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Jessica Demafelis llora la muerte de su hermana Joanna Demafelis al recoger sus restos mortales en el aeropuerto de Manila, Filipinas (EFE/ Francis R. Malasig).

Joanna Demafelis tenía 29 años y había llegado a Kuwait, procedente de Filipinas. Era empleada en una casa, en donde realizaba las labores domésticas. El hallazgo de su cadáver en un congelador, en la misma vivienda en la que trabajaba, ha generado muchas hipótesis y la reacción del gobierno filipino. 

El cuerpo presentaba signos de violencia -costillas rotas y hemorragias internas- y tras la autopsia los forenses determinaron que había sufrido torturas y abusos sexuales.

Los propietarios del hogar, en donde realizaba sus tareas Joanna, era una pareja formada por un libanés y una siria, cuyo paradero es desconocido. Las autoridades kuwaitíes los están buscando. 

El cuerpo  de Joanna viajará mañana a su tierra natal de Iloilo, a unas 250 millas al sur de la capital, indicó la portavoz del Departamento de Asuntos Exteriores filipino, Charmaine Aviquivil.

El cadaver llegó este viernes a Manila, en medio de una fuerte polémica en torno a este caso, que ha tensado las relaciones diplomáticas entre los dos países.

La muerte de la mujer "será un punto de partida para que todas las agencias gubernamentales sean más agresivas a la hora de proteger a nuestros trabajadores en el extranjero ", declaró el canciller filipino, Alan Peter Cayetano, que acudió al aeropuerto a recibir los restos.

El secretario de Exteriores también aseguró que las autoridades kuwaitíes han prometido hacer "todo lo posible" para hallar a los sospechosos y llevarlos ante la justicia.

Se cree que los empleadores de Demafelis abandonaron la casa y el país en noviembre de 2016, por lo que el cadáver habría permanecido en el congelador durante más de un año.

Unos 250,000 filipinos, la mayoría de ellos empleadas domésticas, trabajan en Kuwait, donde en los últimos años se han reportado frecuentes casos de abusos y malos tratos hacia este colectivo por parte de sus empleadores.

Tras el hallazgo del cadáver de Demafelis, el presidente filipino, Rodrigo Duterte, acusó a los kuwaitíes de "carecer de valores". Culpó a su gobierno de permitir los abusos a las empleadas domésticas y prohibió el envío de más trabajadores a este país.

La declaración creó un roce diplomático entre ambos países, ya que el Gobierno de Kuwait envió como respuesta un mensaje de protesta.

El caso de Demafelis también ha acelerado el regreso de varios miles de filipinos en Kuwait que sufren algún tipo de problema o les ha caducado el visado. La cancillería ha informado de que las autoridades van a repatriar a 10,000 filipinos.

El hermano de Joanna, Joejet Demafelis, dijo que: "Es una gran pérdida para nosotros. Su sueño, según le había dicho a mi madre, era irse para ayudar a nuestros padres y a nuestro hermano menor". 


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