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WASHINGTON - La población de Puerto Rico pudo haber descendido durante la pasada década aún más de lo que se calculó en el Censo federal de 2010, otro indicador que obligaría al país a repensar y reorganizar sus prioridades, según expertos.

Muchos de los que se van son profesionales formados en la Isla, pero los estudiosos del tema han advertido que el perfil del emigrante no es muy distinto del que se queda.

En 2011, según los datos del Censo federal, los expertos estimaron  que alrededor de medio millón de puertorriqueños dejaron la Isla durante la pasada década, una cantidad que solo es comparable con la década de 1950 a 1960.

Un estudio de junio de 2012 de la División de Estudios Estadísticos Decenales  de la Oficina del Censo federal, titulado “Census Coverage Measurement” y hecho a base de una muestra,  señala que en el Censo de 2010, por error, se pudieron haber contado  hasta 209,000 personas de más.

En vez de los 3.72 millones contados en 2010, el nuevo estudio de la Oficina del Censo indicaría que el total de habitantes de la Isla pudo estar  más cercano a las 3.5 millones de personas,  1.1 millones menos que los boricuas  que  residen en EE.UU. (4.6 millones).

Un éxodo histórico

La pérdida de habitantes ocurrida entre 2000 y 2010 representó la primera  vez  desde que el Censo federal  hace sus estimados y una reducción de 2.2%.

Oficialmente los números del Censo federal de 2010 no cambian, pues el estudio “Census Coverage Measurement” es independiente y diferente al conteo que se realiza cada 10 años, dijo Melanie Deal Concepción, portavoz de la Oficina del Censo Federal.

Pero, el  estudio de junio también queda como punto de referencia.

Como han insistido los expertos, la sensación de que la Isla se vacía no se debe solo a la emigración, sino también a la caída en la tasa de fecundidad, que era de 6.4 en 1932 y ha bajado a 1.7.

“Se necesita una tasa de 2.1 para sustituir la población uno por uno”, dijo Deepak Lamba Nieves, investigador del Centro para la Nueva Economía (CNE), en San Juan.

Para Lamba Nieves, el aumento en el total de puertorriqueños que decide mudarse a Estados Unidos en busca de un nuevo comienzo no debe verse como un proceso irreversible.

Comportamiento circular

Se trata, sostuvo, de un comportamiento circular. Según los datos del Censo, los expertos calculan que mientras cerca de 500,000 pueden haber tomado la guagua aérea hacia Estados Unidos, otros 200,000 la abordaron en ruta a la Isla. 

“El mero hecho de que hayamos visto una pérdida en población no significa que esa gente que se fue de la Isla desapareció de nuestro panorama socioeconómico y político en términos generales”, subrayó Lamba Nieves

En ese sentido,  se puso como  ejemplo.

 Aunque Lamba Nieves  estudia su doctorado en Estudios Urbanos y Planificación en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), aún colabora con  el CNE  en San Juan, donde fue director de Investigaciones y  trabajó este verano. Su compañera, mientras,  tiene alquilada su casa en la Isla.

De una u otra forma, el impacto del aumento en la emigración del país es sustancial.

Menos fondos federales pueden llegar a la Isla (sin contar con los recortes que no importa quién gobierne en Washington seguirán ocurriendo), lo que implica menos dinero para proyectos de infraestructura.

“En vez de enfocarnos en la cantidad de escuelas, carreteras, cuarteles policiales u hospitales, tenemos que impulsar que las cosas que se hagan sean de calidad y rindan servicios de calidad”, indicó Mario Marazzi, director  ejecutivo del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico.

La población boricua, además, se envejece, ante el hecho de que la mayoría de los que se van a EE.UU. están en edad productiva  y en busca de trabajo.

El drenaje poblacional significa menos gente a la que ofrecerle servicios, como se ha visto ahora en las escuelas públicas, pero también menos contribuciones para el Gobierno funcionar.

“Una reducción en población resulta en menos personas ganando ingresos, menos consumidores y menos contribuyentes”, puntualizó el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, en el informe de Progreso Económico que rindió en febrero  al Banco Popular.

De acuerdo con el análisis, más de un cuarto de la reducción en el Producto Interno Bruto (PIB) de Puerto Rico -que disminuyó 1.8% cada año entre 2006 y 2010-, puede ser atribuido a la reducción en población.

¿Fuga de cerebros?

Una de las preocupaciones constantes en torno a la válvula de escape de los boricuas hacia EE.UU. es la pérdida de profesionales que son adiestrados y preparados en la Isla. El éxodo suele describirse como “fuga de cerebros”.

Pero los datos del Censo federal indican que el equilibrio del  perfil entre los que se quedan y se van no es muy distinto, advirtió el sociólogo Jorge Duany, profesor de la Universidad de Puerto Rico (UPR) y un estudioso del tema de la migración.

“En términos de títulos universitarios y profesionales la proporción no parece ser mucho más alta en comparación con la población de Puerto Rico”, dijo Duany.

Lamba Nieves sostuvo que las estadísticas oficiales  han confirmado que más que una fuga lo que ocurre es una “circulación de cerebros”.

Nuevos destinos

La principal ruta de los emigrantes boricuas durante las  últimas dos décadas ha sido hacia el estado de Florida, sobre todo la zona central y Orlando.

Originalmente, el incremento en la emigración se dio como consecuencia del ‘boom’ en la disponibilidad de trabajos en la zona de Disney World. También se ha destacado la contratación de ingenieros por la NASA.

Pero la recesión económica también le ha dado duro a Florida y, en gran medida a la zona central de Estados Unidos.

Hace un año, por ejemplo, el desempleo en la zona de Orlando subió  a 10.7%, aunque en junio  bajó a 8.7%. “Me sorprende que Orlando siga siendo el centro de atracción principal a pesar de que que ha tenido también problemas económicos”, sostuvo Duany.

Duany dijo que en términos de la salida de profesionales los nuevos destinos recientes son estados en los que se abren espacios de trabajo para sus carreras universitarias.

Texas, Carolina del Norte y California son tres  ejemplos.  La emigración a Texas    superó las 4,000 personas en 2009 y 2010, más del doble que en 2004.

“Para personas con destrezas profesionales - como los maestros, sicólogos y [email protected] - y bilingües surgen nichos específicos”, señaló Duany.

En 2010, según el Perfil Migratorio 2010 preparado por el Instituto de Estadísticas, los estados a los que más se mudaron residentes de Puerto Rico fueron, en este orden, Florida, Nueva York, Pensilvania, Texas, Massachusetts, Nueva Jersey, Ohio, Illinois, Connecticut y Carolina del Norte.

Los expertos  están de acuerdo en que el Gobierno boricua tiene que entender mejor las tendencias migratorias de los puertorriqueños para planificar mejor a corto y largo plazo.

Marazzi resaltó, no obstante, que “a las regiones del mundo que les va a ir bien son aquellas que atraen cerebros e ideas innovadoras”.


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