Una nueva encuesta le da a Jair Bolsonaro 18 puntos de ventaja sobre su rival del Partido de los Trabajadores, Fernando Haddad. (semisquare-x3)
Una nueva encuesta le da a Jair Bolsonaro 18 puntos de ventaja sobre su rival del Partido de los Trabajadores, Fernando Haddad. (AP)

El fenómeno Jair Bolsonaro no da señales de debilitamiento en Brasil. Cuando restan dos semanas para el ballottage presidencial (segunda vuelta electoral), el controvertido candidato ultraderechista del Partido Social Liberal (PSL) mantiene una amplia ventaja de 18 puntos sobre su rival de izquierda, Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores.

Según una encuesta de la empresa Ibope divulgada el lunes por la noche, el exmilitar y diputado Bolsonaro obtendría el 59% de los votos válidos si la segunda vuelta electoral fuera hoy, frente a un 41% de Haddad, profesor y exalcalde de San Pablo.

Para calcular los sufragios válidos son excluidos de la muestra los votos en blanco o nulos así como aquellos electores que aún se declaran indecisos. Si se consideran todos los votos, Bolsonaro llegaría al 52% y Haddad al 37%. Los sufragios en blanco o nulos sumarían 9%, y un 2% de los encuestados no sabrían por quién inclinarse.

Los datos de Ibope son idénticos al de la otra encuesta menor publicada ayer más temprano por la firma FSB para el banco BTG-Pactual, y siguen la misma tendencia apuntada ya la semana pasada, después de la primera vuelta electoral, por Datafolha, que le daba 58% de los votos válidos a Bolsonaro y 42% a Haddad.

La singularidad de la nueva encuesta de Ibope fue que midió también el rechazo que generan estos dos candidatos que tanto han polarizado al electorado brasileño, en una de las campañas más intensas que ha vivido el país en su historia.

Si bien ambos aspirantes al Palacio del Planalto se mantienen con índices de aversión altos, el de Bolsonaro es menor y se ha reducido en los últimos días, mientras que el de Haddad creció.

Luego de superar un 40% de rechazo en las semanas anteriores, ahora un 35% de los encuestados señalaron que no votarían de ninguna manera por el candidato ultraderechista, que ha protagonizado polémicas con sus declaraciones machistas, homófobas y racistas. En tanto, Haddad sufre por un creciente sentimiento antipetista y ahora el 47% aseguró que no lo apoyaría, cuando una semana atrás se ubicaba entre el 40 y 41%.

El aumento del rechazo hacia Haddad representa un dificilísimo obstáculo a vencer y apunta que ni siquiera los cambios de imagen que hizo la campaña del candidato petista en los últimos días surtieron los efectos deseados, todo lo contrario. Para atraer a votantes de candidatos de centro que quedaron fuera de la contienda después de la votación de la primera vuelta, Haddad modificó sus afiches de campaña: cambió el tradicional rojo del PT por el verde y amarillo, colores de la bandera brasileña también utilizados por la campaña de Bolsonaro, sacó el nombre del encarcelado expresidente Luiz Inacio Lula da Silva de la presentación de la fórmula petista, y apenas dejó una pequeña mención al exmandatario en sus spots de propaganda en radio y televisión.

Los problemas para Haddad se ahondaron con su fracaso -por ahora- en formar un "frente democrático" con otros partidos tradicionales que presente una posición unida al "avance fascista" que según el PT representa Bolsonaro.

Ampliamente dominante en las redes sociales y ahora con igual tiempo que Haddad en el espacio gratuito de propaganda electoral en radio y televisión, Bolsonaro ha apostado todas sus municiones en asustar al electorado sobre los riesgos de una "venezuelización" de Brasil, al recordar la debacle económica que dejó el último gobierno petista de Dilma Rousseff, y subrayar las numerosas denuncias de corrupción que golpearon al PT (la más notoria, contra Lula).

Asimismo, Bolsonaro -que en el pasado defendió la dictadura militar y la tortura- ha resaltado que él es un líder firme que ejercerá mano dura contra la criminalidad.

Ayer, en una visita al cuartel del Batallón de Operaciones Policiales Especiales (Bope) en Río de Janeiro apuntó que con su victoria las fuerzas de seguridad tendrán "uno de nosotros en Brasilia", y afirmó que su objetivo es conseguir "un Brasil semejante a aquel que teníamos 40 o 50 años atrás".

Por su parte, Haddad resaltó ayer que Bolsonaro es una "amenaza que convertiría a Brasil en un país de milicianos" con su propuesta de liberar el porte de armas para la legítima defensa de toda la población.

"Vamos a congregar todas las fuerzas democráticas para vencer lo que en mi opinión sería el mayor retroceso de la historia del país", indicó esperanzado.


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