Fukushima (semisquare-x3)
Vista de los tanques de refrigeración, donde se procede a la retirada por control remoto del combustible nuclear del reactor 3 de la central nuclear de Fukushima Daiichi de Okuma, Japón. (EFE)

La operadora de la accidentada central nuclear japonesa de Fukushima comenzó este lunes a retirar combustible gastado y almacenado dentro de uno de los tres reactores accidentados de la planta, lo que supone un nuevo paso hacia su desmantelamiento.

Los trabajos se realizan en forma remota desde un cuarto de control a unos 500 metros (546 yardas) debido a que en el edificio del reactor donde se encuentra el tanque, los niveles de radiación siguen siendo elevados.

Esta operación supone la primera vez que se retira combustible nuclear de uno de los reactores gravemente dañados por el terremoto y el tsunami del 11 de marzo de 2011, informó en un comunicado Tokyo Electric Power Company (TEPCO), la propietaria de la central.

Las unidades de combustible en el tanque, ubicado en un sitio elevado en los edificios del reactor, están intactas a pesar del desastre, pero los tanques no se encuentran en un espacio cerrado, por lo que retirar las unidades para colocarlas en un terreno más seguro es crucial para evitar un desastre en caso de otro gran terremoto.

Esta fase de los trabajos de desmantelamiento se ha retrasado más de cuatro años desde la fecha inicialmente prevista por TEPCO, debido a los fallos que sufrieron los dispositivos electrónicos y robóticos empleados al ser expuestos a niveles de radiación extremos y que resultarían mortales para trabajadores humanos.

En particular, TEPCO prevé retirar hoy siete de las 566 barras de dióxido de uranio y MOX (una mezcla de uranio y óxido de plutonio) gastadas o sin usar almacenadas en piscinas de refrigeración dentro del edificio de la unidad 3, y transferirlas a otras ubicadas en las instalaciones de la central de Fukushima Daiichi.


La operadora prevé completar la retirada de las barras de combustible de la unidad 3 para marzo de 2021, mientras que en las otras dos unidades dañadas restan un millar de barras más que TEPCO planea retirar a partir de 2023.

Aparte de estas barras, se ha detectado la presencia de restos fundidos de combustible atómico en el fondo de la vasija de contención de los reactores 1, 2 y 3, según mostraron las imágenes captadas por varios aparatos remotos introducidos por TEPCO.

Todo el proceso se realiza bajo el agua para evitar filtraciones de radiación. En cada tonel se pondrán siete unidades de combustible, y luego será levantado del tanque y depositado en un camión que transportará el tonel a una piscina de enfriamiento más segura en otra parte de la planta.

Estos residuos altamente radiactivos son fruto de la fusión parcial de las unidades durante la catástrofe nuclear de 2011, y presentan dificultades técnicas para su retirada mucho mayores que las barras de combustible.

Los reactores 1, 2 y 3 sufrieron fusiones parciales de sus núcleos tras quedarse sin alimentación eléctrica a raíz del desastre natural acaecido hace casi 8 años.

TEPCO ya completó la retirada de combustible almacenado en el reactor 4 de la central, donde los daños fueron menores que en las otras unidades.

La crisis atómica de Fukushima está considerada el peor accidente nuclear desde el de Chernóbil (Ucrania) en 1986.


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