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De propietario de una exitosa compañía de distribución de alimentos, Roberto Arango saltó al mundo de la política en busca de un escaño como senador por el distrito de San Juan en las elecciones del 2004.

Ese mismo año, antes de ganar esa silla, Arango protagonizó su primera controversia pública cuando desde la tribuna cuestionó la orientación sexual de un opositor llamándolo “pato”, según revelan recortes de prensa examinados por este diario.

Graduado del Colegio San Ignacio y de la Universidad de Louisiana, Arango llegó al Senado en el 2005 en medio de la pugna entre Kenneth McClintock y Pedro Rosselló por la presidencia de ese cuerpo legislativo.

Arango juró fidelidad a McClintock y le llegó a decir a periodistas que primero se cortaba una mano antes de cambiarse al bando de Rosselló. Pero poco después abandonó a McClintock para unirse al bando rossellista. Por esa acción, se le llamó en una época en el Capitolio “El manco de Lepanto”.

En medio de esa controversia, Arango perdió la presidencia de la Comisión de Comercio, Turismo Urbanismo e Infraestructura del Senado. Como presidente de esa comisión, enfrentó imputaciones públicas, que no prosperaron, de que hizo presiones indebidas en el proceso de confirmación de la entonces directora de la Compañía de Turismo, Terestella González Denton.

“vídeo C-59”

Pero quizá su controversia más notoria fue su participación en el llamado escándalo del “vídeo C-59”, en el que se utilizaron imágenes de las cámaras de seguridad del Capitolio que captaron al entonces senador Carlos Díaz mientras se despedía con un beso de una empleada. El propósito de ese vídeo era chantajear a Díaz para que se cambiara al bando de Rosselló.

Fue el licenciado Luis Berríos Amadeo quien lo tiró al medio cuando lo identificó con nombre y apellido como la persona que movió cielo y tierra para obtener el “vídeo C-59”, que custodiaba la Superintendencia del Capitolio. Así consta en una carta que envío Berríos Amadeo a la comisión legislativa que investigó ese escándalo.

Arango nunca hizo expresiones públicas sobre esa controversia.

Católico práctico, y conocido por su ayuda a organizaciones religiosas, Arango llegó a vestirse de rey mago para visitar asilos de ancianos. También votó a favor de la Resolución 99, que proponía elevar a rango constitucional el matrimonio entre hombre y mujer y se opuso a que parejas gays pudieran adoptar.

Desde su banca en el hemiciclo, Arango disertó en una ocasión sobre disposiciones de la Iglesia Católica respecto a los gobernantes y anunció que entregaría miles de firmas contra los cambios al Código Civil, que otorgaría derechos a personas del mismo sexo.

Ya para julio del 2010, Arango creó otra controversia cuando publicó en su página de Facebook unas fotos montado a camello en la ciudad de Petra, en Jordania, con otros funcionarios del Senado. El legislador sostuvo entonces que hizo ese viaje con su dinero, días antes de asistir a una conferencia en representación del presidente senatorial por invitación de la organización Amisrael.

Este año, Arango también se vio involucrado en varias controversias reseñadas por este diario, como cuando intentó legislar en al menos dos ocasiones para agenciarse una silla en las juntas de directores de proyectos que proponía para San Juan, en un claro conflicto de intereses.

En julio pasado, Arango también se ganó críticas del Movimiento de Autismo de Puerto Rico cuando llamó “autista” al senador y aspirante popular a la gobernación, Alejandro García Padilla, en un intento de insultarlo.

Más recientemente, fue propulsor de las enmiendas a la Ley para la Protección de la Música Autóctona, para reducir de un 30% a un 10% la cantidad que deben asignar los alcaldes a los géneros locales en sus actividades musicales. Por eso el exdirector del programa de Artes Populares del Instituto de Cultura Puertorriqueña, Aníbal Rodríguez Vera, expresó ayer que los exponentes de la música tradicional deben celebrar la renuncia del senador con un gran concierto.

Arango también fue uno de los primeros legisladores que se unió a la fiebre de bajar de peso en el Capitolio, por lo cual se sometió a un régimen de ejercicios y a novedosas dietas.

De todas estas controversias, Arango pudo zafarse, no así de las polémicas fotos que salieron a la luz pública la semana pasada.


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