La Junta de Planificación instó a la ciudadanía a usar los nuevos mapas de inundación como referencia para renovar sus planes de contingencia. (GFR Media) (semisquare-x3)
La Junta de Planificación instó a la ciudadanía a usar los nuevos mapas de inundación como referencia para renovar sus planes de contingencia. (GFR Media)

Concluida la actualización de los mapas de zonas susceptibles a inundaciones tras el paso de los huracanes Irma y María, Puerto Rico cuenta con 78,574 nuevas estructuras que pudieran quedar bajo agua ante eventos similares de lluvia o marejada.

La Junta de Planificación y la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, en inglés), que tuvieron a cargo la revisión y actualización de los mapas, concluyeron que, en total, en la isla ahora hay 252,813 estructuras en zonas inundables.

El término “estructuras” incluye viviendas, comercios e industrias, explicó ayer la presidenta de la Junta, María Gordillo.

“Tenemos un número alto dentro de lo que es inundabilidad. Pensábamos, durante la revisión de los mapas, que nos mantendríamos dentro de la zona confort, pero el aumento fue considerable dentro de lo que es zona inundable”, dijo a El Nuevo Día, tras mencionar que los mapas más recientes databan de 2009.

De cara a la próxima temporada de huracanes en el océano Atlántico, que oficialmente inicia el 1 de junio –aunque ya se formó la primera tormenta tropical–, Gordillo indicó que los mapas son una buena herramienta para que los ciudadanos renueven sus planes de contingencia usándolos como referencia.

Relató, incluso, que, durante el proceso de consulta pública de los mapas, decenas de personas tramitaron la certificación de zona inundable para su residencia, un documento que les permite tramitar y recibir –o no– fondos de emergencia.

Por municipio

La Junta y FEMA contabilizaron las nuevas estructuras en zonas inundables por pueblo, y Toa Baja encabeza la lista con 11,630.

Toa Baja registró inundaciones históricas durante María, por lo que el resultado no sorprendió a Gordillo ni a la vicepresidenta de la Junta, Suheidy Barreto.

“Casi todo Toa Baja quedó ahora en el mapa (de inundación). Revisamos los mapas para que reflejara, precisamente, esa realidad”, dijo Gordillo.

A Toa Baja le siguen en cantidad Carolina (10,245), Ponce (6,432), Bayamón (6,206), Cataño (5,517) y San Juan (4,849).

La lista de los 10 pueblos que más estructuras en zonas inundables ganaron la completan Loíza (3,268), Cabo Rojo (2,226), Canóvanas (2,139) y Salinas (1,167).

Gordillo y Barreto instaron a los alcaldes de estos y los demás municipios a aprovechar la nueva información para establecer o actualizar sus planes de desalojo, así como adoptar –de ser posible– reglamentaciones o normas para manejar las zonas inundables.

“No creo que estamos ahora en una posición más vulnerable. Al contrario. Conocemos mejor cuáles son nuestras zonas inundables y, en ese sentido, tenemos que educar”, sostuvo la presidenta de la Junta.

“Lo más que hace falta es educación sobre qué es una zona inundable y por qué la delimitamos de esa forma. Estos mapas son el resultado de un evento que se nos salió de las manos, como fue el huracán María, y posiblemente no lo volvamos a ver, pero el riesgo de inundación está ahí”, agregó Gordillo.

Más caro construir

Entretanto, Barreto indicó que –por el momento– las primas de seguros privados de inundación no deben aumentar, pues se rigen por otros mapas que no fueron los que la Junta y FEMA actualizaron. Esos otros mapas serían evaluados en su momento.

Tampoco se sabe si la banca requerirá seguros de inundación en las nuevas áreas identificadas.

Lo que sí se sabe, declaró Gordillo, es que habrá un impacto en construcción.

Se refirió a que construcciones y reconstrucciones en las nuevas zonas requerirán cumplimiento con la normativa vigente, por ejemplo, el Reglamento de Planificación Núm. 13 sobre áreas de riesgo a inundación.

Ese reglamento, creado en virtud de la Ley 3-1961, establece distintas medidas de seguridad, como elevación de estructuras, para mitigar el impacto de futuras inundaciones. En otras palabras, se impedirían usos o actividades a nivel del suelo para proteger vida y propiedad.

En el caso de las viviendas, tendrían que construirse elevadas. Mientras, las estructuras comerciales tendrían que implantar medidas de mitigación para impermeabilizar la zona, obstruir la entrada del agua y evitar que salga de forma predeterminada.

Estos nuevos requisitos elevarán los costos de construcción.

“Si la propiedad requiere reconstrucción, también va con los mapas nuevos”, dijo Gordillo.

Explicó que, para las estructuras existentes en las zonas, los mapas serán de aplicación si se realizan mejoras por “daños sustanciales” relacionados con una inundación. El daño sustancial se aplica cuando el costo de la reparación excede el 50% del valor de la propiedad en el mercado. Por ejemplo, si antes de la inundación el valor de la estructura era de $200,000 y la reparación se estima en $120,000, tiene daño sustancial.

“Todo esto también está atado a los nuevos códigos de construcción”, aseveró.

Nuevo componente

Por otra parte, Barreto destacó que los nuevos mapas incorporan, por primera vez, estructuras ubicadas en áreas susceptibles a inundación por erosión costera.

La Junta y FEMA prepararon un mapa con una proyección a 30 años, que identificó 1,127 estructuras enriesgo de afectarse.

En un mapa de áreas propensas a erosión en 60 años, se identificaron 2,210 estructuras en riesgo.

“Estas proyecciones toman en consideración diferentes aspectos del cambio climático, como en el aumento en el nivel del mar”, expresó Barreto.

Futuros eventos como Irma y María o marejadas fuertes pudieran exacerbar la erosión costera y adelantar las proyecciones de los mapas.

Varían los números

Los números finales de los nuevos mapas varían de los presentados por la Junta hace poco más de un año, antes del proceso de consulta pública.

Gordillo y Barreto atribuyeron la diferencia, justamente, al proceso de revisión y consulta con la ciudadanía y expertos en el tema.

En aquel entonces, el gobierno informó que las nuevas estructuras en zonas inundables ascendían a 92,180, es decir, 13,606 más que las incluidas.

“Hicimos ajustes porque nos fue llegando información poco a poco. Las estructuras que finalmente se incluyeron están corroboradas, cada una. Hubo otras estructuras que salieron porque no reunían todos los valores que estábamos evaluando”, dijo Gordillo.

Resaltó, además, que los mapas solo consideran el riesgo a inundación en áreas desarrolladas o urbanizadas.

“Nos fuimos a los distritos residenciales, comerciales e industriales a ver qué pasó con Irma y María. Hay áreas verdes que no se evaluaron, porque no representan riesgo para nada. Esas son áreas que se evaluarán en algún momento dado”, sostuvo la presidenta de la Junta.

En términos de metodología, la actualización de los mapas tomó en consideración datos topográficos de 2017, del fondo marino (batimétricos) y de los mapas previos de 2005 y 2009.

También, se analizaron imágenes de antes y después de Irma y María, y algunos caudales del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, en inglés).

“María fue un evento de 100 años para la mayoría de nuestras comunidades. Necesitamos que la gente tenga conocimiento de la información que estamos levantando, porque esto les ayudará a tomar la determinación de si siguen viviendo o no en una zona inundable”, puntualizó Gordillo.

Los nuevos mapas están disponibles en la página jp.pr.gov.


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