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Vista del consulado de Estados Unidos en la ciudad de Guangzu, en el sur de China (AP).

Ruidos extraños, zumbidos en el oído, una presión inexplicable en el cráneo, son algunos de los síntomas que dicen padecer los funcionarios del consulado de Estados Unidos en la ciudad de Guangzu, en el sur de China. Con esta situación se abre una controversia que el gobierno de Donald Trump asimila a los "ataques sónicos" padecidos por sus funcionarios en Cuba.

Los misteriosos síntomas fueron revelados por primera vez a fines de mayo, cuando se conoció la repatriación de un primer funcionario para ser sometido a análisis en Estados Unidos. Pero los nuevos casos agravaron la preocupación de Washington y aumentaron las sospechas de que detrás de esos síntomas se esconden ataques deliberados.

El primer funcionario afectado, Mark Lenzi, regresó a Washington tras reportar "sensaciones sutiles y vagas, pero anormales, de sonido y presión", dijo el Departamento de Estado. Luego se supo que el misterio comenzó el año pasado, y desde entonces dio lugar a nuevos incidentes que en el ambiente diplomático equiparan con los "ataques sónicos" contra la embajada norteamericana en La Habana.

Los ataques suscitaron reclamos oficiales al régimen comunista, al que se hizo responsable por la salud y la seguridad de los miembros de la delegación.

El secretario de Estado, Mike Pompeo, declaró durante una audiencia ante el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes que los síntomas de lo sucedido entre el personal de Guangzu eran "muy similares y totalmente consistentes con las indicaciones médicas que tuvieron lugar entre los norteamericanos que trabajaban en Cuba".

La Casa Blanca había afirmado que por lo menos 21 empleados de su embajada en Cuba -reabierta durante el gobierno de Obama- fueron víctimas de "ataques acústicos", hasta el punto que el Departamento de Estado decía que estudiaba el cierre temporario de la sede.

Entre los trastornos sufridos en La Habana se mencionaron ligeras lesiones cerebrales, pérdida de la audición y del equilibrio, fuertes dolores de cabeza, problemas cognitivos y edemas cerebrales.

Cerca de 170 diplomáticos y empleados norteamericanos trabajan en el consulado de Guangzu, además de sus familias, y un buen número de ellos fueron o serán sometidos a estudios clínicos a cargo de médicos que viajaron desde Estados Unidos el 31 de mayo.

Lenzi, el primer evacuado, comenzó a experimentar el trastorno en abril de 2017. Era un golpeteo constante que sintieron él y su mujer, y atribuido en un principio a algún trabajo manual que estaría haciendo el vecino de la casa de al lado.

Meses después, descartada esa tesis y cuando los dolores dieron lugar a un insomnio crónico y otros trastornos, Lenzi se enteró de que su vecino, también norteamericano, había sido evacuado de vuelta a Estados Unidos, donde se le diagnosticó una lesión cerebral traumática leve, como sucedía con los efectos denunciados en la embajada de La Habana.

A pesar de un comercio anual de miles de millones de dólares, China y Estados Unidos son rivales estratégicos por la influencia en Asia y por temas de aranceles, entre otros asuntos. La relación se tensó con la llegada de Trump a la Casa Blanca, que no cesa de denunciar al gobierno de Pekín por sus prácticas comerciales, presuntamente injustas y dirigidas en detrimento de los trabajadores norteamericanos.


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