Las siamesas siguen internadas en la Unidad de Cuidado Intensivos de la Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia, en Santo Domingo (semisquare-x3)
Las siamesas siguen internadas en la Unidad de Cuidado Intensivos de la Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia, en Santo Domingo. (Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia)

Las siamesas nacidas el pasado viernes en un hospital de la capital de la República Dominicana no pueden ser separadas debido a la cantidad de órganos que comparten, explicó la responsable de cirugía pediátrica del centro, Cristina Paulino.

Las niñas, nacidas en la Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia, en Santo Domingo, donde siguen en la Unidad de Cuidado Intensivos, están unidas por el tórax, comparten el hígado, el diafragma y tienen un solo intestino, aunque cada una cuenta con estómago.

Las siamesas, que nacieron vía cesárea tras 38 semanas de embarazado, tienen un sola vulva y carecen de ano y aunque cuentan con dos corazones, se nutren de una sola aorta, lo que hace "imposible" su separación, explicó a medios de prensa Paulino,

"Nunca nos hemos planteado la separación de las siamesas", apuntó la especialista.

La madre de las niñas, de 32 años y que es primeriza, se recupera de la cesárea, programada desde hace tiempo dado que la unión de los fetos se detectó al realizarle la primera ecografía.

El anterior nacimiento de siamesas en República Dominicana ocurrió en febrero de 2016, dos niñas que fueron separadas exitosamente en Nueva York en enero de 2017.

Ballenie y Bellanie nacieron unidas por el sacro, un hueso triangular compuesto por cinco vértebras soldadas entre sí en la parte baja de la columna vertebral, y antes de ser separadas pasaron por varias cirugías de reconstrucción y otros procedimientos.

Ellas tenían conexiones gastrointestinales y compartían una rama de la arteria hipogástrica, la principal en suplir sangre a la región pélvica, caderas, muslos y órganos reproductivos.

Las estadísticas señalan que se da un caso de siameses por cada 200,000 nacimientos y sus posibilidades de supervivencia son reducidas, entre el 5 y el 25% en el momento del nacimiento, y hasta el 53% una vez hecha la separación.

En la mayoría de las ocasiones, los siameses están conectados por el pecho y el vientre y alrededor de la mitad de los hermanos no llegan a nacer.


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