Sobre $816 millones se invertirán en la reubicación de comunidades y en la reparación y reconstrucción de viviendas. (GFR Media) (semisquare-x3)
Sobre $816 millones se invertirán en la reubicación de comunidades y en la reparación y reconstrucción de viviendas. (GFR Media)

El gobierno invertirá los primeros $1,500 millones que asignó el Congreso estadounidense para la recuperación de Puerto Rico, tras los huracanes Irma y María, principalmente, en un abarcador programa de vivienda con el que reconstruirá casas, edificará residencias nuevas, relocalizará comunidades completas y hasta pondrá al día las hipotecas de quienes incurrieron en atrasos por las tormentas.

El primer Plan de Recuperación del Desastre de Puerto Rico propone la inversión de $1,063 millones para atender, específicamente, los problemas de vivienda. Aun así, se trata de una porción relativamente baja cuando se compara con los $24,868 millones que se estima representaron las pérdidas en viviendas a consecuencia de los huracanes.

La expectativa, según Fernando Gil Enseñat, secretario del Departamento de la Vivienda de Puerto Rico, es que el flujo de fondos aumente cuando el gobierno estadounidense finalmente canalice otra asignación que aprobó el Congreso estadounidense para Puerto Rico con un total de $18,500 millones en fondos de la Subvención de Desarrollo Comunitario para la recuperación de desastres (CDBG-DR, en inglés).

“Con los $1,500 millones es con lo que comenzamos”, dijo Gil Enseñat a El Nuevo Día.

La vivienda como prioridad

De los fondos iniciales, Vivienda asignará el 54% para un programa bajo el cual se reconstruirán o repararán casas y se relocalizarán comunidades completas de modo que no estén en zonas vulnerables a daños por desastres naturales.

Se estima que los huracanes provocaron daños a unas 300,000 viviendas, de las cuales alrededor de 60,000 fueron pérdida total, dijo el funcionario.

Estas reparaciones o reconstrucciones estarían acompañadas con un servicio de consultoría o evaluación de daños mediante el que se determinará las mejoras que se necesitan, no solo para hacer la vivienda habitable, sino para que esté en cumplimiento con los códigos de construcción vigentes y que sea más resistente a ciclones como los que azotaron el país en septiembre del año pasado.

Por otro lado, se están separando $120 millones para ayudar con el financiamiento de nuevas viviendas a precios asequibles. El funcionario mencionó que serían más de 1,000 las viviendas a construirse.

Del mismo modo, reservarán más de $12 millones para atenderlas necesidades de vivienda de las poblaciones con vulnerabilidades particulares, como las personas sin techo y las víctimas de violencia.

Otro programa busca atender los problemas que se crearon con los pagos de las hipotecas en Puerto Rico. Específicamente, se separaron $45 millones para proveer una ayuda máxima de $10,000 a aquellos dueños de hogares que puedan demostrar que, debido al impacto económico de los huracanes, tienen atrasos en el pago de sus hipotecas. Gil Enseñat indicó que, actualmente, hay cerca de 60,000 hipotecas con retrasos.

La ayuda no estará disponible para aquellos que, previo a los ciclones, pagaban con demora. La idea es que, a los dueños de las viviendas, no se les afecte el crédito y evitar las ejecuciones de esas hipotecas.

Precisamente ayer, el gobernador Ricardo Rosselló anunció que el Departamento federal de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD, en inglés) extendió hasta el 16 de agosto la moratoria a las ejecuciones de las propiedades aseguradas por la Administración de Vivienda Federal (FHA, en inglés).

El otro programa de vivienda que promoverán será para mejorar la resiliencia energética de las personas y las comunidades. Instalarán sistemas renovables de generación y almacenamiento de electricidad en las casas. Se trata de un paso inicial para establecer microrredes que mejoren la resistencia de las comunidades ante el impacto de un ciclón.

Otras iniciativas

Gil Enseñat indicó que un grupo de proyectos busca mejorar la economía al proveer fondos para la promoción turística de Puerto Rico, el desarrollo de la infraestructura en las zonas comerciales y la condonación de préstamos de recuperación de comercios afectados por el huracán María, entre otros programas.

Del mismo modo, el funcionario indicó que destinarán fondos adicionales para proyectos de desarrollo comunitario, estímulos para la creación de empleos, mejoras a los sistemas de permisos del gobierno y el desarrollo de una guía con las mejores prácticas para mejorar la resiliencia en las casas.

Las iniciativas que requieren aún más fondos, como la reconstrucción de puentes, carreteras, puertos y edificios, entre otros, se manejarán en otra subvención ya anunciada con $18,500 millones en fondos CDBG-DR.

Según el secretario de la Vivienda, por tratarse de asignaciones cuantiosas de fondos federales, están planificando una serie de procesos que aseguren la transparencia en el manejo del dinero.

Aseguró que no habrá consideraciones partidistas o “amiguismos” en las ayudas a los afectados por los huracanes ni en la licitación de contratos para la puesta en marcha de los proyectos.

“Si alguien cree que porque dio algún donativo ahora va a recibir algo a cambio, pues se chavó... aquí no hay espacio para favoritismos o amiguismos”, dijo.

Aprobación federal

El Plan de Recuperación, que está actualmente en vistas públicas, es la hoja de ruta para la utilización de los $1,500 millones que el Congreso estadounidense asignó a la isla a finales del año pasado.

Se supone que las vistas públicas terminen el 15 de junio y que la versión final del Plan pase para la evaluación de HUD. En 45 días, la agencia estadounidense debe haber aprobado el Plan de Recuperación o pedido los cambios al documento para que cumpla con todas las disposiciones legales y reglamentarias.

Gil Enseñat indicó que, para agilizar el proceso, han procurado enviar informes semanales de progreso a HUD, lo que espera facilite el análisis del documento. Estos fondos no requieren un pareo estatal para desembolsarlos.

Este será el mismo trámite que seguirán con la asignación de $18,500 millones que está retrasada a nivel federal. Gil Enseñat no pudo indicar la razón de la demora. Sólo indicó que intentan adelantar parte del trabajo que les espera una vez HUD envíe la notificación oficial que da inicio al proceso burocrático.

El gobierno tiene dos años para poder usar el dinero asignado. Serían casi $20,000 millones a gastarse en 24 meses o se pierden.

Gil Enseñat indicó que, para evitar la devolución de ese dinero, han optado por una modalidad en la que el gobierno federal realiza desembolsos escalonados, lo que extiende el periodo de tiempo en el que podrían usar el dinero.


💬Ver 0 comentarios