El papa Francisco oficia la misa en la Basílica de San Pedro, el domingo 18 de noviembre de 2018. (AP Foto/Andrew Medichini) (semisquare-x3)
El papa Francisco oficia la misa en la Basílica de San Pedro, el domingo 18 de noviembre de 2018. (AP Foto/Andrew Medichini)

Ciudad del Vaticano -  El papa Francisco deploró el domingo que “los pocos ricos” disfruten de lo que “en justicia pertenece a todos” y dijo que los cristianos no pueden permanecer indiferentes al clamor de los explotados y los indigentes, entre los cuales incluyó a los migrantes.

El papa invitó a unos 6,000 pobres y voluntarios a la misa celebrada por él en el esplendor de la Basílica de San Pedro en una jornada que la Iglesia católica dedica a los necesitados. Luego participó con 1,500 indigentes de un almuerzo de lasaña, pollo, puré de papa y tiramisú en un salón del Vaticano.

Francisco dijo en su homilía que “los cristianos no podemos permanecer de brazos cruzados con indiferencia o brazos extendidos en gesto de impotencia” frente a los necesitados. Habló del “grito sofocado” de los no nacidos, los niños hambrientos, “los jóvenes más habituados a la explosión de bombas que a los gritos felices en el patio de recreos”.

También llamó la atención sobre la suerte de los ancianos abandonados y “el clamor de los que se ven obligados a huir de su hogar y su tierra natal por un futuro incierto. Es el clamor de pueblos enteros, privados incluso se los grandes recursos naturales a su disposición”.

Francisco dijo que los pobres lloran “mientras los pocos ricos disfrutan de lo que, en justicia, pertenece a todos. La injusticia es la raíz perversa de la pobreza”.

Posteriormente, en declaraciones a peregrinos y turistas en la Plaza de San Pedro, Francisco habló de la trivialidad  de hacer de las riquezas un objetivo personal. Observó que al final de cada vida, “el poder del dinero y de los medios económicos con los que presumimos con presunción comprar todo y a todos no se podrá usar más”.


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