Mira cuántos de estos menores viven con sus abuelos en la isla.

Manolo Rivera tiene 64 años y es el encargado de la crianza de su nieto José, de siete años.

Todos los días, él eleva una plegaria y le pide a Dios que le permita vivir, al menos, 10 años más. Estima que es lo mínimo que necesita para encaminar a su nieto a la adultez. Esa es su principal meta en estos momentos.

“Yo vivo orando que me dé 10 años más de vida. Que, si me voy, ya tenga como 17 años por lo menos”, reiteró Rivera.

Él está reviviendo su paternidad en momentos en que muchos de sus contemporáneos están pensando en el retiro. Para él, eso no es una opción por ahora, pues tiene que generar los ingresos para mantener al menor y proveerle las oportunidades educativas que necesita para su desarrollo.

Rivera no lamenta la situación. Recalca que, solo con ver a su nieto contento, su vida se llena de alegría.

La energía no es la misma que cuando crió a su hijo, hace 20 años. No puede lanzarse por las chorreras o mecerse en los columpios como lo hacen los padres más jóvenes. Sus condiciones de salud hacen que ese tipo de actividad sea dolorosa, o peligrosa, en caso de un golpe.

Pero ha encontrado la manera de “darle la vuelta al asunto”. Rivera cuenta con una amplia red de apoyo, con amigos y padres de la escuela de su nieto que lo ayudan en esas cosas que él, tal vez, ya no logra con la misma facilidad.

“Uno de mis problemas graves es con la tecnología. El nene viene a donde mí cuando se le tranca un juego, pero yo de eso no sé mucho”, dijo Rivera, quien prefirió reservarse las circunstancias que lo llevaron a asumir la crianza de su nieto.

En Puerto Rico, para el 2016, de los 101,860 abuelos que compartían techo con sus nietos, había 31,689 que, como Rivera, se encargaban totalmente de los menores, sin la mediación de los padres, según datos de la Encuesta de la Comunidad del Censo (estimados de cinco años).

La cantidad de abuelos a cargo de sus nietos ha ido mermando en años recientes, en gran medida por la reducción en la tasa de natalidad que se ha experimentado en Puerto Rico las últimas décadas.

La gran mayoría (72%) de los abuelos que crían solos a sus nietos tienen entre 50 y 69 años de edad. Algunos casos, sin embargo, parecen rozar los extremos. Por ejemplo, según el Censo, hay cerca de 48 abuelos con más de 90 años que se encargan completamente de la crianza de sus nietos. De estos, 28 reportaron algún tipo de incapacidad.

La pobreza es también un factor muy marcado en esos hogares donde los abuelos crían a los nietos. Según el Censo, el 65% tienen ingresos que los colocan por debajo de los niveles de pobreza. Actualmente, una familia de dos personas que tenga ingresos menores a los $16,460 anuales es considerada pobre bajo los estándares federales.

Un análisis de la Junta de Planificación publicado en septiembre de este año aborda el tema de la población de abuelos responsables de sus nietos, con o sin la presencia de los padres en el hogar.

En total, 45,699 abuelos en Puerto Rico pueden ser identificados en esta categoría. Ese grupo incluye a los 31,689 que crían en ausencia de los progenitores. Los pueblos con mayor porcentaje de abuelos a cargo de sus nietos fueron Las Marías, Orocovis y Yauco. En cambio, los niveles más altos de abuelas a cargo de nietos fueron en Maunabo, Aguas Buenas y Moca.


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