La Justicia mexicana detalla que Ortíz Solares, de 34 años, logró convertirse en el mayor dolor de cabeza para los bancos. (semisquare-x3)
La Justicia mexicana detalla que Ortíz Solares, de 34 años, logró convertirse en el mayor dolor de cabeza para los bancos. (EFE)

"¿Recuerdas cómo Rico McPato estaba nadando en dinero como si fuera una alberca llena de monedas y billetes? Pues así vivía El H-1. Tenía dinero, literal, para nadar en él. Fajos gruesos de billetes que pocas veces se han visto. Tenía todo lo que cualquier joven de 30 años quisiera y en poco tiempo, y ¿cómo? Todo desde una computadora”, así describen la vida de Héctor Ortiz Solares, o el El H-1, líder de la banda de hackers Bandidos Revolutions Team, la cual operaba en México.

Fuentes de la Fiscalía General de la República (FGR) detallan que Ortiz Solares, de 34 años, logró convertirse en el mayor dolor de cabeza para los bancos mexicanos por su sofisticada y efectiva operación para burlar sus complejas medidas de seguridad y alterar los algoritmos de los cajeros para que “vomitaran” miles de pesos en el lugar y tiempo que él quisiera.

La Policía afirma que el gobierno mexicano pocas veces se ha enfrentado a este tipo de crímenes y que éste “superó cualquier antecedente”, puesto que se calcula que el grupo obtenía entre 100 y 300 millones de ganancias al mes (unos $15 millones) .

“Pero El H-1 se engolosinó con mucho. En vez de tener un perfil bajo, comenzó a comprar automóviles de lujo y a mover grandes cantidades de dinero. ¿Quién desembolsa millones para comprarse varios Lamborghini o Ferrari? Ese fue su error: hacer grandes compras y (equivocarse) en cajeros que infectaron; (además) nadie fue a sacar el dinero que tiraron”.

Las fuentes señalan que la banda de los Bandidos Revolutions Team era integrada por una docena de jóvenes de entre 20 y 30 años: “Todos (eran) chavos (muchachos), pero como le saben a todo lo de la computadora, eso les ayudó a hackear los bancos”.

Agregan que, además de la compra de autos, algunos otros lujos eran la adquisición de (los) relojes (más caros), así como el consumo de ropa, zapatos y tenis de marcas reconocidas.

A pesar de que la FGR comenzó a seguir su rastro desde hace un año, la banda ya operaba desde por lo menos cinco años atrás, y hay registro en redes sociales de que era buscada por personas que querían integrarse a la organización.

“¿Cómo puedo contactar a los Bandidos Revolutions Team?”, fue una pregunta hecha el 6 de agosto de 2014 a las 6:52 p.m. hora local por parte de un usuario de Twitter. Ocho minutos más tarde, alguien le respondió: “Si les interesa alguna habilidad tuya, ellos te buscarán :)”.

En otro tuit fechado el 8 de enero de 2018, un usuario identificado como @ka0sMX preguntó: “¿Alguien sabe cómo contactarme con Memo de Bandidos Revolutions Team?”. Nadie contestó.

Las primeras investigaciones señalan que a pesar de que se reportó actividad de este grupo delictivo en diversos estados del norte del país, fue en Guanajuato y Tamaulipas en donde localizaron la mayor actividad sospechosa y “negocios que han servido para lavar millones de pesos”.

“Su esposa está involucrada en esto, porque se detectó que le transfirieron como 31 millones de pesos. (Eso) fue un rastro importante para hallarlos”, dicen.

Se ha documentado que en abril del año pasado alguien que había vulnerado el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios del Banco de México (SPEI) hizo transferencias a 849 cuentas falsas por un total de 500 millones de pesos (unos $ 26 millones).

“La ventaja (de) estos chavos es que actuaban rápido y no le daban tiempo a los bancos (para que) detuvieran los desvíos por el SPEI”.

Sin embargo, una mala coordinación entre los integrantes de esta banda lo cambió todo: el pasado 3 de marzo, cajeros ubicados en Tijuana y León comenzaron a “vomitar” dinero de manera automática y esto alertó a las autoridades. “(Se) comenzó a atar cabos: (relacionamos) los lugares [de] donde provenían las compras de autos (y las) transferencias de millones, y esto de los cajeros hizo que la Policía Cibernética ayudará a atraparlos”.

Dos meses después, en un operativo, la FGR cateó 11 casas ubicadas en complejos residenciales exclusivos de León, donde detuvieron a seis hombres y dos mujeres, entre ellos a El H-1, además de 27 vehículos de lujo, siete motocicletas y cajas fuertes con dinero en efectivo.

En el operativo también se localizaron armas de fuego, cartuchos útiles, equipos de cómputo y telefonía celular, además de diversas bolsas de plástico con marihuana, cristal y cocaína.

La fiscalía agregó que se detuvo a seis hombres y dos mujeres “sin violencia ni afectación a terceros y con pleno respeto a sus derechos humanos”.

Hasta el momento, la Unidad de Inteligencia Financiera ha congelado 13 cuentas en bancos que manejaba esta banda.

Actualmente, siete de los ocho detenidos, incluido El H-1 y su esposa, se encuentran en el penal federal de Almoloya de Juárez, en espera de que un juez resuelva si los vincula a proceso. Una de las dos mujeres detenidas quedó libre, ya que se comprobó que no tenía relación con el grupo de hackers.


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