La primera familia del país estuvo acompañada -en el acto ecuménico para conmemorar el primer  aniversario del huracán María- del secretario de Vivienda federal, Ben Carson, y la comisionada residente Jenniffer González. (horizontal-x3)
La primera familia del país estuvo acompañada -en el acto ecuménico para conmemorar el primer aniversario del huracán María- del secretario de Vivienda federal, Ben Carson, y la comisionada residente Jenniffer González. (Gabriella Báez / Especial para GFR Media )

Luego de escuchar a líderes religiosos que participaron ayer de un acto ecuménico para conmemorar el primer aniversario del huracán María, el gobernador Ricardo Rosselló Nevares hizo una promesa: se asegurará que cada dólar asignado para la reconstrucción de Puerto Rico cumpla su propósito de mejorar la calidad de vida de los puertorriqueños.

Las expresiones no las hacía en el aire. Hace apenas una semana, el presidente de EE.UU., Donald Trump, se hacía eco de comentaristas estadounidenses que catalogan al gobierno de Puerto Rico como uno de los más corruptos en Estados Unidos.

Rosselló, sin embargo, no mencionó ayer al presidente Trump durante los actos oficiales de conmemoración de la catástrofe que provocó la muerte de 2,975 personas, según el estimado oficial del gobierno. Ni tan siquiera hizo alusión al inquilino de la Casa Blanca cuando leyó una lista de los funcionarios federales y estatales que, a su entender, ayudaron en la estabilización y recuperación de la isla.

“Tenemos que exigir que se nos respete ese espacio para despedirnos de los nuestros”, dijo Rosselló Nevares, en referencia a casi 3,000 decesos asociados al huracán, cifra que el presidente Trump hace una semana tildaba como un invento de la oposición política para desacreditarlo.

Justo a unos pasos del gobernador, se encontraba el secretario del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano estadounidense (HUD), Ben Carson, quien acudió en representación del presidente al acto ecuménico celebrado ayer en el Castillo San Cristóbal para conmemorar el aniversario del paso del temporal.

“El mejor homenaje que podemos hacerles a los hermanos que hemos perdido, es construir un mejor Puerto Rico para sus hijos, sus nietos y sus familias”, añadió el mandatario. Señaló que la reconstrucción de la isla, en parte, es también para que los puertorriqueños que se marcharon puedan regresar, si así lo quieren.

En un discurso breve, el gobernador recordó algunos momentos difíciles que vivió durante el huracán. Mencionó, por ejemplo, los rescates en Levittown, Toa Baja, cuando un área que nunca se había inundado, quedó cubierta por el agua que se desbordaba del río La Plata.

“Nadie estaba preparado para enfrentar un evento tan catastrófico como el huracán María... No podemos subestimar el poder de la naturaleza. Debemos valorar toda la vida. Nuestro medio ambiente. Cuidar a Puerto Rico y ser solidarios”, sostuvo.

Los actos comenzaron con un vídeo corto de una conferencia de prensa antes del huracán María, en el que se veía al gobernador advirtiendo sobre la peligrosidad del sistema atmosférico.

Después de la entonación de los himnos, la comisionada residente Jenniffer González emitió un mensaje breve, en el que resaltó los fondos que ha invertido el gobierno federal en la estabilización y recuperación de Puerto Rico.

Específicamente, habló de $44,000 millones en asignaciones de fondos federales para la isla. No mencionó, sin embargo, cuánto de este dinero se ha desembolsado. Estimados extraoficiales hablan de unos $4,000 millones, sin contar los $1,500 millones que serían transferidos en estos días a la isla por HUD.

“Todavía intentamos comprender la magnitud de la devastación”, manifestó González ante el público.

La comisionada también resaltó la respuesta de los ciudadanos. Especialmente, alabó cómo, ante la adversidad, las personas se ayudaron sin mirar colores. Este tema se repitió en casi todos los mensajes religiosos que se emitieron durante la conmemoración del huracán María. Esa unión “sin colores”, sin embargo, no era del todo evidente en la actividad que apenas contó con miembros de las minorías políticas.

El monseñor Willie Peña fue uno de los que hizo eco de esa solidaridad que se vivió en la isla luego que se calmaran los vientos.

“Dimos más allá de lo que teníamos sin reparos”, sostuvo Peña.

Elder Gonzalez, líder del Caribe de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días, por su parte, relató que justo después del huracán decidió viajar a Puerto Rico para ayudar. Dijo que cuando se vio desde el avión el impacto del huracán casi todos en la nave parecían sorprendidos.

“Ver la Isla del Encanto en estas condiciones fue una experiencia dolorosa y profunda... Nadie dentro del avión dijo una palabra. Todos estábamos absortos mirando por las ventanillas”, recordó. Ese silencio fue interrumpido por una empleada de la aerolínea que afirmó que Puerto Rico se recuperaría, recordó.

La evangelista Wanda Rolón, por su parte, resaltó la labor de las iglesias en el proceso de recuperación, ayudando a las comunidades junto a las organizaciones sin fines de lucro, las agencias del gobierno y los municipios.

“No podemos evitar tropiezos y algunos desastres atmosféricos... Sí, podemos evitar rendirnos”, dijo Rolón.

Al final de la ceremonia, el cantante de música cristiana Samuel Hernández exhortó a los presentes a “levantar las manos”, mientras entonaba una canción con esa frase.


💬Ver 0 comentarios