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Será la primera vez en más de medio siglo que Cuba no será dirigida por un Castro Ruz. (horizontal-x3)
Será la primera vez en más de medio siglo que Cuba no será dirigida por un Castro Ruz. (GFR Media)

La Habana, Cuba - El paso previo a la elección de un nuevo presidente en Cuba ha sido dado y ahora el proceso de transición enfila a la fecha del próximo 19 de abril, cuando quedará constituida la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) que tendrá la responsabilidad de seleccionar un nuevo mandatario para el país, el cual por primera vez en más de medio siglo no será dirigido por un Castro Ruz.

Cerca de ocho millones de cubanos acudieron ayer a las urnas para refrendar la composición de la nueva ANPP, el máximo ente legislativo de Cuba, del cual se desprende el Consejo de Estado, principal brazo ejecutivo de la peculiar estructura gubernamental cubana y al cual se supedita el Consejo de Ministros.

Serán los 605 parlamentarios validados en la elección los que votarán para escoger los componentes del Consejo de Estado, cuyo líder ejerce a la vez como Presidente de la República.

La selección de los integrantes se produce mediante una votación que las autoridades cubanas aseguran es “libre y secreta”. 

Entre los 605 parlamentarios refrendados ayer, tras la previa selección de una comisión de candidatos, se encuentran el presidente Raúl Castro Ruz y el primer vicepresidente Miguel Díaz Canel.

La validación de ambos se consideraba un formalismo, pues todos los cañones apuntan a que Díaz Canel será el sustituto de Castro Ruz, quien anunció en diciembre pasado de manera oficial que dejará el puesto de presidente, aunque no está claro si retendrá la secretaría general del Partido Comunista de Cuba (PCC) y el mando general de las Fuerzas Armadas.

Ambos, por requerimiento constitucional, requieren ser diputados para poder participar del proceso de transición que se realizará en abril y que se supone coloque una nueva dirigencia en la cima del poder.

Por primera vez Cuba no será dirigida por un Castro Ruz ni tampoco por los líderes históricos de la Revolución que todavía están vivos, pues las disposiciones del PCC ponen los 70 años como tope para ocupar puestos de alto nivel en el país.

Está claro que Castro Ruz ya no será presidente a partir del 19 de abril, pero no se sabe con certeza qué pasará con otros dirigentes clásicos que ocupan importantes posiciones en Cuba, a pesar de las reglas de juego validadas por el PCC en su último congreso.

Por ejemplo, el futuro en la estructura gubernamental de figuras como José Ramón Machado Ventura, segundo vicepresidente del país, o de Esteban Lazo Hernández, presidente de la ANPP, permanece turbio. Si bien ellos, y otros líderes de la llamada generación histórica, han sido elegidos como diputados, no se conoce por dónde andan los truenos conrelación a su posición tras la transición en el tope del gobierno.

Lo que sí es transparente es que Díaz Canel ha comenzado a mostrarse como el sustituto lógico de Raúl Castro Ruz y sus intervenciones en los medios nacionales, así como su dialéctica, apuntan a un dirigente que apostará por una renovación marcada por la continuidad del carácter socialista del país.

“Este gobierno que estamos eligiendo es un gobierno que se va a deber al pueblo. Ese gobierno va a hacer las cosas en función del vínculo con el pueblo, y el pueblo, ademas de participar, el pueblo puede también revocar si alguien no cumple con su responsabilidad”, dijo Díaz Canel ayer al acudir a su centro de votación en Santa Clara, provincia de Villa Clara, donde destacó los desafíos políticos y económicos que enfrentará el nuevo gobierno del cual sería la cabeza.

“Tenemos un reto ideológico, un reto que es la lucha contra la hegemonía de valores seudoculturales que se tratan de imponer y debemos enfrentarlo desde nuestras esencias, convicciones y valores desde una plataforma emancipadora. Al reto ideológico se suma el reto económico, el de continuar la actualización de nuestro modelo económico-social”, expresó.

Díaz Canel sostuvo que el proceso de transición política en el país representa un acto de “continuidad, consolidación y defensa del proyecto de la Revolución Cubana”, y que ese escenario se consolidad en un contexto de hostilidad con Estados Unidos.

“Esos ingredientes resultan esenciales para mantener nuestra fortaleza, sobre todo en un contexto de continuas agresiones y deterioro de las relaciones con los Estados Unidos, producto de una administración que ofende a Cuba y aprueba medidas que perjudican a millones de cubanos y norteamericanos”, dijo.

“Estamos en medio de una relación con Estados Unidos que se ha ido deteriorando en los últimos tiempos y que se ha ido deteniendo todo aquel proceso del restablecimiento de las relaciones, producto de una administración que ha ofendido a Cuba”, agregó el dirigente cubano.

La proyección de Díaz Canel ha ido en aumento los últimos meses y se le ha visto en reuniones con dignatarios extranjeros, así como en intensivos procesos de inspección a obras y empresas estatales.

Igualmente, su presencia en los medios oficiales ha sido incrementada considerablemente, lo cual no es accidental en Cuba, donde la prensa es controlada por el aparato gubernamental.

Castro Ruz, por su parte, anda en la ruta contraria. Acudió tranquilamente a las urnas cuando abrieron los colegios a las 7:00 a.m. 

Votó en el municipio de Segundo Frente, en Santiago de Cuba, donde saldrá electo diputado para poder ser parte del proceso de transición en la presidencia y donde participó en diversos actos culturales y políticos, pero, como es usual en él, no habló con los medios de comunicación. Tampoco  ofreció un mensaje al país en este, su último proceso de elección aún como presidente del país.

Castro Ruz ha mantenido, por lo tanto, un perfil bajo ante lo que será, sin duda alguna, un momento histórico y definitorio para el país.

Ante ese escenario, Cuba apuesta a que el proceso de transición permitirá cumplir con dos objetivos fundamentales, la renovación, pero de mano de la continuidad, un mensaje que la población ha entendido a la perfección.

“Creo que la divergencia histórica está dejando camino para que gente más joven siga la ruta que no dejaron Fidel y Raúl. Eso está bien, confío en ellos, creo que podrán hacer los cambios que hacen falta, pero sin perder la esencia de lo que hemos peleado por años”, dijo al salir del colegio de votación un hombre de unos 50 años que se identificó como Carlos Ernesto, quien asegura es empleado en una embajada afincada en La Habana.

“Hay que ver. Yo espero muchos cambios, muchos, que el nuevo que venga empuje cambios, sobre todo en la economía. Pero no niego que a uno le da miedo no tener cerca a los históricos, que son los que han construido esto para bien o para mal. Yo no creo que ellos se retiren del todo”, dijo, por su parte, Miguel, un joven versado y vivaracho que trabaja en un restaurante privado del barrio habanero de Vedado y que decidió ir a votar porque considera que es un momento histórico para el país.

En ese marco, la cuenta regresiva para la transición en el poder en Cuba discurre sus últimos momentos. Queda poco más de un mes y muchas cosas pueden pasar en ese tiempo, pero los vientos siguen soplando en la ruta del cambio y los cubanos parecen inclinados a zarpar en el barco de la renovación.


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