Los chinos asocian al cerdo con la despreocupación, la generosidad, la fertilidad y la abundancia (semisquare-x3)
Los chinos asocian al cerdo con la despreocupación, la generosidad, la fertilidad y la abundancia. (AP)

Millones de chinos dieron este martes la bienvenida al Año Nuevo Lunar con numerosos festejos para celebrar la llegada del despreocupado y generoso cerdo, duodécimo símbolo del horóscopo, que sustituye al alegre pero inconformista perro.

Pro no solo los chinos disfrutan de esta festividad. También las celebraciones se extendieron por otras regiones de Asia y ciudades como Seúl, Hanói y Singapur recibieron con júbilo la llegada del nuevo año.

En plena madrugada, miles de creyentes, simpatizantes y curiosos se acercaron al Templo del Lama en Pekín para acompañar a los monjes tibetanos en sus ofrendas y oraciones, componiendo una de las ceremonias religiosas más icónicas de las que se celebran en todo el país para recibir al nuevo año.

Los feligreses, pese a temperaturas que rozaban los diez grados bajo cero, esperaban pacientemente su turno para acceder al recinto, prender sus varillas de incienso y reverenciar a las deidades budistas que adornan el santuario, de inspiración tibetana.

Muy cerca, en el Templo de la Tierra, se organizó una ofrenda que emulaba las que los emperadores hacían durante siglos a la llegada del nuevo año: actores disfrazados de soldados de la dinastía Qing escoltaron a otro encarnado en emperador amarillo, que encendió incienso y se arrodilló en un gran altar para el rezo.

Miles de creyentes se acercaron al Templo del Lama en Pekín para presentar sus ofrendas y oraciones. (AP)

Mientras, ajenos a las conmemoraciones religiosas, muchas familias que se acercaron allí aprovecharon la oportunidad para visitar una de las ferias más concurridas de la ciudad, con ofertas de entretenimiento para toda la familia.

Entre las actividades, acrobacias, carreras de zancos, exhibiciones de caligrafía o rifas con todo tipo de ornamentos.

Pero si hay un elemento decorativo omnipresente estos días en Pekín ese es un feliz "cerdo de tierra", que sus residentes veneran con simpatía y asocian con la despreocupación, la generosidad, la fertilidad y la abundancia.

Su imagen aparece en muchos letreros e insignias, en diferentes modalidades, en tiendas y en hogares, para así cumplir con la costumbre de colgar una figura del nuevo signo vigente, en este caso el cerdo, y mantener la suerte durante el año venidero.

"El cerdo es uno de los mejores signos del zodiaco chino. Quienes nazcan en este año serán personas trabajadoras y optimistas, pero deberán tener cuidado porque son un poco ingenuas", comenta el señor Wang, feriante que ha expuesto juegos de té en su tienda.

Sin embargo, no está muy claro que el influjo del cerdo vaya a ser suficiente para enderezar un año delicado para el gigante asiático, que busca poner fin a las disputas comerciales que mantiene con Estados Unidos al tiempo que capea las presiones a la baja de su economía y los recientes conflictos diplomáticos.

Por su parte, el presidente Xi Jinping dijo del año vencido que "fue duro pero gratificante" para el pueblo chino, que "ha hecho esfuerzos y conseguido mucho", pero al que pidió "mayores sacrificios" durante los próximos 12 meses, en el discurso que el domingo pronunció en el Gran Palacio del Pueblo para dar la bienvenida a las fiestas.

Al margen de las predicciones o de las proclamas políticas, la prioridad para los chinos estos días es pasar tiempo con la familia y cumplir con las tradiciones, algunas de ellas ancestrales, otras fruto de la mera superstición, con el objetivo de alejar infortunios y atraer la buena suerte.

Entre las prácticas figuran limpiar las casas a fondo, decorar las calles con farolillos de color rojo y celebrar grandes banquetes durante la víspera del Año Nuevo.

