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Ponce - El paso del huracán Irene por la zona sur causó muy pocos estragos, e incluso las lluvias y vientos no se diferenciaban mucho de sistemas mucho más debiles.

El centro urbano de Ponce amaneció con una leve llovizna, y a media manana ya había cafeterías y comercios operando.

Sin embargo, un recorrido por las zonas altas de la ciudad evidenció que el azote de Irene se hizo sentir con mucho más fuerza allí.

En la carretera PR-123, en el barrio Guaraguao, a la altura del kilometro 26.9, un deslizamiento de tierra bloqueo el paso de la via y dejo casi en el suelo un poste del tendido eléctrico, pero ya a eso de las 9:30 a.m. las autoridades habian restablecido el tránsito.

Aun así, poco despues el area se mantenía bajo fuertes aguaceros, y el terreno continuaba cediendo.

A pocos pasos, Nilsida Gay, de 76 años, observaba con fijación la lluvia desde su balcón.

La mujer, que desde hace unas cuatro decadas reside en el lugar, no vio el deslizamiento pues se encontraba encerrada en su casa, pero no le sorprendió al percatarse, pues afirma que es una constante cada vez que llueve copiosamente.

"Viento y agua, viento y agua, desde que amanecio... Cada vez que llueve mucho baja la tierra, y no hay paso. Hay que ir a Adjuntas, coger la autopista para bajar para Ponce", relató.


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