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Han pasado 53 años desde que los cubanos tuvieron por última vez festivo el día de Viernes Santo. Cuba ha tenido feriado este 6 de abril después de que Benedicto XVI visitara la isla hace poco más de una semana. La medida la anunció el Consejo de Ministros tres días después de que el Papa abandonara Cuba y éste pidiera a Raúl Castro que el Viernes Santo no fuera día laborable. Las autoridades cubanas anunciaron que este día tendría lugar un "receso laboral" con "carácter expeccional" por este año y dejó en manos de "los órganos superiores de la Nación la determinación definitiva" sobre este tema. Cuando en 1959 triunfó la revolución liderada por Fidel Castro, este día se eliminó del calendario de festividades.

Aprovechando el día festivo, cientos de personas han salido a las calles para acompañar la imagen de Cristo durante la procesión del Víacrucis. En la misa anterior a la procesión, que se ha celebrado en la catedral de La Habana, el cardenal Jaime Ortega ha llamado al perdón entre los cubanos. "Sin perdón no puede haber relaciones interpersonales sanas, ni vida familiar, ni convivencia social, ni reconciliación entre grupos humanos ni entre pueblos, pero cuánto nos cuesta perdonar", ha dicho Ortega.

Entre los asistentes a la misa había una representación de las Damas de Blanco, encabezada por su portavoz Berta Soler. A ellas ha dedicado unas palabras el cardenal: "Vamos a continuar esta lucha pacífica por la libertad de nuestros seres queridos pero también por una Cuba nueva, porque se respeten los derechos humanos en nuestro país".

Pero no ha hecho falta que los cubanos acudieran a la catedral para celebrar el Viernes Santos y escuchar las palabras de Ortega. De manera excepcional, la ceremonia ha sido retransmitida por uno de los canales estatales de la televisión cubana.

Según la Iglesia,casi siete millones de cubanos profesa la religión católica, lo que supone el 60% de la población.


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