El presidente Jair Bolsonaro firmó un decreto que prohíbe las quemas en todo Brasil durante dos meses para tratar de frenar la multiplicación de incendios en la Amazonía, en medio de una creciente presión internacional.

Brasil prohibió durante 60 días las quemas controladas para despejar maleza en la Amazonía, a fin de tratar de contrarrestar los devastadores incendios que han afectado la región.

El decreto oficial sobre la prohibición fue publicado el jueves, luego de intensas críticas al presidente Jair Bolsonaro por su manejo de la crisis.

La prohibición coincide con la temporada seca de la zona, cuando son comunes los incendios controlados a fin de despejar vegetación y contar con terrenos listos para la siembra.

Las leyes forestales brasileñas permiten ese tipo de quemas controladas siempre y cuando se tenga la licencia correspondiente de las autoridades ambientales.

Este año aumentaron pronunciadamente los incendios controlados, suscitando sospechas de que los agricultores se vieron animados a quemar más ante le retórica de Bolsonaro en contra de las protecciones ambientales. Bolsonaro ha insinuado que las ONGs están provocando los incendios a fin de desestabilizar su gobierno.

La tala y quema de los terrenos es una práctica común, usada hasta por los indígenas, que permite preparar la tierra para las siembras, y en la Amazonía brasileña está permitida bajo determinadas normas.

El gobierno brasileño, responsable por cerca del 70% de los 7 millones de kilómetros cuadrados (2.7  millas cuadradas) que abarca la Amazonía, informó la víspera que los focos de incendios han comenzado a disminuir, aunque no presentó datos sobre la totalidad de la región.

Las autoridades sólo presentaron estadísticas concretas sobre el estado de Rondonia, en el norte del país y fronterizo con Bolivia, donde también las llamas consumen parte de las selvas amazónicas.

Según esas estadísticas, entre los pasados lunes y martes las concentraciones de calor observadas en Rondonia se redujeron de 400 a 24, lo que fue atribuido a la acción de las Fuerzas Armadas, que han concentrado el combate al fuego en ese estado, uno de los más afectados por las llamas.

Los militares actúan como bomberos desde el pasado fin de semana, después de que el presidente Jair Bolsonaro, en la que fue su primera medida efectiva contra los incendios, ordenó que se sumaran a las tareas de combate a las llamas en toda la región amazónica.

Según el estatal Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE), la Amazonía ha registrado másde la mitad de los 71,497 incendios forestales detectados en Brasil entre enero y agosto de este año, una cifra que supera en un 83% a la registrada en el mismo período de 2018.


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