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Revelan que la mayoría de emigrantes boricuas no son profesionales (semisquare-x3)
Según el estudio de las profesoras, en el 2015, emigraron un total de 1,480 profesionales de la salud o 1.7% del total de emigrantes para ese año. (Archivo / GFR Media)

Los puertorriqueños que abandonan la isla continúan siendo en su mayoría pobres y con un nivel de escolaridad bajo, tendencia que aparenta hacer sal y agua, al menos por ahora, la idea de que son los profesionales los que encabezan la ola migratoria que ha provocado la salida de casi un millón de puertorriqueños en los pasados 10 años, más del doble que la otra gran ola migratoria registrada en la década del cincuenta del siglo pasado.

Este es uno de los hallazgos del estudio titulado El impacto de la migración en Puerto Rico, realizado durante un año y medio por las profesoras Elsie Ruiz Santana e Ilia C. Rosario Nieves, de la escuela graduada de Ciencias Sociales y la escuela graduada de Psicología, respectivamente, de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico.

Según el estudio, el 78% de quienes se han ido de Puerto Rico entre el 2005 y el 2015 contaban, como mucho, con un diploma de cuarto año y, si bien el 70% reportó tener ingresos al momento de salir de su patria, el 41% de ellos no superaba los $10,000 anuales.

“Vimos los datos, los analizamos y nos percatamos que la información era distinta a lo que habíamos visto anteriormente. Nos chocó. Seguimos buscando información, pero nos sorprendió por todo lo que se había publicado anteriormente”, dijo Rosario Nieves en referencia al mito sobre la fuga de cerebros que experimenta la isla.

Los resultados del estudio fueron divulgados el jueves y revelan cómo la curva, en términos de cantidad de emigrantes, se empinó dramáticamente entre el 2013 y el 2014 con un aumento de un año a otro de 9,998. El 2015 cerró con 89,000 emigrantes -o 244 por día-, de los que el 52% eran hombres.

No obstante, el estudio revela que cada vez más mujeres están emigrando de manera independiente y no como dependientes de familiares o junto a sus parejas.

El estado predilecto de los boricuas es Florida, seguido por Pensilvania y Nueva York. Texas se ha ubicado en la cuarta posición.

Se desprende del estudio que el 42% de los migrantes, entre los años 2005 y 2015, tenían entre los 20 y los 39 años, lo que significa que se trata de personas que se presumen en plena edad productiva. El porcentaje de migrantes va disminuyendo a medida que aumenta la edad.

Con los datos recopilados, puede dibujarse el perfil del emigrante boricua como un hombre o mujer de 20 a 39 años, graduado de escuela superior, que tiene hijos, pero no está casado y con ingresos de hasta $9,999.

El estudio también encontró que, aunque el número de emigrantes continúa en ascenso y se perfila que alcanzaría la salida de 972,918 personas más entre el 2016 y el 2025, también hay miles de personas que llegan a la isla.

En 2015, hubo 30,189 nuevos inmigrantes en Puerto Rico. De ese total, 24,762 se clasifican como puertorriqueños que “regresaron” de Estados Unidos.

Según los datos de este estudio, entre 2005 y 2015, hubo 357,842 personas que inmigraron a Puerto Rico, de los que 303,859 fueron boricuas que volvieron a la isla.

Los cálculos para estimar la emigración en los pasados 10 años y para proyectar la de los próximos 10 se hicieron con un análisis de tendencias numéricas con fuentes como el Negociado del Censo, la Encuesta de la comunidad del Censo, el Departamento de Transporte de Estados Unidos, el Registro Demográfico y la Junta de Planificación. No se tomaron en consideración factores económicos como el impacto de la Junta de Supervisión Fiscal o laborales.

Posible campo de estudio

Las dos expertas coincidieron que el efecto sicológico de la emigración no ha sido estudiado en profundidad, por lo que existe una fuente valiosa de información entre aquellos que deciden regresar.

“No parece haber habido una buena adaptación sicológica por el malestar emocional que enfrentan. En la parte sicológica, se tienen que proponer alternativas y el gobierno debería contar con nosotros”, dijo Ruiz Santana.

“De la revisión de literatura se desprende que existe el factor de adaptación al nuevo lugar al que te mudas. Hay que mirar los dos, tanto el que se va como el que regresa”, agregó.

Las autoras del estudio coincidieron en la necesidad de que el gobierno establezca una política pública para atender el problema.

La presente administración legisló para detener la ola migratoria, pero solo la de un pequeño segmento de la población. El pasado mes, el gobernador Ricardo Rosselló convirtió en ley una tasa preferencial fija de 4% aplicable a los ingresos por la práctica de medicina. A cambio, los beneficiados tendrán que cumplir con un mínimo de horas de servicio comunitario.

Según el estudio de las profesoras, en el 2015, emigraron un total de 1,480 profesionales de la salud o 1.7% del total de emigrantes para ese año.


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