El príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman (semisquare-x3)
El príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, celebra una conferencia de prensa en el Palacio del Elíseo en París, Francia. (EFE)

Sí, declaraba el rey saudí Salman en su discurso ante el consejo Shura, su país apoya los esfuerzos de las Naciones Unidas para poner fin a la guerra en Yemen. El conflicto de Oriente Medio es también prioridad, al igual que la búsqueda de una solución para la guerra de Siria, dijo el rey en ante máximo órgano consultivo del país. El monarca formuló estos tres objetivos políticos en concordancia con Naciones Unidas. Una posición que, según analizaba el politólogo Marwan Kabalan en la página digital del canal Al-Yazira, tendría el sentido de hacer que la política saudí vuelva a su curso. Sobre todo, tras las masivas críticas recibidas por el presunto asesinato del periodista Jamal Khashoggi.

El hijo del rey

En opinión de Kabalan, sorprende que el rey Salman solo se refiriese indirectamente al presunto asesinato, en un pasaje en el cual elogió el sistema a judicial del país, "que cumple su deber al servicio de la justicia”. El experto cree que fue algo así como una muestra de apoyo al príncipe heredero Mohammed bin Salman. Si su análisis fuese correcto, el discurso podría marcar el futuro curso de la familia real en lo referente al asunto Khashoggi y las preguntas abiertas en torno al futuro del príncipe heredero, como se suele llamar. Según el rey, el arresto de 18 acusados (para cinco de los cuales se exige pena de muerte) debería bastar para cerrar el caso Khashoggi. Así, el heredero sería inocente a ojos de las autoridades y podría continuar ejerciendo su cargo.

Sin embargo, todavía está por verse si al final sucede lo que el rey quiere. La familia real saudí se enfrenta a un problema fundamental, dice Abdul Aziz al-Moayyed, activista saudí que vive en Irlanda, a DW: la falta de legitimidad interna. "La casa real no recibe legitimidad de su propia gente, sino del extranjero. Mohamed bin Salman subió posiciones cuando recibió luz verde de Estados Unidos”, explica.

EEUU: crítica al príncipe heredero

Ahora, la luz verde comenzó a parpadear. En Estados Unidos se suceden  las críticas al príncipe heredero, especialmente porque la CIA dijo considerarlo responsable del asesinato de Khashoggi. El presidente estadounidense, Donald Trump, declaró que no coincidía con la evaluación de la CIA, calificándola como "muy prematura”. Supuestamente, el príncipe heredero  dijo varias veces que no tenía nada que ver con el asunto. Pero cada vez más voces de Washington contradicen al presidente.

El príncipe heredero es un "desequilibrado” e "irracional”, declaraba el senador republicano Lindsey Graham, que no podía creer que Mohammed bin Salman no supiera nada de la trama. "Si él va a ser el rostro y la voz del futuro de Arabia Saudita, el reino podría tener dificultades en el escenario internacional”, declaró Graham: "Legalmente, haremos todo lo posible para enviar una señal al mundo”. La misma opinión defiende su colega, el también senador republicano Rand Paul: "Parece que hay evidencias suficientes para saber que el príncipe heredero estaba envuelto”. "Tenemos que condenar al que mandó hacerlo, al que está en el cargo”, concluye.

Una renuncia difícil

Sin embargo, una posible renuncia del príncipe heredero podría conllevar dificultades, explica el periódico israelí Haaretz. Supuestamente, Mohammed bin Salman fue elegido como sucesor por el Consejo de Familia en 2006. Aunque el mismo consejo esté legitimado para retirarle ese derecho, no existen precedentes. También sería problemático que lo destituya el propio rey. Eso supondría que este último admitiría que se equivocó a la hora de elegir sucesor.

Además, es probable que Mohammed bin Salman intente evitar la destitución con todas sus fuerzas, continúa el periódico. "Después de estar dispuesto a sacrificar a dos de sus principales asesores,usándolos como chivos expiatorios para apaciguar a Estados Unidos y la comunidad internacional, es difícil que presente su renuncia voluntariamente”. Aparte de eso, el príncipe depende de Estados Unidos, explica el periódico. Allí, su destino se decidiría entre tres instancias: la CIA, el Congreso y la opinión pública.

¿Secuestro con sierra?

Si la suposición es correcta, el destino político del príncipe heredero no parece muy halagador. Los principales medios de comunicación siempre le atacaron, algo que también hacen con el presidente Trump. ¿Por qué llevar una sierra para un secuestro alteza?”,  titulaba un ensayo del Washington Post, diario en el que publicaba Khashoggi. El texto analizaba otra vez la dudosa y varias veces revisada  línea de argumentación del gobierno saudí tras la muerte del periodista. La poca consistencia de los argumentos deja abierta la pregunta que plantea el comentario ¿Para qué se necesita una sierra de huesos en un secuestro?  A la luz de los recientes descubrimientos,el Washington Post pregunta al presidente estadounidense "¿Por qué apoya este crimen?

Arabia Saudita está muy unida a Estados Unidos por las inversiones, el abastecimiento del mercado de petróleo, las alianzas estratégicas contra Irán... El príncipe heredero creyó poder convencer de su inocencia a los líderes estadounidenses. Quizás funcione, "pero eso no significa que nosotros lo aceptemos”, decía el Washington Post.

Presión internacional

También la presión internacional continúa en aumento. El ministerio de Exteriores alemán respondió con 18 prohibiciones de entrada para sospechosos de Arabia Saudita y canceló las exportaciones de armamento. De acuerdo con el ministerio, las prohibiciones de entrada afectan al escuadrón de 15 miembros que supuestamente perpetró el crimen, y a otras tres personas que habrían participado en la organización. Sin embargo, el heredero saudí, Mohamed bin Salman, no está incluido en esa lista.

La presión también aumenta entre los medios de comunicación árabes. Aunque la administración Trump tenga intereses claramente definidos en su relación con Arabia Saudita, escribe el periódico Al Arabi al-Jadeed, vinculado a la emisora Al-Yazira, "¿cuánto tiempo podrá defender Estados Unidos ante todo el mundo, que la justicia, los derechos humanos y la libertad de expresión ya no cuentan, y que autócratas sangrientos como Mohammed bin Salman son los que mandan sin tener que rendir cuentas por ello?” Según el activista el activista Abdul Aziz al-Moayyed, incluso en Arabia Saudita aumenta la presión en cuanto a política interior: "Los ciudadanos del reino no están satisfechos con temas como impuestos, desempleo, la guerra en Yemen y la salida de capital saudita al extranjero. Además reina una sensación de miedo”. Todos esos factores no contribuyen a la estabilidad del país y son un desafío para el príncipe Mohammed bin Salman.


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