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El gobernador sale hoy hacia Nueva York, donde se reunirá con los miembros de la Junta de Supervisión Fiscal en busca de “llegar a un acuerdo” sobre el presupuesto. (Teresa Canino)

El gobernador Ricardo Rosselló fue extremadamente cauteloso y parco ayer al hablar del resultado del diálogo con los miembros de la Junta de Supervisión Fiscal (JSF), y no confirmó ni descartó que la eliminación de la Ley 80 por despido injustificado sea pieza clave en las negociaciones en curso para acordar un presupuesto.

“Nosotros estamos dejando las discusiones abiertas. No vamos a tocar ningún asunto sobre ello ahora mismo y, por lo tanto, tan pronto culminen esas conversaciones, las estaremos divulgando”, aseveró el primer ejecutivo al finalizar una rueda de prensa en La Fortaleza.

Además, al finalizar una reunión con el Ejecutivo, el presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, tampoco descartó que la Ley 80 pueda ser derogada, como exige la JSF. “Eso es parte de lo que se va a discutir con detenimiento. Así que, cuando tengamos toda la información que estamos intercambiando, sabremos en dónde coincidimos, en dónde no coincidimos, en dónde no se puede ceder, en dónde se pueden hacer unos ajustes de un lado y de otro. Todos los datos están discutiéndose y proveyéndose la información”, dijo.

Rivera Schatz y el presidente de la Cámara, Carlos “Johnny” Méndez, se reunieron ayer con el gobernador, horas antes de que Rosselló salga rumbo a Nueva York.

Hoy Rosselló viajará hacia Nueva York para reunirse con los miembros de la JSF con la expectativa de “llegar a un acuerdo”. Fuentes de este diario aseguran que la JSF estaba inclinada a hacer concesiones en las demás exigencias en el plan fiscal y el presupuesto si Rosselló acepta legislar la eliminación inmediata de la Ley 80. En su propuesta de reforma laboral, Rosselló proponía eliminar la Ley 80 de manera escalonada y el estatuto quedaría sin efecto luego del siguiente ciclo electoral. El mandatario proponía, en paralelo, aumentar el salario mínimo.

En aras de ganar adeptos a la propuesta reforma laboral, diversos líderes del sector privado, bajo condición de anonimato, dijeron haber recibido pedidos desde La Fortaleza para que favorecieran públicamente la reforma laboral.

La JSF, sin embargo, estableció que el estatuto se elimine para dar paso al empleo a voluntad y condicionó los aumentos en el salario mínimo a que aumente la tasa de participación laboral hasta rebasar el 50%.

Rosselló objetó el pedido de la JSF solo cuando el organismo pidió que la Ley 80 se eliminara con efectividad inmediata y puso condiciones al aumento en el salario mínimo. Utilizando datos históricos, El Nuevo Día reportó hace unas semanas que si el alza en el salario mínimo queda sujeta a un aumento en los niveles requeridos de participación laboral que solicita la JSF, los trabajadores en la isla nunca verían un aumento en su sustento.

Mientras, aunque la Ley 80 se interpreta como un beneficio para los trabajadores en caso de despido injustificado, entendidos en Derecho Laboral plantean que la medida también presenta beneficios al patrono, pues el estatuto establece límites en la compensación que recibiría un trabajador cesanteado.

La JSF asegura que la reforma laboral será la pieza que dará un vuelco a la economía de Puerto Rico.

Sin embargo, al presente, ni Rosselló ni la JSF han mostrado cifras sobre el número de casos o procesos de querellas bajo la Ley 80 se atienden cada año y cuánto estas representan en el universo de personas empleadas en Puerto Rico. Tampoco se ha informado el monto de compensaciones que hayan tenido que desembolsar las empresas a raíz del estatuto.

La semana pasada, el ente a cargo de las finanzas de la isla rechazó el presupuesto recomendado que envió Rosselló y le urgió a corregir sus deficiencias. Las correcciones incluían el programa de gastos y recaudos e implementar la totalidad de las reformas contenidas en el plan fiscal certificado, incluyendo la reforma laboral. Luego, y de manera súbita, el primer mandatario se reunió en La Fortaleza con el presidente de la JSF, José Carrión. Ayer en la mañana se produjo una segunda reunión con Carrión, también en La Fortaleza.

“Yo prefiero... esto es tan importante, que yo prefiero no hablar sobre esto para no crear un espacio de antagonismo. Vamos a permitir que esta conversación fluya. Ya se va a tener que llegar a una conclusión en los próximos días, no cabe duda”, expresó.

Reiteró que busca “una conclusión que sea de beneficio para el pueblo”.

Tan reciente como el martes, la JSF concedió tres días adicionales, hasta el viernes, al primer ejecutivo para entregar un borrador de presupuesto enmendado.

“El presupuesto se somete el viernes, según la extensión”, dijo el primer ejecutivo.

Calificó de “positivo” el diálogo encaminado hasta el momento.

“Mi expectativa -y yo creo que el diálogo ha sido positivo- ha ido en la dirección correcta, por decirlo así. Todavía faltan las conclusiones y falta ese diálogo completo con los miembros de la JSF para llegar a esos puntos”, destacó Rosselló.

Ahora bien, el gobernador no quiso comentar sobre los puntos aceptables o inaceptables para él como parte del diálogo con la JSF.

La reportera Joanisabel González colaboró en esta historia.


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