(horizontal-x3)
La Red de Fundaciones de Puerto Rico y la Fundación Ford invitaron a Flozell Daniels, Jr. a la isla para que compartiera la experiencia de su organización tras el paso del huracán Katrina por Nueva Orleans (arriba), el 29 de agosto de 2005. (AP)

Cuando el 29 de agosto de 2005 el huracán Katrina azotó el estado de Luisiana, la ciudad de Nueva Orleans quedó devastada por las inundaciones porque su sistema de diques colapsó.

Doce años después, arquitectos de la estructura que se creó para coordinar la ayuda aún repasan las lecciones aprendidas y las que continúan asimilando en el camino, porque las tareas de restauración continúan.

“Todavía estamos reconstruyendo”, afirmó Flozell Daniels, Jr., presidente y director ejecutivo de la Fundación para Luisiana, antes llamada Fundación de Recuperación de Desastres de Luisiana.

Daniels, Jr. estuvo recientemente en Puerto Rico para hablar de su experiencia en Luisiana y emitir recomendaciones en los esfuerzos de restauración de la isla tras el paso del huracán María.

La Fundación para Luisiana se creó a raíz del huracán Katrina por la entonces gobernadora de dicho estado, Kathleen Blanco, con el fin de crear una entidad independiente bajo la misión crítica de atender los asuntos relacionados a la recuperación.

“El gobierno sacó las manos y las organizaciones hicieron sus estrategias (para guiar hacia la restauración)”, dijo Daniels, Jr., sobre el propósito de esta iniciativa que, a petición de los residentes de Nueva Orleans, continuó operando después del término original, de cinco años, que se había fijado.

Alerta a la migración

Daniels, Jr. contó que una de las consecuencias de no haber trazado un itinerario sobre las ayudas que encaminaron a la gente en Luisiana abonó a la migración después del huracán. Esa fue una de las lecciones de Katrina, dijo a El Nuevo Día.

Según Daniels, Jr., un año después de Katrina, entre 100,000 y 130,000 personas regresaron, pero la población bajó a 420,000 porque se estima que 90,000 nunca volvieron.

Baton Rouge, en Luisiana, además de Houston, Texas; Atlanta, Georgia y Tenesí fueron algunos de los puntos principales donde migró la población de Nueva Orleans tras el huracán.

“Por nuestra experiencia, les digo que tiene que haber un plan para que las personas regresen, un plan que sea articulado, que haya un itinerario que les diga a las personas cómo van los trabajos de recuperación basado en los recursos y el talento (que tengan en ruta) hacia la recuperación”, dijo.

Flujo de efectivo

“Una cosa que no se anticipaba era que iba a haber una nueva economía en Nueva Orleans”, dijo, al resaltar que las tareas de reconstrucción promueven el flujo de efectivo, además de que traen el asentamiento de personas nuevas a la ciudad.

Estas son cosas, dijo, que Puerto Rico debe capitalizar en ruta hacia la recuperación de los servicios y la economía del país.

Según números oficiales del gobierno de la Florida, 230,000 personas han viajado desde Puerto Rico después del huracán María. De ese número, se desconoce la cifra de los que se mudaron a ese estado.

En el caso de Nueva Orleans, sostuvo Daniels, Jr.,un aspecto que enfrentaron fue la lucha por preservar su cultura debido a que algunas personas que se mudaron a la ciudad no la entendían y pretendían cambiar su historia, especialmente en barrios históricos.

Daniels, Jr., destacó que es importante que las personas en Puerto Rico tengan la oportunidad de entrar en trabajos y negocios creados a raíz de las obras de restauración.

“Estas son oportunidades a largo plazo. Si se van a invertir millones de dólares, estos deben ser gastados en puertorriqueños. Su gente debe tener la primera oportunidad (de trabajo)”, puntualizó.

Una falla en los trabajos de recuperación de Nueva Orleans, manifestó, fue precisamente el no haber invertido más en programas de adiestramiento, que ayudaran a capacitar a sus ciudadanos hacia oportunidades de trabajo que surgieran.

