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Edgar Santana, el exalcalde de Vega Baja que se aferró a su cargo mientras estuvo acusado de soborno, fue sentenciado ayer a 18 años de prisión.

Santana llegó esposado de manos y pies y con mameluco color crema al Tribunal Superior de Bayamón.

Y en ese mismo estado regresó a la cárcel a la que la jueza Raquel Irlanda lo había enviado el 14 de noviembre pasado, cuando un jurado de ciudadanos lo encontró culpable de sobornar en 18 ocasiones a contratistas municipales.

Esta vez, al exejecutivo municipal no lo acompañaban amigos políticos como el presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, quien lo defendió contra capa y espada en medio de las acusaciones.

Los que estaban en la vista de sentencia eran sus padres y otros allegados.

Santos Santana, quien estuvo presente en las distintas etapas del proceso judicial de su hijo convicto, interrumpió la lectura de los 18 cargos y sus respectivas sentencias.

“¿Por qué no me matan a mí?”, dijo el padre del exalcalde a mitad de la lectura de sentencia. “Esto es un abuso de los más grandes”, expresó poco después levantándose de su asiento.

Fue escoltado por alguaciles fuera de la sala 706 del Centro Judicial de Bayamón, donde el exalcalde fue sentenciado a casi dos décadas de cárcel y $300 de multa.

Registro de corrupción

La jueza Irlanda determinó que Santana será inscrito en el registro de personas convictas por corrupción.

La jurista indicó que el exalcalde no cualificará para beneficiarse de la sentencia suspendida hasta tanto no haya cumplido el 80% de esta.

Minutos antes, el exalcalde se había dirigido a la corte para pedirle “misericordia” a la juez y reiterar su alegación de que es inocente.

“Le pido misericordia. Estoy delante de usted y le digo que jamás yo fallé a mis funciones como alcalde... Yo estoy con mi frente en alto. Tengo una familia que amo y quiero”, dijo Santana frente al podio ubicado en medio de la sala, de frente a la jueza.

Hizo alusión al testimonio de un testigo de cargo. “Ahí (el empresario) José Francisco Virella se sentó y le dijo que me había dado el dinero en un sueño”, puntualizó Santana antes de hacer referencia a un acuerdo para declararse culpable que no quiso aceptar.

Luego se volteó de frente a los fiscales especiales independientes (FEI) que lo acusaron.

“Hoy te declaro, mirándote a los ojos, Guillermo Garau, que soy inocente, hoy te declaro, Manuel Núnez, que soy inocente”, dijo dando con el puño en la mesa de los fiscales. Estos lo observaban sentados. Varios alguaciles se ubicaron rápidamente al lado del convicto sin intervenir.

“El único que sabe las cosas es Dios, y Dios sabe que montaron el caso en una mentira... No me voy a declarar culpable jamás porque soy inocente”, dijo antes de echarles bendiciones a los fiscales y a la juez.

Espectáculo judicial

Estas declaraciones no hicieron mella en Garau, quien ayer lideró las intervenciones del Ministerio Público.

“Sus expresiones fueron un espectáculo, a mi juicio. Decir que es inocente, inocente no, se pasó una prueba y un jurado lo encontró culpable”, puntualizó el FEI en el primer piso del tribunal, una vez terminó la vista de sentencia.

La escena fue presenciada por familiares y allegados del exalcalde que se mantuvieron llorosos durante todo el proceso y que rehusaron hacer expresiones públicas.

Junto al padre de Santana, volvió a ocupar el primer banquillo detrás de la mesa de la defensa la mamá del exalcalde, Ana Delia, y otros miembros de su familia.

Las emociones comenzaron a aflorar a la 1:37 p.m., cuando Santana entró a la sala escoltado por alguaciles. Llevaba un mameluco crema y esposas en las manos y los pies. Se escucharon sollozos en el atestado salón judicial.

Una vez se ubicó junto a su abogado, el licenciado Harry Padilla, lo saludó con un apretón de manos y miró a su familia. En varias las ocasiones Santana se volteó y observó a los que se dieron cita en la sala para darle apoyo. En una de ellas, le dedicó una sonrisa a su esposa, que ella reciprocó.

Tras escuchar la sentencia, Santana tuvo unos minutos para compartir con sus familiares. Besó y abrazó a su esposa, quien luego salió rápidamente de la sala.

Para evitar incidentes como el ocurrido el 14 de noviembre, cuando el jurado emitió su veredicto de culpabilidad, los alguaciles desalojaron la sala judicial poco a poco. Sacaban a los allegados del exalcalde en grupos cada vez que llegaba un elevador vacío al séptimo piso.

En este caso también estaba acusado Irving Piñeiro, un exasesor de Santana que se declaró culpable de influencia indebida por los mismos hechos antes de que comenzara el juicio. Piñeiro fue sentenciado a ocho años de reclusión domiciliaria.

Tras la convicción de Santana, este fue sustituido de forma interina en la alcaldía por el secretario el secretario municipal, Francisco Fernández.

Hace tan solo unas semanas, los delegados del Partido Nuevo Progresista del pueblo del Melao Melao eligieron a Iván Hernández como su nuevo ejecutivo municipal. Hasta ese momento, Hernández se desempeñó como presidente de la Legislatura Municipal.


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