El recién designado primer ministro italiano, Carlo Cottarelli (horizontal-x3)
El recién designado primer ministro italiano, Carlo Cottarelli (dcha), acude a la sede de la Cámara de Diputados de Italia, en el Palazzo Montecitorio, Roma, Italia (EFE / Angelo Carconi).

Roma - Por segunda vez en el año, y sumidos en la peor crisis política de los tiempos modernos, los italianos volverán a votar muy probablemente en septiembre, de la mano de Carlo Cottarelli, un economista que trabajó durante años en el Fondo Monetario Internacional.

En medio de una gran preocupación en Europa y nerviosismo en los mercados, Cottarelli aceptó el lunes de manos del presidente Sergio Mattarella el encargo de formar un gobierno de transición, que llevará a Italia a elecciones anticipadas.

Después del sonoro fracaso de un gobierno populista del Movimiento Cinco Estrellas (M5E) y la xenófoba Liga, que fue vetado anteayer por el presidente porque sus mentores insistieron en nombrar un ministro de Economía euroescéptico, Cottarelli tiene por delante una misión más que complicada.

Exguardián del gasto público en 2013, cuando Cottarelli apareció ante los cronistas después de una reunión con Mattarella, en el Palacio del Quirinal, presentó dos alternativas para avanzar hacia las urnas. "Voy a presentarme con un programa que, en caso de confianza, incluya la aprobación de la ley de presupuestos y prevea la disolución del Parlamento y elecciones a principios de 2019", dijo, al señalar la vía más deseable.

"En ausencia de confianza, el gobierno renunciaría de inmediato y su principal tarea sería de ordinaria administración para acompañar al país a elecciones después del mes de agosto", agregó, en alusión al escenario más probable. Sin el respaldo del M5E y la Liga, en efecto, su gobierno de transición no tiene los números para superar un voto de confianza en el Parlamento.

El clima político quedó al rojo vivo. Después de estar a punto de formar un gobierno de coalición liderado por el desconocido jurista Giuseppe Conte, el M5E y la Liga pidieron ir a las urnas inmediatamente y comenzaron una campaña virulenta e inédita contra Mattarella, que inflamó y dividió al país.

Lo acusan de haber dado un virtual "golpe de Estado", en complicidad con "los poderes fuertes" y el establishment, porque anteayer vetó su flamante gobierno justo al nacer, algo sin precedente en la historia del país.

En una Italia cada vez más sacudida por la victoria de fuerzas antisistema y populistas en las elecciones del 4 de marzo pasado, y ahora, 85 días después, hundida en una crisis institucional inédita, Cottarelli dejó en claro dos puntos claves.

"Un gobierno guiado por mí aseguraría una gestión prudente de nuestras cuentas públicas", dijo, en un intento por tranquilizar los mercados, en los últimos días más que nerviosos y escépticos ante la capacidad de Italia de pagarles a sus acreedores. Por otro lado, en un mensaje para reasegurar a los socios europeos, confirmó la participación del país en el euro.

El primer ministro "encargado" de Italia, que para muchos ya fracasó antes de empezar, prometió tiempos breves para presentar su lista de ministros, algo que se espera para este martes.

En una Italia dividida por la inédita objeción puesta por Mattarella a la coalición entre el M5E y la Liga, en las redes sociales se multiplicaron tanto insultos y pedidos de impeachment contra el primer mandatario como mensajes de respaldo y solidaridad. El hashtag #iostoconMattarella (yo estoy con Mattarella) fue furor en las redes sociales. Pero también el lanzado por "los grillini" (como se llama a los seguidores del M5E por su fundador, el cómico Beppe Grillo), #ilmiovotoconta (mi voto cuenta), contrario al presidente.

Matteo Salvini, líder de la xenófoba Liga, en tanto, advirtió a su exsocio Silvio Berlusconi que romperá su alianza con él si respalda al gobierno de Cottarelli. Salvini, que insistió a muerte en nombrar al economista euroescéptico Paolo Savona al frente de Economía, fue quien hizo naufragar su gobierno populista con el M5E, que estaba a punto de nacer. Trascendió, en efecto, que Mattarella habría aceptado a Giancarlo Giorgetti, brazo derecho de Salvini, al frente del Ministerio de Economía. Pero Salvini no quiso saber nada e insistió en Savona. Ahora, en un escenario de lo más caldeado, y quizás aliándose nuevamente con el M5E, Salvini, que quedó mejor parado que su socio, Luigi Di Maio, líder del M5E, espera multiplicar sus votos.

"¿El Partido Democrático (PD), rechazado por los italianos, vuelve al gobierno gracias a Mattarella? Esto no es democracia, no es respeto del voto popular", clamó Salvini al comentar el encargo a Cottarelli, que fue comisario de recortes en el gobierno de Enrico Letta, del PD, en 2013.

"Es solo el manotazo de ahogado de una Italia esclava, asustada y precaria. Las próximas elecciones serán un plebiscito: pueblo y vida verdadera contra viejas castas y señores del spread", agregó, en una de sus frases populistas y demagógicas, que calan hondo en muchos "indignados" italianos.

No se quedó atrás Di Maio, que definió como "una vergüenza" el "gobierno antiitaliano y de ocupación de las instituciones" de Cottarelli. Y llamó a los italianos a una gran movilización el 2 del mes próximo, Fiesta de la República, y a colgar de sus balcones una bandera del país, en señal de protesta.

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