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Voluntarios y personal de la organización P.E.C.E.S. le entregan suministros de primera necesidad a una vecina de la calle Del Fuego, en Punta Santiago, Humacao. (Archivo / GFR Media) (horizontal-x3)
Voluntarios y personal de la organización P.E.C.E.S. le entregan suministros de primera necesidad a una vecina de la calle Del Fuego, en Punta Santiago, Humacao. (Archivo / GFR Media)

Las organizaciones sin fines de lucro una vez más han dado el frente. Han sido uno de los primeros en la línea de respuesta, han asumido nuevos roles y se han inmerso en papeles que han implicado retos, nunca lo suficientemente grandes como para detenerlos.

Quienes dedican su vida a trabajar desde un sector golpeado económicamente hace ya varios años, acostumbrado a hacer de la creatividad su arma para ampliar el nivel de servicio, los retos forman parte del diario.

Tras el paso del huracán María por Puerto Rico esos desafíos llegaron a niveles inimaginables y desde todas las direcciones posibles. Hubo que coordinar vuelos de avión, comprar y entregar diésel, aprender de energía solar y de desalinización del agua.

“Puerto Rico siempre ha dependido del tercer sector, especialmente las clases más vulnerables y ahora la tarea se convierte en una más ardua… estos fueron los primeros auxilios después de María”, sostuvo”, sostuvo Rafael Cortés Dapena, presidente de la Fundación Ángel Ramos.

El trabajo de las organizaciones que forman parte del Movimiento Una Sola Voz y de la Red de Fundaciones ha sido vital para la ayuda de emergencia que ha recibido miles de familias impactadas por el golpe de María.

Son cientos de personas atendidas, decenas de comidas calientes servidas, un sinnúmero de voluntarios activados y millones de dólares recolectados para ser distribuidos entre entidades del tercer sector para ayuda inmediata.

“Todo el mundo se está saliendo de su casita. La gente está haciendo cosas que antes no hacían, entregando diésel, llevando camiones, fletando aviones. Realmente, la respuesta del tercer sector ha sido una cosa increíble”, señaló Janice Petrovich, directora ejecutiva de la Red de Fundaciones.

Dada la magnitud de la crisis generada por María, la Red de Fundaciones creó el fondo “Adelante Puerto Rico”, cuya meta es la recaudación de $3 millones.

Al momento han recibido $600,000 desde diversos frentes. Parte de los protagonistas principales han sido fundaciones de los Estados Unidos que, por primera vez, se han convertido en donantes a pesar de que en el pasado no se habían querido integrar a la recuperación del país.

“Es interesante porque nosotros andábamos en una crisis desde antes, pero la crisis económica no les atraía tanto”, reconoció Petrovich.

Una de las entidades que en cuestión de horas tuvo que redifinir su rol fue Foundation for Puerto Rico, dedicada al diseño de estrategias de desarrollo económico.

Hasta el pasado 2o de septiembre no daban servicio directo. “Ha sido un proceso de mucha creatividad, mucho apalanque de recursos y mucho de dejar que la gente aporte lo que tenga y de buscar la forma de sumar recursos, no importaba de dónde vengan”, compartió María Jaunarena.

El primer esfuerzo fue crear el esfuerzo “Brigadas Alivio en Acción” que impactó a mas de 28,ooo personas y entregó mas de 6,000 galones de agua. De ahí, se convirtieron en intermediarios para dirigir ayuda y conectaron entidades con recursos que pudieran suplir sus necesidades.

Igualmente, desarrollaron el Puerto Rico Hurricane María Relief Fund que ha allegado sobre $800,000. “También queremos ser ese espacio donde se empiece a pensar en esas soluciones de alivio inmediato, que son esenciales de una manera más sostenible”, puntualizó Jaunarena.

El Fondo irá destinado a preservar esos activos que van a ser los gestores de actividad económica y que van a permitir que la Isla siga siendo un destino a visitar y preserve su autenticidad. A tales efectos, están entregando a comerciantes locales subvenciones irrestrictas para que las inviertan en aquello necesario para mantener la operación de su negocio y la retención de los empleados.

La dirección del Museo de Arte Contemporáneo (MAC) ha establecido estructuras similares para atender las necesidades de comunidades vecinas de Santurce y Río Piedras, así como a artistas que han perdido su taller. También se han convertido en el comedor, la escuela y el centro de desahogo de su comunidad.

“Era tanto lo que se cocinaba que nos convertimos en este comedor comunitario, donde venían familias y artistas... no se perdía nada”, compartió Marianne Ramírez, directora ejecutiva del MAC.

Larga recuperación

A seis semanas de que María atravesara el país con vientos sostenidos de 155 millas por hora, hay quienes cuestionan la lentitud del proceso de recuperación.

Portavoces de organizaciones comunitarias -quienes se han dedicado a visitar comunidades-, reconocen que a Puerto Rico le tomará más tiempo cambiar de la fase de respuesta inmediata a la de recuperación.

“Estamos todavía en la respuesta inmediata... es como si estuviéramos en la segunda semana del desastre”, apuntó Laura López, directora ejecutiva de la Fundación Ángel Ramos al recalcar que las brigadas activas insisten en que la necesidad primordial sigue siendo agua y alimentos.

Ataveyra Medina, vicrepresidenta de Una Sola Voz, reconoció esas necesidades, pero urgió a mirar el tema del agua potable como uno de país y no como uno que se resuelve con la entrega del líquido embotellado.

“Hay que establecer otros sistemas de recolección y procesamiento que sean comunitarios, otros modelos que podamos trabajar”, dijo la también directora de relaciones de Gobierno de Boys and Girls Club.

Como resultado de esa extensión a la respuesta inmediata, la Fundación Banco Popular identificó 20 organizaciones sin fines de lucro que sirven de centros de distribución desde más de 30 pueblos, explicó su directora ejecutiva Beatriz Polhamus.

A estas entidades les han suplido productos de primeros auxilios, los cuales han adquirido localmente como iniciativa para activar la economía. Para esta labor de primera respuesta, la Fundación se había impuesto la fecha límite del 31 de octubre. Reconocen que será necesaria una extensión.

Sigue siendo esencial, además,el suplido de gasolina y diésel, así como reducir el impacto en el alza del costo de las operaciones que mantienen en jaque a pequeños y medianos comerciantes.

Sus propios retos

Los tiempos que se avecinan serán unos difíciles y el impacto para el tercer sector podría ser directo e inclemente frente un gobierno sin recursos y un sector privado frágil.

La dependencia ciudadana en las organizaciones sin fines de lucro, sin embargo, seguirá en incremento.

Para lograr sostener sus operaciones y sobrepasar los tiempos que se avecinan, López enfatizó en la necesidad de que se le facilite a las organizaciones acceder a los fondos que le permitan cubrir sus gastos operaciones y el pago de nómina.

Explicó que los donativos legislativos y fondos gubernamentales están detenidos ante el cierre y paralizaciones de las funciones del gobierno.

El mismo contratiempo se presenta en el manejo de los contratos que mantienen con agencias estatales. “Hay una fuerza laboral que pudiera funcionar, pero requiere una flexibilización de los fondos”, planteó Medina.

Sostuvo que varias entidades podrían reiniciar los servicios de tutorías y prevención. Para ello habría que flexibilizar aspectos como los horarios en los que se pueden proveer.

Petrovich, por su parte, adjudicó la fragilidad de muchas entidades a la falta de agilidad del gobierno en el desembolso de pagos y donativos. El problema es histórico. “Tiene que haber unos cambios en la política pública, en cómo se pagan los contratos y los donativos legislativos”, enfatizó.


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