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Rodrigo Duterte, presidente de Filipinas. (EFE)

El gobierno de Rodrigo Duterte considera que el matrimonio entre personas del mismo sexo es una "idea demasiado revolucionaria" para Filipinas y que el país no está preparado todavía para ese debate.

"Hay un momento adecuado para algunos asuntos. Creo que la Corte Suprema y el país aún no están listos para el matrimonio entre personas del mismo sexo", afirmó este jueves Harry Roque, portavoz de Duterte, en rueda de prensa en Manila transmitida parcialmente por televisión.

El portavoz presidencial se refería así a la primera audiencia pública que se celebró esta semana en la Corte Suprema para escuchar los argumentos de diversos colectivos LGTBI (Lesbianas, Gays, Transexuales, Bisexuales e Intersexuales) en favor del matrimonio igualitario.

En marzo de 2017, el polémico Duterte se posicionó en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo, y afirmó que la ley solo reconoce las uniones entre un hombre y una mujer en Filipinas, país donde más del 85% de la población es católica.

Sin embargo, en diciembre de ese año el presidente cambió de opinión y declaró estar "totalmente de acuerdo" con el matrimonio entre personas del mismo sexo, una postura que también defendió durante su campaña electoral en 2016.

"Hubo un tiempo en que dijo que estaba en contra, hubo un momento en que dijo que estaba a favor. Esto es fluido", explicó este jueves Roque sobre la postura oficial del gobierno al respecto.

Grupos defensores de los derechos del colectivo LGTBI pidieron esta semana a la Corte Suprema que se declaren inconstitucionales los artículos 1 y 2 del código de familia de 1987, en los que se restringe el matrimonio a la unión entre un hombre y una mujer.

Los argumentos orales en el Supremo está previsto que se reanuden el 26 de junio.

El matrimonio entre personas del mismo sexo está permitido actualmente en 26 países en todo el mundo, aunque ninguna nación asiática ha legalizado aún ese tipo de unión. 


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