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Un equipo de 300 personas trabaja en el rescate de Julen Roselló. (AP)

Los mineros que participan en el rescate de un niño de dos años que cayó a un pozo en Málaga, en el sur de España, el pasado día 13 de enero, ya han excavado la mitad de la galería necesaria para llegar hasta donde se supone que está el pequeño. Según los datos suministrados por las autoridades a cargo del rescate, los mineros se encuentran a poco más de dos metros (6 pies) del pozo.

Según explicó hoy a los periodistas el presidente del Consorcio de los Bomberos de la provincia de Málaga, Francisco Delgado Bonilla, por ahora la operación discurre dentro de la normalidad en Totalán, la localidad malagueña donde se encuentra el pozo. 

Según informó el diario La Vanguardia, durante el trabajo, los mineros se comunican vía telefónica a través de un cable que va dentro de un tubo, y disponen de un sistema de ventilación y otros dispositivos de emergencia. Asimismo, ha recordado que la construcción de la galería para comunicar el túnel con el pozo donde está Julen Roselló ha pasado una primera fase crítica que fue el inicio de los trabajos desde la jaula.

El dato “positivo” de la operación es que el terreno en el que trabajan los mineros a 70 metros (229 pies) de profundidad es duro, lo que evita posibles derrumbamientos aunque ralentiza el avance hasta el pozo.

En un operativo sin precedentes, un grupo de mineros españoles especialistas en rescates están trabajando desde ayer para abrir una galería que comunique el pozo al que cayó el niño y el túnel paralelo que excavaron los especialistas, ante la posibilidad de acceder al primero.

El suceso ocurrió el pasado día 13 de enero en la localidad de Totalán, cuando el pequeño, llamado Julen, cayó a un pozo de prospección de agua de 25 centímetros (9.8 pulgadas) de diámetro y 107 metros (351 pies) de longitud.

Desde entonces, un equipo de 300 personas trabaja en su rescate, primero en el propio pozo, y ante la imposibilidad de acceder al mismo, los técnicos decidieron excavar un túnel paralelo y desde él llegar, mediante una galería perpendicular, al lugar donde se estima que está el pequeño. 

Después de diversos contratiempos, sobre todo debido a la naturaleza del terreno, los especialistas mineros excavan desde ayer a mano esa galería de cuatro metros que comunique ambos conductos.

Es una operación muy laboriosa porque deben subir y bajar de dos en dos en una cápsula a través del túnel.

Delgado Bonilla destacó hoy que pese a la dificultad del trabajo y la dureza extrema de las rocas, todo va bien en un rescate que calificóde "inédito" y explicó que no están "escatimando en nada". 

El responsable de los bomberos señaló que se han visto obligados a ejecutar dos microvoladuras ante la dureza del terreo, por lo que aunque se cifró inicialmente en 24 horas el tiempo necesario para excavar la galería, no quiere hablar de plazos. 

"Vamos avanzando con la seguridad necesaria, nada al azar", apostilló, y recalcó que hay que velar por la seguridad de las personas que están trabajando.


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