El misionero estadounidense planeaba evangelizar a la tribu de la India que lo mató (semisquare-x3)
John Allen Chau (derecha) posa para una foto con su amigo Casey Prince en Ciudad del Cabo, Sudáfrica. (AP)

Un nuevo capítulo se abre en la historia del misionero estadounidense John Allen Chau, quien murió asesinado por un grupo de aborígenes tras aventurarse en la remota isla Sentinel del Norte, en el océano Índico.

“El último bastión de satán” en el mundo, como lo había denominado Chau, terminó siendo su último destino. El joven médico estadounidense encontró la muerte producto de los flechazos que recibió de parte de los integrantes de la tribu que habita en ese pequeño trozo de tierra del archipiélago de Andamán y Nicobar, en la India.

“Dios, ¿es esta isla el último bastión de satán donde nunca nadie ha escuchado tu nombre?”, se cuestionaba el misionero cristiano en un diario de viaje que que su propia familia entregó al diario The Washington Post.

La obsesión de Chau con la isla Sentinel del Norte y sus habitantes era tan grande que no esta no era la primera vez que visitaba el lugar. Ya en los años 2015 y 2016 había intentado, sin éxito, ingresar a la pequeña porción de tierra en el Indico. 

Durante esa época Chau, quien se había graduado en Medicina Deportiva en 2014 en la universidad cristiana Oral Roberts,  había ingresado al grupo de entrenamiento All Nations, una organización que enviaba misioneros cristianos a 40 países de todo el mundo.

Mary Ho, la jefa ejecutiva de All Nations, recordó en una entrevista con la cadena estadounidense CBS, que el misionero "hizo lo mejor que pudo" y que sabía que Chau había viajado a India como turista y no con visado de misionero, porque conocía los problemas para gestionar tales permisos.

En una entrevista que el propio Chau ofreció a un portal digital de noticias relacionado a las aventuras, aseguró que siempre había estado fascinado con los viajes. La fascinación se incrementó cuando, aún siendo un niño, descubrió una versión de Robinson Crusoe en una biblioteca perteneciente a su padre, un médico chino que huyó de su país tras la Revolución Cultural. 

Según informó el diario local Hindustan Times, los pescadores que ayudaron a John Allen Chau a entrar en territorio restringido el pasado 17 de noviembre contaron como este se zambulló en el agua para llegar hasta la orilla de la isla. Los tres pescadores coincidieron en que los integrantes de la tribu ya lo había expulsado del lugar, pero que eso no le importó al joven estadounidense, quien ese día se quitó la ropa para quedarse en ropa interior e intentar así ser aceptado por los aborígenes.

Pero la última aventura de Chau había comenzado un día antes, el 16 de noviembre, cuando preparó una mochila con su pasaporte, ropa, un botiquín, vitaminas y otros elementos indispensables que él mismo escondió en algún lugar de la isla, ya que su idea era quedarse a vivir con la tribu durante “varios meses”, según declararon los pescadores detenidos a las autoridades locales.

Aunque, esa incursión previa a su muerte llegó a su fin cuando los sentinelenses lo descubrieron navegando cerca de la costa y destruyeron su pequeño bote, lo que obligó al misionero a nadar 400 metros (0.25 millas) hasta el barco que lo llevó a la isla.

“Definitivamente, perdió la cabeza”, dijo al Washington Post, Remco Snoeij, un amigo de Chau.

Snoeij, quien conoció al misionero en un club de buceo en la isla Havelock, intentó convencerlo de que no viajara a la isla, aunque Chau se mostraba entusiasmado por las leyendas que había escuchado sobre otros visitantes.

El misionero estadounidense de 26 años, quien quebrantó una serie de leyes y puso en riesgo la salud de los indígenas, había planeado durante años la peligrosa aventura con la que pretendía evangelizar a los sentineleses.

Por su parte, la ONG Survival International pidió a las autoridades indias que abandonen sus intentos de recuperar el cuerpo del estadounidense por considerarlo "increíblemente peligroso" para la tribu y los rescatistas.


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