El candidato presidencial de ultraderecha en Brasil, el diputado Jair Bolsonaro (semisquare-x3)
El candidato presidencial de ultraderecha en Brasil, Jair Bolsonaro (c), se fotografía con militares. (EFE)

Sin esperar a que las urnas lo confirmen en el ballottage (segunda vuelta de las elecciones) del domingo como el próximo presidente de Brasil, el candidato presidencial ultraderechista Jair Bolsonaro, el gran favorito para ganar las elecciones, avanza en el diseño de su eventual política exterior y, en los últimos días, ya estableció contacto directo con varios líderes regionales de centroderecha con el objetivo de llevar adelante una "alianza liberal y conservadora" en América Latina.

El aspirante del Partido Social Liberal (PSL) ya había intentado organizar en julio una "cumbre conservadora de las Américas" en Foz de Iguazú (al sur), pero la iniciativa para debatir sobre política, economía, seguridad y cultura se frustró por la falta de apoyo de políticos de alto nivel invitados de la Argentina, Chile, Colombia, Paraguay, así como de opositores de Cuba y Venezuela. Entonces, pocos veían a Bolsonaro con fuertes posibilidades de llegar a la presidencia, y desde la campaña del polémico exmilitar y diputado se decidió postergar el encuentro hasta el 8 de diciembre, aún por confirmar.

Ahora que ya está prácticamente con un pie en el Palacio del Planalto, Bolsonaro inició la semana pasada una serie de conversaciones con sus futuros colegas. El primero al que llamó, el martes último, fue al presidente argentino, Mauricio Macri. En un breve pero cordial diálogo por Facetime, ambos se comprometieron a mantener la "relación estratégica" entre Brasil y la Argentina, principales socios del Mercosur. Pocos días antes, en una conferencia de prensa, Bolsonaro había indicado al diario argentino La Nación que no tiene pensado abandonar el bloque comercial, pero destacó que había sido desfigurado por los gobiernos de Luiz Inacio Lula da Silva y Dilma Rousseff, del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), por lo que su idea era despojarlo de sesgos ideológicos y buscar hacerlo más eficiente.

El sábado último, el candidato presidencial brasileño también se comunicó con el presidente paraguayo, Mario Abdo Benítez, a quien le expresó su deseo de fortalecer las relaciones entre Brasil y Paraguay. Al igual que Bolsonaro, Abdo Benítez tiene un pasado como paracaidista militar. Entre tanto, el brasileño recibió la visita en su casa de Río de Janeiro de los senadores chilenos Jacqueline van Rysselberghe y José Durana, de la derechista Unión Democrática Independiente (UDI), socia del gobierno del presidente Sebastián Piñera. El propio Piñera ya había hecho declaraciones públicas en España en las que elogiaba las propuestas neoliberales defendidas por el encargado económico de Bolsonaro, Paulo Guedes, quien, tras formarse en la Universidad de Chicago, fue profesor en la Universidad de Chile durante la dictadura de Augusto Pinochet. Según fuentes de la campaña, se espera que en los próximos días Bolsonaro converse con Piñera y también con el presidente de Colombia, Iván Duque.

Pese al compromiso expresado por Bolsonaro de no retirar a Brasil del Mercosur, el bloque regional no tiene ninguna mención en el plan de gobierno oficial del candidato, que solo apunta a una reforma en el funcionamiento del Ministerio de Relaciones Exteriores y, en términos generales, a profundizar la integración con los países latinoamericanos "que estén libres de dictaduras". En sus actos de campaña, Bolsonaro, en cambio, sí ha destacado que pretende forjar un alineamiento más firme con los Estados Unidos de Donald Trump -a quien admira- y se ha referido a intensificar la colaboración y el comercio con Israel (existe la idea de imitar a Trump y transferir la embajada brasileña de Tel Aviv a Jerusalén), Corea del Sur e Italia (ya ha intercambiado mensajes vía redes sociales con el viceprimer ministro italiano, el ultraderechista Matteo Salvini).

Mientras un equipo de aliados de Bolsonaro en Brasilia ya comenzó a diagramar los lineamientos de la política exterior de la nueva administración, el candidato evalúa algunos nombres de quién tomaría las riendas del Palacio de Itamaraty (Ministerio de Relaciones Exteriores). Todavía no se decide si se tratará de una designación política o de un diplomático de carrera.

Entre las opciones "políticas", suena mucho la senadora Ana Amélia Lemos, del Partido Progresista, excompañera de fórmula del candidato presidencial socialdemócrata Geraldo Alckmin. Actual titular de la Comisión de Relaciones Exteriores en el Senado y conocida por su línea dura ante la criminalidad, Lemos se rehusó a grabar spots contra Bolsonaro durante la campaña y, luego de la primera vuelta, declaró de inmediato su respaldo al aspirante del PSL. De ser elegida, seríala primera mujer canciller en la historia de Brasil.

Otro nombre político que se baraja es el del empresario Luiz Philippe de Orléans e Bragança, diputado electo por el PSL y heredero de la familia real brasileña que llegó a su fin con la proclamación de la república, en 1889. El Príncipe, como lo llaman, ya ha adoptado una postura más crítica hacia el Mercosur; quiere revisar la estructura del bloque e impulsa la firma de acuerdos de libre comercio bilaterales, como el que acaba de terminar de negociar Brasil con Chile.

Entre las alternativas diplomáticas, uno de los favoritos para ser canciller sería el embajador Ernesto Fraga Araújo, actual director del Departamento de Estados Unidos y Canadá en Itamaraty, un firme defensor de Bolsonaro e impulsor de una "relación carnal" entre Brasilia y Washington.

Otras posibilidades profesionales serían el embajador Luiz Fernando Serra (extitular de las misiones brasileñas en Corea del Sur, Singapur y Ghana) y tres mujeres embajadoras de alto perfil: María Luiza Ribeiro Viotti (actual jefa de gabinete del secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres), María Nazareth Farani de Azevedo (representante permanente de Brasil ante la ONU en Ginebra) y María Dulce Silva Barros (subsecretaria general de Comunidades Brasileñas y Asuntos Consulares y Jurídicos en Itamaraty).


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