Solo personas mayores de 18 años pueden abrir una cuenta en la aplicación de Uber. (AP) (semisquare-x3)
Solo personas mayores de 18 años pueden abrir una cuenta en la aplicación de Uber. (AP)

La hija de Angely Capellán tenía que estar a las 4:00 p.m. en un taller del programa informativo Microsoft Word en la zona metropolitana.

Capellán, una gerente en un centro de llamadas en Guaynabo, apenas tenía 45 minutos para salir de su trabajo y enfrentar la congestión vehicular de la tarde para cumplir con la cita de la adolescente de 15 años y regresar a su empleo.

Para no “matarse en la calle”, la mujer de 46 años le dio permiso a la menor de utilizar su cuenta de Uber para que un conductor desconocido la buscara en una escuela en Santurce y la transportara a la actividad extracurricular a tiempo.

“Me resulta conveniente porque hay días que no puedo ir a recogerla. Para no salir corriendo, es una opción económica y segura. Puedo rastrear el viaje y ver la persona que la busca. Ella me llama cuando llega a su destino”, contó Capellán a endi.com.

Padres que utilizan Uber para buscar a sus hijos a los planteles escolares para llevarlos a los hogares, trabajos u otro lugar es una práctica común en la isla desde que la compañía debutó en el 2016. Igual lo es en los Estados Unidos desde que Uber se fundó como un medio de transporte práctico en San Francisco, California, en el 2009.

No obstante, la política de Uber no permite a menores de 18 años tener una cuenta en la aplicación. El niño, niña o adolescente tiene que estar acompañado por un adulto para realizar el viaje. Si el conductor sospecha que transportará a un menor, debe pedirle una identificación. De no ser mayor de 18 años, el conductor debe desistir de hacer el recorrido.

Ante el ajetreo que viven las madres y padres puertorriqueños, algunos con trabajos más allá del horario de 8:00 a.m. a 5:00 p.m. para sustentar a sus familias, la regla escrita de la compañía pasa por desapercibida.

Cuando a Capellán se le hace imposible recoger a su hija, llamar un Uber es una alternativa moderna a tener que abordar un autobús escolar.

“Mayormente lo uso para que la lleven de la escuela a casa de mi suegra. Son distancias cortas. Los viajes más largos han sido de unos 20 minutos. Es mi última opción. Uno se ve en ocasiones con pocos recursos y para uno economizarse gasolina y el riesgo, resuelve”, sostuvo.

Luego de llamar al colegio para informar que su hija va a ser recogida, Capellán procura evaluar cada viaje que realiza con Uber. La opinión, hasta la fecha, es que los conductores han sido amables y respetuosos. Uber cuenta con 4,000 socios conductores en Puerto Rico.

Para aprobar un chofer, Uber realiza una verificación de antecedentes, pero el proceso no incluye una comprobación de huellas digitales, procedimiento obligatorio para los taxistas.

“Sé que está el riesgo de que ella se monte con un extraño, pero está en el criterio de cada persona. Hay niños y hay niños. Va a depender de la madurez que tenga. Prefiero pedirle un Uber a yo convertirme en un riesgo en la carretera y tener que maniobrar para poder recogerla a tiempo. Eso sí, si le digo que me tiene que esperar, que la voy a buscar yo o su padre, tiene que esperarnos”, enfatizó.

Endi.com contactó a la empresa para obtener una declaración sobre la tendencia que está prohibida en sus términos y condiciones.

“En Uber, comprendemos la importancia de la movilidad y que nos hemos convertido en una opción para residentes y visitantes de Puerto Rico. Sin embargo, en nuestros términos y condiciones, así como en nuestras guías comunitarias, está establecido que el usuario de la plataforma debe ser mayor de edad para abrir una cuenta en Uber y/o tomar un viaje. De lo contrario, un padre o tutor debe estar con el menor en todo momento”, informó Julie Robinson, portavoz de Uber para Panamá y el Caribe.

Robinson añadió que existe la opción de crear un Perfil Familiar, la cual envía notificaciones a los miembros cada vez que uno de ellos realiza un viaje. Empero, cada integrante de la familia debe ser mayor de 18 años para tener una cuenta.

La portavoz no ofreció detalles de si se evalúa crear una opción viable para recoger a menores sin acompañantes adultos.

Hablan los conductores

Pedro, nombre ficticio para proteger su identidad, lleva un año como conductor de Uber. El hombre ha recogido a estudiantes en escuelas de la zona del Condado y en el municipio de Guaynabo.

Pedro fue diligente y le preguntó a un adolescente de undécimo grado que transportaba si tenía una cuenta en la aplicación. Camino al trabajo de su madre, el menor le contestó que la cuenta es de él pero que mintió sobre su edad. Al final del viaje, pagó con efectivo.

Pedro también recogió a una joven en el Viejo San Juan. El Uber fue pedido por el tío de esta con destino a la casa de los padres de la menor. El pariente, según cuenta, se le presentó antes de dejarle a su sobrina para indicarle que iba a estar pendiente del trayecto a través de la aplicación.

“Realmente es una preocupación. Se supone que no esté haciendo eso por el reglamento. Pero uno no está pensando si el pasajero es menor debido a las cancelaciones. Si mi porcentaje de cancelación aumenta, Uber te puede dar un ‘warning’ (advertencia). Hay un dilema ahí y por eso uno realmente termina haciendo el viaje. Mejor lo llevo (al menor)”, relató.

En estos casos, Robinson recomendó que, si un socio conductor entiende que recibirá una mala calificación por cancelar un viaje, él mismo puede reportar el caso para tomar las medidas necesarias con dichas cuentas.

Recalcó que los socios, al entrar a la plataforma, también son orientados sobre las guías comunitarias, donde se les indica que no deben aceptar un viaje con un menor de edad que no esté acompañado.

“Aunque soy conductor, entiendo que es un riesgo. Uno no sabe quién hace Uber. Esa es la cuestión moral del asunto de llevar el menor”, indicó Pedro.

Al igual que Pedro, Juan, nombre ficticio para permanecer en el anonimato, realiza preguntas protocolares a menores que han transportado.

El chofer a tiempo parcial, de 30 años, tuvo el caso de una estudiante de décimo grado que con frecuencia usa Uber desde una escuela pública en Guaynabo hacia el centro comercial San Patricio Plaza, punto donde se le hace más fácil a su madre recogerla cuando sale de su trabajo en Carolina.

“La realidad es que este es un medio de transportación y también depende del menor, porque si es de escuela elemental no lo acepto. Uno le está haciendo el favor a esos padres que tratan de echar hacia adelante. Se supone que no lo haga, pero también me estoy buscando el peso.  Si le cancelo por ser menor, va a venir otro a buscarla en otro pedido. Además, mejor que lleve yo al menor a que tenga que alzar el dedo para pedir pon”, opinó.

Endi.com solicitó una reacción al Departamento de Educación sobre si tiene alguna política de supervisar la salida de los estudiantes una vez terminan de tomar clases en los planteles, pero esta no fue contestada. 


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