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Más allá de barrenar contadores y usar imanes para consumir electricidad sin pagar, ahora los ladrones echan mano de una sofisticada tecnología para hurtar este servicio.

Utilizar dispositivos -tipo bíper- para prender y apagar un contador, modificarle las tarjetas internas y colocarle fotoceldas que apagan el medidor cuando cae la noche son algunos de los mecanismos tecnológicos disponibles hoy día para robar luz, reconoció la AEE.

En el caso de los bípers, se utilizan aparatos similares a los de los automóviles. Así, con solo apretar un botón a la distancia se logra activar o desactivar un contador. Para lograr esta operación se necesitan mecanismos auxiliares, explicó Luis Sánchez Rodríguez, quien fuera supervisor en la AEE y ahora ofrece adiestramientos en la corporación pública.

Solo la AEE está autorizada a intervenir un contador según lo establece el Código Penal, el Reglamento Complementario al Código Eléctrico Nacional y el Reglamento de Términos y Condiciones Generales para el Suministro de Energía Eléctrica.

Sánchez Rodríguez tuvo a su cargo, en días recientes, el adiestramiento de los agentes del Negociado de Investigaciones Especiales (NIE) que combatirán el hurto de luz y de agua. El hombre, quien posee grados asociados en programación de computadoras y en electricidad, también es técnico de refrigeración y perito electricista.

Otra modalidad para robar luz consiste en modificar las tarjetas internas de los contadores, para que no registren la energía consumida o registren una cantidad menor, explicó.

Tan serio es el alcance de esta cultura del hurto de luz que hasta existen páginas en internet que explican cómo alterar los contadores de la AEE, indicó el experto.

Empleados de la AEE que laboran en la División de Corte-Cobre (área de la AEE que maneja los problemas de hurto) mencionaron otras dos nuevas modalidades: el uso de fotoceldas (sensores que se activan con la luz) y cortar un cable interno del contador.

Las fotoceldas son colocadas en el interior de un contador y funcionan como un interruptor. Cuando anochece apaga el contador y restablece su operación cuando sale sol, explicaron los empleados. "Así, cuando va un empleado, ve que el contador está funcionando", dijeron.

Costo que paga el cliente

"Hay diferentes modalidades, pero la más común es el imán. Es la más fácil y lo otro, que es un poquito más técnico, es intervenir el contador para hacer que el registro sea un poco más lento. Hay diferentes modalidades", dijo el director ejecutivo de la AEE, Otoniel Cruz.

La AEE pierde anualmente más de $200 millones en hurto de luz. La corporación pública pasa esta millonaria pérdida a los clientes que sí pagan la luz a través de la fórmula de ajuste por combustible. Eso explica por qué las promesas para bajar el costo de la luz tengan como norte atajar el problema del hurto. De hecho, el tema mantiene inmerso al País en una discusión sobre el dilema ético-legal del legislador José Luis Rivera Guerra por irregularidades en su consumo de luz. La indignación también fue latente cuando se le imputó uso indebido de luz al exsecretario de Educación, Jesús Rivera Sánchez.

Los viejos trucos

Aun con las nuevas técnicas, todavía se detectan viejas modalidades para hurtar energía, como el barrenar el contador o removerlo de su base.

"También sé de gente que le pone un resistor en el contador o fuera del contador. Quien hace el trabajo ilegal le dice al abonado que prenda todos los enseres de la casa para que no registre una baja súbita en la luz", explicó un empleado de la AEE.

Sánchez Rodríguez agregó que otras técnicas menos innovadoras para burlar el sistema consisten en colocar cables directos a la base del contador o poner un interruptor en la pared trasera de este, desde el interior de la casa.

También hay quienes se conectan directamente a un cable externo, aéreo o subterráneo de la AEE. "Es gente que se arriesga porque se pueden matar", dijo. "El libro de uso indebido es infinito. No hay nada escrito en piedra que sea solo lo que yo digo", subrayó Sánchez Rodríguez.

Los videoscopios

Como parte de los mecanismos para investigar estas prácticas ilegales, la AEE tiene equipos que se valen de pequeñísimas cámaras. Estos aparatos, llamados videoscopios, se insertan en la base del contador y permiten descubrir irrregularidades, indicó Virginia Gómez, portavoz de la AEE. Sin embargo, los empleados de la corporación consultados relataron que ese equipo -que puede costar entre $30,000 a $40,000 cada uno- no se les provee rutinariamente, sino en casos específicos y bajo la asistencia de un supervisor.

La AEE tiene solo 17 empleados en sus siete regiones para combatir el hurto y en marzo deben tener 60 adicionales, dijo el director ejecutivo de la AEE.

"No vamos a escatimar en invertir en tecnología y recursos humanos para combatir el hurto. La forma de nosotros proteger los ingresos de la Autoridad y estabilizar financieramente la Autoridad es combatir el hurto y volver a recuperar ese dinero que hoy día no se está facturando", dijo.

Indicó que actualmente entre los 1.5 millones de abonados de la AEE hay instalados tres generaciones de contadores de luz. Los contadores más recientes pretenden ser menos vulnerables a alteraciones. Tienen una cubierta plástica y no en cristal, su contenido mecánico no es visible, posee dos sellos y no tienen tornillos en la parte trasera en donde usualmente se colocaba un resistor.

Modelaje

Aunque la AEE se enfoca en estos días en ser más rigurosa contra el hurto de luz, los casos del exsecretario de Educación, Jesús Rivera Sánchez, y del representante José Luis Rivera Guerra dan un mensaje de impunidad.

"Se supone que nosotros como funcionarios debemos tener unos estándares mucho más altos que una persona normal", dijo el director ejecutivo de la AEE, Otoniel Cruz, arriba.

Reiteró que, como Rivera Guerra no es abonado de la AEE, planifican una alianza con la Oficina de Gerencia y Permisos para detectar casos como el de él.

 

 


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