Los migrantes centroamericanos esperan una respuesta del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador. (semisquare-x3)
Los migrantes centroamericanos esperan una respuesta del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador. (EFE)

Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se convirtió en presidente de México el pasado 1 de diciembre. Tras el protocolo de embestidura, el jefe del Estado mexicano pronunció un discurso en el Congreso en donde dejó en claro cuales serán los principales ejes de su gobierno.

En la "nueva patria" que promete AMLO existirán una férrea lucha contra pobreza, la creación de empleos y la esperanza de erradicar la corrupción. Sin embargo, el flamante presidente no guardó ninguna palabra para explicar cómo solucionará la situación de la caravana de migrantes centroamericanos que esperan en Tijuana para cruzar a EE.UU.

La migración a gran escala que se está produciendo en la región representa un nuevo desafío para el presidente mexicano, quien llegó al poder con un discurso local y de defensa de los intereses mexicanos, pero que ahora deberá ampliar su política debido al gran número de inmigrantes de Centroamérica que se han instalado, temporal o definitivamente, en suelo azteca.

El paso de los días y la imposibilidad de que los inmigrantes puedan ingresar a territorio estadounidense han provocado un cambio de paradigma, que obliga a las autoridades mexicanas a actuar con rapidez.

Cualquier forma de asilo debido al incremento de solicitudes para quedarse en el país es estudiada por los encargados de migraciones, que ven que el sistema colapsa y que muchas veces no tienen respuestas para enfrentar la crisis migratoria.

México empieza a transformase de una nación de tránsito a un potencial destino final para los migrantes centroamericanos.

“Esta crisis ha revelado que los sistemas para manejar y enfrentar la inmigración, tanto en Estados Unidos como en México, son disfuncionales e incapaces de enfrentar el gran reto que tenemos en este momento”, explica a The New York Times el profesor Carlos Heredia, del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), en la Ciudad de México.

“Las élites económicas y políticas de Centroamérica, junto a las de México, han estado acostumbradas desde hace mucho tiempo a lidiar con la inmigración como si fuera un problema de Estados Unidos, pues argumentan que las personas quieren ir ahí, así que es mejor no involucrarse”, dijo. “Esta crisis, que ya ha explotado, está obligando a Centroamérica y México a no esconderse detrás de la desgastada excusa, y eso esbueno”, asegura Heredia.

Por su parte, el canciller mexicano Marcelo Ebrard se reunió el domingo con el Secretario de Estado norteamericano Mike Pompeo. Ebrard aseguró haber percibido un "buen ambiente de inicio" en la relación con EE.UU.

"Yo veo un buen ambiente de inicio, me encontré con una recepción cordial y respetuosa", dijo Ebrard en declaraciones a la prensa durante una visita de trabajo a la capital.

Los titulares de Exteriores de México ya habían conversado anteriormente y llegaron a reunirse en Houston (Texas) el pasado 15 de noviembre para hablar de la seguridad fronteriza.

La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, explicó la semana pasada que la reunión buscaba "finalizar" un acuerdo para que los inmigrantes indocumentados que pidan asilo en el país, muchos procedentes de Centroamérica, permanezcan en México mientras se procesa su petición.

Las opciones mexicanas

El flujo migratorio que sufre México por estos días ha obligado al gobierno a diseñar alguna salida, al menos temporal, a la grave situación.

Las autoridades aztecas definieron dos opciones viables para los migrantes que se encuentran a la espera del guiño estadounidense para poder ingresar a su territorio.

Los inmigrantes pueden solicitar asilo o una visa humanitaria, la cual es válida durante un año y es renovable. Mientras tanto, aquellos que opten por el asilo pueden trabajar de manera legal mientras sus solicitudes son procesadas y la visa humanitaria también incluye un permiso de trabajo.

Más de 600 centroamericanos pertenecientes a la caravana ya han recibido sus visas humanitarias y según datos oficiales, más de 400habían solicitado asilo.

Aunque en apariencia la situación está controlada, cualquier noticia de un posible ingreso a los EE.UU. alborota a los 6,000 migrantes centroamericanos que se encuentran en Tijuana. Para algunos parte del "sueño americano" eshaber podido salir de sus convulsionados países. Para otros, el "sueño mexicano" no alcanza y solo tienen en mente poder pisar algún día territorio estadounidense.


💬Ver 0 comentarios