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Bolsonaro ya puso en su mira a Folha de S. Paulo, el mayor y más influyente diario del país. (EFE)

Jair Bolsonaro, se define respetuoso libertad de prensa, parece haberles declarado la guerra a los medios que se atrevan a criticarlo. Así, antes de asumir siquiera, en una imitación más de la estrategia utilizada por su admirado Donald Trump en Estados Unidos, ya puso en su mira a Folha de S. Paulo, el mayor y más influyente diario del país.

"Por sí solo, ese diario se acabó. No tiene más prestigio. Casi todas las noticias falsas contra mí partieron de Folha de S. Paulo", resaltó el exmilitar ultraderechista en una entrevista anteanoche durante el noticiero Jornal Nacional, de la red Globo.

"No quiero que cierre, pero en lo que depende de mí, en la publicidad oficial del gobierno, la prensa que se comporte de esa manera, mintiendo descaradamente, no tendrá apoyo del gobierno federal", advirtió, luego de haber subrayado que está "totalmente a favor de la libertad de prensa".

La irritación de Bolsonaro con Folha ya viene de larga data. En enero, el diario había revelado que desde hacía varios años el diputado del Partido Social Liberal (PSL) pagaba con fondos públicos destinados a asesores de legisladores una empleada fantasma en su gabinete de Brasilia, Walderice Santos da Conceição.  Folha descubrió que en realidad esta falsa empleada en el Congreso cumplía tareas privadas, de limpieza y como casera, en la residencia veraniega que el parlamentario tiene en el balneario fluminense de Angra dos Reis. Aunque Bolsonaro negó tal acusación, la mujer renunció de inmediato a su cargo de "asesora".

Luego de la primera vuelta electoral, Folha informó que el Ministerio Público Federal en Brasilia había iniciado una investigación sobre el principal asesor económico de Bolsonaro, Paulo Guedes, por presunta "gestión fraudulenta" en la emisión y negociación de títulos sin garantías a través de fondos de inversión que administraba. Y pocos días antes del ballottage (segunda vuelta electoral), el diario publicó un reportaje en el que acusaba a empresarios simpatizantes de Bolsonaro de haber montado un esquema ilegal para la diseminación masiva de fake-news (noticias falsas) a través de grupos de WhatsApp, con el objetivo de atacar a su rival electoral del Partido de los Trabajadores (PT).

La campaña del candidato del PSL rechazó esas denuncias y acusó al diario de ser mentiroso y partidario. Ahora consagrado ganador, Bolsonaro apuntó contra Folha sin reparos. Al igual que Trump hizo con The New York Times, calificó al diario paulista como su enemigo y, como sucedió también en la Argentina durante los gobiernos kirchneristas, pretende usar los fondos de publicidad oficial como instrumento de control de la prensa: poca o ninguna pauta para los medios críticos, gran apoyo para los afines.

"Incluso después de elegido presidente, Bolsonaro no deja de amenazar a Folha. Todavía no entendió el papel de la prensa ni la Constitución que promete obedecer", comentó al diario La Nación la dirección del diario, que tiene una circulación de 285,000 subscriptores, entre sus ediciones impresas (121,000) y digital (164,000).

Las intimidatorias palabras de Bolsonaro fueron consideradas "preocupantes" y rechazadas por las principales instituciones defensoras de la libertad de prensa en Brasil.

"El respeto a la Constitución -a la cual el presidente hará un solemne juramento de obediencia el 1° de enero de 2019- no es pleno cuando la prensa se convierte en objeto de ataques y amenazas", destacó en un comunicado la Asociación Brasileña de Periodismo Investigativo (Abraji). "Fiscalizar el poder público, en particular las acciones del presidente de la república, siempre fue y seguirá siendo una función inherente al periodismo, ejercida en nombre del interés público", agregó.

Por su parte, el presidente de la Asociación Nacional de Diarios, Marcelo Rech, indicó a La Nación que "las inversiones en publicidad, como cualquier otro fondo público, deben seguir siempre criterios técnicos, y no políticos o partidarios".

En tanto, desde el público, al igual que sucedió con la prensa crítica a Trump en Estados Unidos, surgió una ola espontánea de apoyos a Folha, expresada en las redes sociales y con un incremento de nuevas suscripciones al diario.

"Después de despertarme (ayer) me suscribí a Folha. Su papel en defensa de la libertad de expresión y de los valores democráticos en estas elecciones en Brasil fue digno de respeto y consideración. No existe periodismo de calidad gratis. Es necesario valorar el trabajo realizado", contó Delmir de Andrade, empleado público.

Por su parte, la reconocida economistaMónica de Bolle usó las redes sociales para resaltar: "Bolsonaro dijo que cortará cualquier financiamiento público al diario Folha de S. Paulo. Acabo de volverme su más nueva suscriptora. Invito a todos a hacer lo mismo".


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