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Kurashiki, en el sur de Japón, quedó anegada por las inundaciones y deslaves que dejaron más de 150 muertos en el archipiélago.

Hiroshima, Japón - Con ayuda de palas y otras herramientas, los residentes de varias zonas del oeste de Japón retiraban el miércoles lodo y escombros y buscaban comida y otros suministros luego del caos que provocaron los aludes de tierra y las inundaciones que todavía afectaban algunas zonas.

El gobierno informó que hay 176 muertes confirmadas tras las fuertes lluvias de la semana pasada. La mayoría de los decesos se registraron en Hiroshima y zonas circundantes, pero los daños fueron generalizados.

El primer ministro, Shinzo Abe, visitó un albergue en Kurashiki, una ciudad donde el desbordamiento de un río inundó áreas residenciales, causando en la zona más de 40 muertes. Se agachó frente a una anciana sentada en el suelo y le prometió que su gobierno haría todo lo posible por devolverle la vida normal lo antes posible. Alrededor de 200 residentes estaban en el refugio que visitó.

Decenas de miles de socorristas y voluntarios escarban entre los escombros en busca de decenas de personas que aún seguían desaparecidas.

En las áreas donde las operaciones de búsqueda y rescate habían terminado, albañiles y residentes trabajaban en los vecindarios para restaurar el tránsito de los vehículos y obtener suministros y alimentos.

Las históricas lluvias causaron graves inundaciones y deslaves, que derribaron y enterraron casas en una zona amplia de la nación.

En el barrio Asakita de Hiroshima, el residente Nobuaki Hyuga acudió a una tienda de conveniencia del vecindario, donde solo pudo encontrar helados y jugos, por lo que tuvo que caminar más hasta encontrar pan y otros alimentos. "Estamos aislados del camino y no podemos ir a ninguna parte en coche", dijo Hyuga.

El trabajador de la construcción Fukuyoshi Doi se ofreció como voluntario para retirar el lodo y supervisó a otros voluntarios que se reunieron para ayudar.

“El lodo y los escombros siguen bloqueando nuestra ruta de autobuses locales, así que estamos tratando de retirar eso del paso, para que el camino pueda reabrirse para los autobuses y los coches", dijo. "Una vez que quitemos el lodo, creo que el resto del trabajo mejorará".


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