Detectan señales de vida entre los escombros de un hotel en Indonesia (semisquare-x3)
Miembros indonesios y franceses del equipo de rescate buscan cuerpos de víctimas entre las ruinas del hotel Mercure tras el terremoto y posterior tsunami en Palu, Indonesia. (EFE)

Un equipo de rescate francés informó este jueves que detectó a una persona que se cree sigue viva bajo los escombros de un hotel en el centro de la isla indonesia de Célebes, casi una semana después de haber sido golpeada por un poderoso terremoto y un tsunami.

Philip Besson, miembro de la organización francesa Pompiers de l'urgence, dijo que los sensores de alta tecnología del equipo "detectaron la presencia de una víctima" en los escombros del Hotel Mercure de Palu, pero no pudo decir si la persona está consciente.

Dijo que solo tenían un taladro de mano que no era lo suficientemente fuerte para llegar a la víctima, que estaba atrapada bajo una columna gruesa, por lo que tuvieron que suspender la excavación al caer la noche. Besson dijo que mañana viernes temprano traerán equipo pesado para tratar de rescatar a la persona.

Los trabajos de rescate desde el terremoto del viernes pasado, en el que murieron 1,424 personas, según cifras oficiales, se han visto muy obstaculizados por la escasez de equipo pesado.

Por otro lado, un funcionario de una agencia de desastres dijo que el cadáver de un surcoreano estaba entre los ocho muertos que fueron sacados el jueves de los escombros de otro hotel, el Roa Roa, que se derrumbó de lado en un montón de cemento y acero.

Mientras continuaba la búsqueda de víctimas, los trabajadores humanitarios se apresuraron a conseguir refugios, alimentos, medicinas y otros suministros muy necesarios para los supervivientes.

La vida se ha paralizado para los miles de personas que viven bajo carpas y en albergues en la ciudad indonesia de Palu, arrasada por el sismo y el tsunami. No saben cuándo podrán comenzar la reconstrucción y pasan varias horas al día intentando lograr, a menudo sin éxito, cubrir necesidades como encontrar combustible para los generadores.

Se acaba el tiempo para los atrapados bajo el barro

El tiempo se acaba para cientos de víctimas al cumplirse el viernes el plazo dado por las autoridades para encontrar con vida a personas bajo los escombros y el barro.

En el barrio de Balaroa en Palu, una de las zonas urbanas más afectadas por el desastre,  la desolación es total entre las casas que se apilan unas encima de otras formando una masa de barro, chapa y cemento.

Una mujer llega al lugar todavía con visibles heridas por el terremoto y al entrar en la zona de la devastación comienza a llorar y a implorar a Dios, mientras se pueden ver tres de las mezquitas del barrio totalmente destruidas.

Más de un millar de residentes, la mitad de la población de Balaroa, quedaron sepultadas, según estimaciones de la ONG Aksi Cepat Tanggap (ACT), dedicada a la respuesta de desastres, y otras organizaciones en el terreno.

"Hay casas unas encima de las otras y los cuerpos en el fondo", dijo a Efe Ali Akbar, uno de los miembros de ACT en Palu, la capital provincial en el norte de la isla.

Desde primera hora de la mañana de este jueves unos pocos familiares, vecinos, soldados y voluntarios buscan entre la destrucción en esta barriada que fue quemada además por un incendio que se inició tras el sismo.

La desesperación trasciende en la conversación entre dos voluntarios en la que uno de ellos le echa en cara al otro la lentitud a la hora de retirar los escombros.

Akbar cuenta que disponen de poca maquinaria pesada y que los operarios de las pocas grúas sobre el terreno tienen miedo de dañar los cuerpos que despiden un penetrante olor.

"Si en 2 o 3 días el gobierno no interviene será más difícil recuperar (los cuerpos) e igual no quedará otra que convertirlo en una fosa común", indica el activista.

El portavoz de la agencia de gestión de desastres, Sutopo Purwo Nugroho, advirtió este miércoles a los medios locales de que el viernes concluye el periodo en el que esperan encontrar personas sepultadas con vida.

De momento, el número oficial de desaparecidos asciende a 113 personas, pero los equipos de rescate en el terreno aseguran que el número puede superar los 1,000.

Entre la desolación por la perdida de vidas humanas, el gobierno y las ONG intentan mantener un mínimo de asistencia a los más de 70,000 desplazados, sobre todo en las zonas que permanecieron más tiempo incomunicadas, como Donggala, donde todavía necesitan comida, alimentos y gasolina.

El portavoz de la Policía Nacional, Dedi Prasetyo, anunció en rueda de prensa en Palu que 92 personas han sido detenidas, 42 de ellas hoy, desde que ocurrió el desastre, mientras que el Ejército vigila comercios, cajeros automáticos, gasolineras y el aeropuerto.

En algunos distritos de la ciudad de Palu, donde viven más de 350,000 personas, comenzó a restablecerse el suministro eléctrico y camiones cisterna con gasolina y agua potable llegan diariamente a la urbe, donde cada vez abren más comercios.

En Petobo, una aldea rural situada unas 4 millas al sureste de Palu, decenas de casas han quedado enterradas bajo el barro tras una de las avalanchas que siguió al terremoto.

La portavoz de la Federación Internacional de la Cruz Roja en Palu, Iris Van Deinse, dijo que entre 500 y 700 personas vivían en el pueblo que prácticamente ha desaparecido.

Más al sur, en el distrito de Sigi Biromaru, equipos de rescate indonesios y de ONG intentan recuperar los cadáveres de decenas de niños que quedaron atrapados bajo otro alud mientras participaban en un campamento de estudio de la Biblia.

El martes, la Cruz Roja confirmó la muerte de 34 niños, de entre 13 y 15 años, en el campamento, del que 86 jóvenes continúan desaparecidos.


💬Ver 0 comentarios