Otra de las tradiciones es la de lanzar petardos y fuegos artificiales, encendidos para ahuyentar malos espíritus, aunque en grandes urbes como Pekín ya no pueden escucharse porque fueron prohibidos a fin de evitar mayor contaminación y por razones de seguridad.

Con la prohibición, puesta en marcha en 2018, Pekín puso fin a doce años en los que los fuegos artificiales sí estuvieron permitidos en prácticamente todas las calles, lo que causó grandes incendios como el que en 2009 arrasó un rascacielos de la ciudad, el Hotel Mandarin Oriental.

Otro protagonista de la festividad son los "hongbao", sobres rojos con dinero, que se entregan a familiares y amigos para desear fortuna en el año entrante.

El mercado de Yantai, ubicado en la provincia de Shandong, al este de China. (AP)

En los últimos años, con el enorme auge que están teniendo en China los pagos a través del móvil, la moda es enviarse "hongbaos" a través de aplicaciones como WeChat (equivalente local a WhatsApp).

Se trata, además, de una forma de "esparcir" la buena suerte a quien la recibe, y lo que prima es más la intención que la cantidad.

La reunión familiar en China implica que millones de personas vuelvan a sus ciudades de origen: las autoridades esperan que se produzcan casi 3,000 millones de viajes en el conocido como "Festival de la Primavera", el período de 40 días que empezó el 21 de enero y terminará el 1 de marzo. 

Celebraciones en otros países de Asia

En Hong Kong, los fieles hicieron fila durante horas en el templo Wong Tai Sin para recibir el año prendiendo incienso.

Lana Wong, una reconocida actriz de la región autónoma, se vistió con un disfraz de cerdo para el evento.

"Mi primer deseo es la paz mundial”, manifestó Wong, de 88 años. "Que todo el mundo tenga comida para comer, empleo y casas para vivir. Los ancianos también esperan que el gobierno los cuide mejor”.

En Bangkok (Tailandia), la gente encendía incienso y quemaba billetes y otras ofrendas simbólicas a los familiares fallecidos pese a los llamados del gobierno a evitar esta práctica para no contribuir al smog.

Algunos comerciantes vendías boletas simbólicas para quemar como ofrenda tras la promesa de que se celebrarán elecciones este año, las primeras tras cuatro años de gobierno militar.

En la capital de Corea del Norte, Pyongyang, los visitantes depositaron ramos de flores ante las estatuas de los fallecidos líderes Kim Il Sung y su hijo, Kim Jong Il.

Con un cóctel de tradiciones chinas, cristianas y criollas, la influyente comunidad chino-filipina de Manila celebra por todo lo alto el Año Nuevo Lunar en Binondo, el barrio chino más antiguo del mundo con cinco siglos de historia.

"Soy chino-filipina, nativa de Binondo, y ningún año me pierdo los festejos de Año Nuevo. Este año le pedimos al cerdo prosperidad y abundancia", indicó a Evelyn Xi, de 47 años, cuyos abuelos paternos son nacidos en el gigante asiático.

Acompañada de su hija adolescente, Xi acudió a ver el tradicional desfile de la calle Ongpin, arteria principal del chinatown manileño, hoy plagada de farolillos rojos, puestos ambulantes de comida y figuritas chinas de la suerte, con el cerdo al frente.

Pero antes acudieron a rezar a la Iglesia de Binondo, decorada con farolillos y cintas rojas, para pedir a la Virgen del Rosario y a San Lorenzo que custodian el altar, "luz y buena suerte" en el Año del Cerdo, ya que el catolicismo forma parte de la impronta española que asumieron los mestizos chinos.

Aunque una nutrida colonia china ya habitaba Manila siglos antes de la llegada de los españoles en 1575, Binondo se fundó en 1594 por el gobernador español Luis Pérez Dasmariñas, al otro lado del río Pasig desde Intramuros, como asentamiento para esos inmigrantes apodados "sangleys", la mayoría comerciantes de seda y especias.


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