Mira algunos de los encuentros más memorables del fenecido exgobernador de Puerto Rico.

Rafael Hernández Colón fue un gobernador arrojado, que ensayó muchas cosas nuevas –sin que necesariamente tuvieran los resultados esperados– y centró sus ejecutorias en el rol del gobierno como promotor de desarrollo económico e infraestructura.

Figuras que lo conocieron y estudiaron su vida política lo describieron hoy –a horas de su muerte a causa de leucemia– como un mandatario al que los retos económicos, en vez de intimidarlo, lo entusiasmaban.

“Fue el último gobernador que usó el poder del Estado para crear corporaciones, y eso fue algo muy controversial en su tiempo”, recordó el exsenador del Partido Popular Democrático (PPD) y profesor de Ciencia Política, Ángel Rosa.

Se refirió a que, durante su primer término (1973-1976), Hernández Colón “nacionalizó” las Navieras de Puerto Rico y la Compañía Telefónica.

“La nacionalización de las Navieras se hizo en medio de la crisis petrolera de la década de 1970 para garantizar que hubiera flujo de barcos a Puerto Rico y que no fuéramos presa de las leyes de cabotaje”, dijo Rosa.

“La adquisición, por parte del gobierno, de la Compañía Telefónica y las Navieras fue una decisión controversial, pero acertada en su momento”, expresó, por su parte, el analista e historiador político Néstor Duprey tras resaltar que ambas corporaciones públicas después fueron vendidas por el exgobernador Pedro Rosselló.

Rosa y Duprey coincidieron en que otro “hito económico” de la carrera política de Hernández Colón es el establecimiento, también durante su primer término, de la Sección 936 del Código de Rentas Internas de Estados Unidos. Fue una gestión que propició el desarrollo industrial de la isla, particularmente en el área farmacéutica, a través del ofrecimiento de incentivos contributivos.

“Hernández Colón gestionó directamente en el Congreso para que se extendieran a Puerto Rico los beneficios de la Sección 936, que sirvió de un pulmón artificial, pero muy saludable en su momento, para la economía local”, dijo Duprey.

Rosa recordó que, durante su segundo término (1985-1988), Hernández Colón “le pidió ayuda” al exgobernador Luis A.Ferré, entonces presidente del Partido Republicano en Puerto Rico, para reclamarle al presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, que mantuviera la Sección 936.

“Dio la pelea para que no se quitara la Sección 936, incluso, acercándose a sus adversarios políticos. En ese sentido, Hernández Colón era un operador político de primer orden”, indicó el profesor.

De acuerdo con Rosa, el tercer término (1989-1992) de Hernández Colón fue su menos favorecedor, pues le tocó enfrentar la pérdida de la importancia económica del Estado Libre Asociado (ELA) dentro del modelo de Estados Unidos.

“Además, en ese tiempo, comenzó a operar un nuevo modelo económico en Puerto Rico, que es la génesis de lo que estamos viviendo ahora”, dijo Rosa, tras recordar que Hernández Colón “inventó” la deuda extraconstitucional, que es pagadera de otras fuentes de ingresos que no son los tributos ordinarios que cobra el gobierno.

Para el expresidente del Senado Antonio Fas Alzamora, las administraciones de Hernández Colón se caracterizaron por una inversión “significativa” en infraestructura de carreteras y escuelas.

“También, se invirtió mucho en el desarrollo de los centros de diagnóstico y tratamiento (CDT) en toda la isla, que eventualmente fueron vendidos por Pedro Rosselló”, indicó Fas Alzamora.

Duprey, entretanto, destacó que Hernández Colón también tuvo a cargo la implantación, durante su primer mandato, del programa de cupones de alimentos, que “tocó fundamentalmente” la relación de los ciudadanos con el gobierno federal.

“Cuando se haga el juicio histórico de la figura de Hernández Colón, uno de los momentos que sin duda lo colocan en un sitial diferente es el manejo de la crisis económica de 1970. Ese fue, hasta entonces, el momento más impactante de la economía puertorriqueña, y sus decisiones resultaron ser administrativamente correctas”, aseveró.


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