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La artesana es reconocida local e internacionalmente, convirtiéndose muy admirada en el ámbito de las artesanías. (Especial El Nuevo Día / Ingrid Torres)

Los santos, reyes, vasijas, cuadros y libros que ocupan cada rincón de su casa cuentan la rica trayectoria que Zulma Santiago Vega ha recorrido en el mundo artesanal de Puerto Rico y Latinoamérica hasta convertirse en una de las figuras más respetadas en ese ámbito.

El amor por la transformación en arte de materias primas como madera, barro, cuero, semillas y tela, entre otras, se remonta a los tiempos de su infancia en la zona rural de Vega Baja, donde se crió entre agricultores, fincas y talleres de tabaco. De ese tiempo y del ejemplo de su madre, también se originan su sensibilidad por los trabajadores del arte, su sentido de responsabilidad, disciplina y perseverancia, virtudes que demostró al estudiar bachillerato y maestría en Ciencias Sociales estando casada y con hijos.

Ingresó a trabajar a la oficina de Recursos Humanos de la Compañía de Fomento Industrial y, en 1979, su vida dio un vuelco cuando el escritor y gestor cultural Walter Murray Chiesa abrió la Oficina de Desarrollo Artesanal en esa agencia.

“Cuando visité esa oficina conocí la pasión por las artesanías y empecé de voluntaria. Los fines de semana me iba con Walter por los campos a conocer a los maestros, y a tomar los cursos que él daba de Panorama Artesanal”, recuerda Zulma de esa época en la que también conoció y fue “discípula” de don Ricardo Alegría.

Cerca de una década después, y ya con Murray Chiesa retirado, Zulma llegó a dirigir la oficina y desarrolló un modelo de trabajo para identificar, capacitar y ayudar a los artesanos, así como para buscarles oportunidades de exposición en Puerto Rico y en el exterior.

En 1996, se transfirió a la Compañía de Turismo, donde dirigió la División de Turismo Cultural. Desde allí organizó la primera Feria Internacional, en el 2000, evento que le valió a Puerto Rico la Medalla de Oro Picasso, de la Unesco. Asimismo, asesoró al Museo Nacional de Historia Americana de la Institución Smithsonian, en Washington D.C,. para la exhibición “A Vision of Puerto Rico: The Teodoro Vidal Collection”. Para catalogar parte de las cerca de 6,000 piezas donadas por Vidal, la institución utilizó un catálogo de artesanías que Zulma había hecho en Fomento.

Nuevo comienzo

En 2002, la nueva administración de Turismo la despidió, evento que provocó un conflicto público por la falta de explicación de su salida y, tanto Murray Chiesa como Alegría, expresaron su rechazo públicamente. Esto llamó la atención de Jaime Fonalledas, quien decidió contratar a Zulma para darle un nuevo giro a la Feria de Artesanías de Plaza Las Américas, que para entonces llevaba 20 años. El centro comercial organiza tres ferias de artesanías al año, además de certámenes de talla de santos.

Sin anticiparlo, Zulma se convirtió en empresaria, al fundar Zulma Santiago Consultores Inc., y comenzó una nueva etapa en la cual ha logrado fortalecer y ampliar el ofrecimiento en los eventos del centro comercial, y ha laborado como asesora del Municipio de San Juan y de otras entidades y grupos aquí y en el exterior. Actualmente, también trabaja con la Fundación Casa Cortés organizando una exhibición con 75 artesanos a beneficio del proyecto Educa Cortés, que ofrece talleres y clases a niños y jóvenes.

A través de los años, Zulma se ha capacitado y ha enriquecido su trabajo con grandes figuras y organizaciones internacionales. Afirma que, entre sus maestros figuran la doctora Cecilia Duque, de Colombia, la doctora María Teresa Pomar, de México, y el doctor Rafael Rivas de Benito, de España. Con la Comunidad Iberoamericana de Artesanías ha viajado para tomar cursos en España, Honduras, Argentina, Ecuador, Perú, Guatemala, México, Costa Rica y República Dominicana, entre muchos otros países. Pero también ha viajado a muchos países de Latinoamérica para servir como jurado en diversos eventos y para ofrecer conferencias.

“Es un trabajo que se disfruta mucho, que se aprende a querer. De los artesanos de Puerto Rico, conozco al 50%, y de ese 50% puede haber un 5% que no me soporta por alguna crítica que yo le he hecho. Pero el 45% son mi familia”, declara Zulma.

“Me gusta todo, después que esté bien hecho, y los critico cuando veo algo en lo que pueden mejorar. Los artesanos valoran ese comentario mío”, revela la experta.

Parte de su trabajo es visitar a los artesanos, ocasiones en las que no solo evalúa sus trabajos, sino que ve sus necesidades y descifra cómo ayudar. Desde hace un tiempo, bautizó esos viajes como Ruta Artesanal y decidió escribir en su página de Facebook perfiles de los artistas que visita junto con su compañero Ismael García.

“Esto surgió de la pasión por los artesanos. Walter Murray nos enseñó a visitar, ver sus necesidades. A mitad de camino comprábamos pan, leche, queso y llegábamos con algo. También, me enseñó a no aceptar regalos, a comprarles, porque ellos viven de su trabajo”, explica.

Esa cercanía es la razón por la que muchos artesanos la pusieron de referencia al solicitar ayuda después del huracán María a la organización Cerf+, dedicada a asistir artistas. La mencionaron tanto, que la directora ejecutiva de la organización llegó hasta su casa y ella trabajó como voluntaria para llegar hasta las casas de los artesanos y gestionar la asistencia.

“Yo les doy apoyo, pero ellos enriquecen mi vida”, concluye Zulma, de 71 años.


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