“Había (en Nueva Orleans en ese momento) mucha depresión. Nuestras tomas de decisiones (al principio) no estaban tan claras. Con todo el dinero que gastamos, nuestra tasa de pobreza infantil todavía está por debajo. No mirábamos con un ojo agudo las disparidades. El dinero no fue igualmente compartido entre hombres y mujeres, blancos y negros, etc.”, dijo.

Democracia participativa

En sus primeros cinco años, la Fundación para Luisiana se gastó $40 millones de dinero privado, que fue utilizado principalmente en viviendas, en el desarrollo de pequeños negocios y en talleres de democracia participativa, para dotar a la gente de conocimiento que los ayudara a participar en los distintos procesos de la ruta hacia la restauración de la ciudad. En ese proceso, señaló cómo muchos ciudadanos desconocían cómo se tomaban las decisiones a nivel local, estatal y federal.

El norte de la Fundación, subrayó Daniels Jr., era usar la filantropía para seguir la obra más allá de la recuperación, luchando contra las inequidades y promoviendo una reconstrucción mejor de la ciudad.

En el camino, recordó, se atendieron las preocupaciones que tenía el gobierno federal de que el dinero fuera mal utilizado. La Fundación, dijo, decidió además trabajar con el gobierno para maximizar sus recursos.

“El desastre era tan enorme que el gobierno comprendió que necesitaba ayuda. Estaban bien receptivos, además de que no tenían tanto dinero”, dijo.

Además de utilizarse en la restauración de escuelas y viviendas, parte del dinero se usó para que la gente entendiera y se comprometiera en el proceso, “que tuviera una voz porque las personas más cerca del problema son las que están más cerca de las soluciones”, manifestó.

La ayuda que se gestó a través de la Fundación, agregó Daniels Jr., ayudó a contrarrestar los lamentos de muchos de que la respuesta federal de Washington D.C. no era suficiente o no se movía tan rápido como se esperaba.

“Nuestra misión era invertir en prácticas que ayudaran a reducir vulnerabilidades y a construir comunidades fuertes”, dijo.

Pensando en el futuro

Además de mantener informado al pueblo de las tareas de restauración y de invertir en aspectos claves, como vivienda, educación y salud, Daniels Jr. urgió a pensar en el futuro y a planificar a dos, tres, cinco años o más.

“Hay que pensar cómo queremos que sea Puerto Rico en 20 años. Eso ayuda en el proceso de recuperación a largo plazo, además de atraer gente”, dijo.

Según el experto, ese proceso conlleva resaltar las oportunidades de trabajo, de restauración de infraestructura, de seguridad, de cuidado de salud y de servicios tan vitales como la electricidad.

“Todavía están a tiempo, pero tienen que saber planificar para que muchos regresen (a Puerto Rico)”, dijo.

Tanto el sector público como el privado, indicó, son vitales en este proceso y en lograr trabajar juntos.

“Es importante tener líderes de todos los niveles, incluyendo líderes de la comunidad. Ellos tienen que estar en la misma mesa (de discusión)”, añadió.

También, manifestó, es clave hacer un análisis, así como fomentar la igualdad a todos los niveles.

Entre las lecciones aprendidas, Daniels Jr. señaló cómo se enteraron por el mismo gobierno federal que había acciones que ellos no podían tomar a menos que surgieran cambios en la ley o en la política pública.

“Hay que estar preparados y hacer los cambios necesarios para una próxima ocasión (desastre natural). Nosotros (en la Fundación) todavía lo hacemos como si (el huracán) Katrina volviera. Ya hemos cambiado algunas políticas públicas”, concluyó.

El huracán Katrina pasó por Nueva Orleans, Luisiana, el 29 de agosto de 2005, provocando unas 1,833 muertes, la inundación del 80% de dicha ciudad y $108 mil millones en daños.


💬Ver 0 comentarios