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San Juan.- Unas 12,782 personas se casaron el año pasado en Puerto Rico, de las cuales 1,016 fueron de entre las edades de 15 a 20 años, según el Registro Demográfico y Estadísticas Vitales del Departamento de Salud, por lo que la Cámara baja propone crear una ley para agilizar el proceso nupcial.

Ante ello, la Comisión de Salud que preside el representante Juan Oscar Morales Rodríguez, inició hoy las vistas públicas en torno al Proyecto de la Cámara 1183, cuyo fin es crear la "Ley Especial para Agilizar y Simplificar los Procesos para Contraer Matrimonio en Puerto Rico".

En la vista pública declaró el presidente de la Comisión de Derecho Civil del Colegio de Abogados de Puerto Rico, Héctor Serrano Mangual, quien recomendó que se revise la edad permitida para contraer matrimonio en la isla.

Según trascendió, en Puerto Rico las niñas de 14 años pueden casarse con el consentimiento de sus padres y el varón a los 17.

"En cuanto a las edades no se pueden cambiar en el proyecto. Tiene que enmendarse el Código Civil para ello. Al presente lo estamos contemplando en un comité que pertenecemos y la representante María Milagros Charbonier lo va a estar evaluando para que se atempere en el Código Civil lo de las edades", dijo.

La medida, de la autoría del representante José Enrique Meléndez, obliga a los encargados de los registros demográficos en Puerto Rico a expedir certificados o licencias para contraer matrimonio a aquellas personas que cumplan con la entrega de una declaración jurada en la que ambos contrayentes den fe de cumplir con ciertas disposiciones y requerimientos en el Código Civil de Puerto Rico.

Actualmente, a los contrayentes se les requiere presentar una serie de documentos, entre ellos, un certificado médico, resultados de laboratorios clínicos y certificado de nacimiento.

A su vez, los divorciados deben presentar la última sentencia de divorcio, y en caso de que hayan enviudado, el certificado de defunción del cónyuge si no falleció en Puerto Rico.

"Desde ahora anticipo que el requisito del certificado médico demostrativo de que no sufren enfermedades no es negociable. Es un requisito que va a prevalecer en el proyecto", enfatizó Morales Rodríguez en un comunicado de prensa.

Coincidieron con esta opinión, el presidente del Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico, Víctor Ramos Otero, y la directora del Registro Democrático en representación del Departamento de Salud, Wanda Llovet.

Ramos Otero expresó que dicho certificado existe como un recurso médico-social para prevenir las enfermedades de transmisión sexual, como la Hepatitis C, el VIH o el Sida, y enfermedades que incluso, puedan ser perjudiciales a la descendencia que procrean.

"El Estado tiene la responsabilidad de socializar la idea de protección, de la prevención y del conocimiento de condiciones que puedan poner en riesgo a las personas. No podemos partir de la premisa de que todos los contrayentes son responsables o consientes", dijo Ramos Otero.

Llovet, por su parte, dijo que en Puerto Rico existen dos procedimientos para solicitar licencias matrimoniales que dependen de si los contrayentes son o no residentes en la isla.

Llovet explicó que los residentes en Puerto Rico tienen que cumplir con los requisitos médicos locales y los no residentes con los de su país de procedencia.

Indicó además que esto podría causar un problema de salud pública "ya que la certificación médica o laboratorios son indispensables para poder detectar enfermedades transmisibles sexualmente". 


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