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Alberto Rodríguez, electricista de profesión, se cansó de aguardar por las brigadas de la AEE y armó su propio sistema para proveerle comodidad a su esposa, quien se encuentra encamada

Yabucoa - A un mes de que el huracán María dejara a Puerto Rico a oscuras, Alberto Rodríguez se encontró en una encrucijada cuando su esposa, Mireya Sepúlveda, sufrió un tercer derrame cerebral el pasado 20 de octubre.

La exempleada de una fábrica de carteras, de 61 años, quedó postrada en una cama después de salir de un estado comatoso cuando le dieron de alta en noviembre. Rodríguez se vio obligado a regresar con Sepúlveda a su hogar en el sector montañoso de Piedra Blanca, en el barrio Jácanas, a 20 minutos del casco urbano del municipio del sureste que, hasta la fecha, tiene apenas un 40 por ciento de sus habitantes con energía eléctrica.

Rodríguez no podía esperar por la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) para que energizara su zona que, más de ocho meses después el paso de María, continúa sin luz. El estado de salud de Sepúlveda requiere la asistencia de energía eléctrica las 24 horas del día.

De esta manera, el hombre de 65 años aprovechó su carrera como electricista para crear un sistema autónomo que lo independizó de la corporación pública que aseguró este mes que Puerto Rico está un 99 por ciento energizado.

“Se nos ocurrió tener una planta para tenerla encendida durante el día, que hace bastante ruido, y para la noche nos inventamos un sistema de baterías de autos, ya que tenemos conocimientos de sistemas de batería con ‘inverter’. Lo primero fue poner las baterías a cargar con la planta. Poco a poco fuimos sumando, pusimos ocho placas solares, aumentamos el banco de baterías, y después compré un abanico eólico que cuando llueve y no hace sol, pero hace viento, el abanico carga las baterías”, explicó Rodríguez en su residencia ante la visita de El Nuevo Día.

Con el ingenioso sistema, Rodríguez puede tener en funcionamiento el alimentador de Sepúlveda, además del motor de aire del colchón para que a la mujer no le den úlceras, las máquinas de terapias y el succionador que la ayuda cuando se asfixia por la traqueotomía que le realizaron.

“La necesidad nos obligó. Siempre tuve la necesidad de hacerlo, pero no pensé que fuera tan pronto. Tuve que hacerlo por ella. Si no lo hacía, tenía que llevármela fuera del hospital para otro sitio con energía y no eran muchos. Cuando le dio esto a ella, no había luz en casi todo Puerto Rico. Ahora casi todos tienen, menos nosotros. Es la vida de ella la que está en juego. Ella tiene que tener todo conectado las 24 horas”, comentó Rodríguez.

Rodríguez indicó que la AEE solo pasó por su hogar para medir y marcar el poste que energizaba su casa. Desde entonces, no ha visto ni la sombra de una brigada.

Si la luz llega pronto a su hogar, no desmantelará el sistema que ha mantenido con vida a Sepúlveda, su compañera por 45 años, por meses.

Si puedo completar el sistema, puedo independizarme. Es cuestión de quizás aumentar unas cuantas baterías y placas y me da para correr las 24 horas. Esto es una inversión permanente. Es cuestión de mejorarlo. Yo sé que, al más mínimo de vientos, el sistema eléctrico se va a caer. Si vuelve una de esas tormentas plataneras, van a estar meses sin luz, los que tienen, porque nosotros no la tenemos”, sostuvo.

El municipio de Yabucoa informó que en el pueblo hay aproximadamente 190 personas encamadas. La Oficina de Alianza Comunitaria solo puede proveer 20 amas de llaves para el cuido de estos pacientes en el ayuntamiento.

La AEE anunció el pasado 16 de mayo que asignó 100 recursos adicionales a Yabucoa.

“Como le he dicho a la gente, la naturaleza, que se vio impotente ante los vientos, poco a poco se ha ido recuperando, todos los días echando una hoja. Yo decía que llegaron los plátanos, crecieron las matas, echaron frutos, y el gobierno todavía no ha podido instalar un sistema de luz eléctrica aquí, con tantas brigadas y dinero asignado. Si se hubiera puesto la atención al pueblo de Yabucoa, ya hace tiempo tendríamos electricidad. Se olvidaron de la gente que vive en los campos”, lamentó Rodríguez.


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