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La familia debe respetar ahora la decisión el donador. (GFR Media)

El Congreso de Argentina aprobó una iniciativa que obliga a los mayores de edad a ser donantes de órganos, salvo que hayan expresado lo contrario. Los legisladores dieron luz verde a la “Ley Justina”, llamada así en nombre de una niña de 12 años que falleció el año pasado, en espera de un corazón.

La aprobación de la nueva ley estuvo cargada de emoción por la presencia de los padres de Justina Lo Cane, la menor de 12 años que murió en noviembre pasado, quien padecía una cardiopatía cuando esperaba que apareciera un corazón que le permitiera seguir viviendo.

Ante la tragedia familiar, los padres de la menor impulsaron esa iniciativa, conocida como consentimiento preasumido, con el apoyo del senador Juan Carlos Marino, de la Unión Cívica Radical  (UCR), para que casos como el de Justina no vuelvan a ocurrir.

La “Ley Justina" ya había sido aprobada en el Senado, en mayo pasado, pero faltaba la votación en Diputados, donde logró la aprobación por unanimidad con 202 votos.   

Los diputados aplaudieron de pie a los padres de la menor al término de la votación histórica, destacaron la lucha, el entusiasmo y la entereza que han tenido para sacar adelante el proyecto que marca un antes y un después en la donación de órganos.

Otro de los momentos emotivos durante la sesión fue el caso del diputado Juan Pablo Kosiner, líder del bloque de Argentina Federal, quien confesó ante la audiencia que un hijo suyo murió en el 2011 en espera de un trasplante de órganos.

Recordó los momentos difíciles que pasó junto a su familia mientras veía morir a su hijo, pues no había un donante para él.

"Jamás me imaginé que las circunstancias de la vida me iban a llevar a estar aquí, votando esta ley… ¿Por qué esta ley es importante? Porque nadie tendrá derecho a interferir en la voluntad de ser donante de una persona, ni siquiera el familiar más cercano", indicó tras dar su apoyo a la “Ley Justina".

Ahora con la nueva legislación, la donación de órganos o tejidos podrá realizarse sobre toda persona mayor de 18 años, “que no haya dejado constancia expresa de su oposición a que después de su muerte se realice la extracción” ante el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai), destaca la agencia EFE.

La ley reemplaza a la anterior sobre la materia que obligaba a los profesionales a cargo de la ablación de órganos o tejidos, a consultar en última instancia a los familiares sobre la voluntad del potencial donante. Sin embargo, ahora se respetará la decisión del donante pese a la oposición de sus allegados.

"Actualmente, para ser donantes, las personas deben manifestar su voluntad. Si una persona muere y no manifestó su voluntad de donar sus órganos se pregunta a sus familiares si sabían cuál era voluntad. Con esta ley se producirá un cambio de paradigma, ya que todos nos vamos a convertir en donadores para poder evitar una muerte por no recibir un órgano, un tejido o una célula", indicó la diputada Gabriela Burgos, para el diario argentino La Nación.

Para Alberto Maceira, titular del Incucai, es un gran logro la “Ley Justina” y celebró la nueva norma. Señaló que en Argentina hay más de 11,000 pacientes esperando ser trasplantados de órganos y tejidos.

“La lista más grande de espera es la de riñón para órganos y la de córneas para tejidos. Pero además hay 30,000 pacientes que se dializan en el país” y que eventualmente podrían tener que recurrir a un trasplante de riñón, destacó Maceira.

Precisó que Argentina es “un país pionero y número uno en América Latina” en materia de trasplantes, aunque acotó que en comparación con países de Europa está “en mitad de la tabla”. “España tiene 47 donantes por millón de habitantes y nosotros tenemos 14. La intención es llegar a esos números para que más gente mejore su calidad de vida”, señaló.

El Incucai espera tener una cantidad de donantes que supere los 17 por millón de habitantes el próximo año.

La “Ley Justina” contempla además la posibilidad de restringir de un modo específico la voluntad afirmativa a donar determinados órganos. En el caso de menores de edad, estipula que bastará la aprobación de ambos padres o del representante legal para proceder a la donación.

El caso de Justina movilizó a la sociedad argentina. La niña empeoró en julio de 2017 por una cardiopatía de la que era tratada desde pequeña y tuvo que ser internada a la espera de un corazón. El caso tomó una gran trascendencia a partir de la campaña MultiplicateX7, que junto a sus padres impulsó en las redes sociales para incentivar a que un mayor número de personas se inscribieran como donantes voluntarios en el registro que existe en el Incucai. Se estima que cada donante puede salvar 7 vidas. 

Los países de América Latina que obligan a sus ciudadanos a donar los órganos al igual que Argentina son: Uruguay, Venezuela, Colombia y recientemente México.

El primer país en América Latina en aprobar una ley que obliga a sus ciudadanos desde el 2013 a ser donadores de órganos fue Uruguay, y ha ubicado la tasa de donación en 16.8 por millón de habitantes.

Siguiendo ese camino, los legisladores de Venezuela aprobaron una ley de obligatoriedad de donación de órganos en el 2016.

En ese mismo año Colombia aprobó una ley que de igual forma obliga a sus habitantes a donar los órganos. Ley que entró en vigor en febrero del 2017. En ese país por cada donante hay 22 personas en espera.

El país latinoamericano que recientemente aprobó una ley de obligatoriedad para la donación de órganos es México.

“Toda persona es disponente de su cuerpo y podrá donarlo, total o parcialmente, a menos que haya manifestado su voluntad de no serlo”, destaca el texto de la reforma de la Ley General de Salud en materia de donación de órganos.

La reforma a la Ley General de Salud fue aprobada con 75 votos a favor y una abstención.

En Europa también hay países que obligan a sus ciudadanos donar sus órganos, a través de una ley, como son Francia  y Holanda, entre otros.


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