Muchos turistas debieron bañarse en las fuentes públicas para afrontar el calor extremo. (EFE)

La ola de calor registrada hace unos meses en Francia provocó la muerte de 1,500 personas, informó el domingo la ministra de salud del país, aunque una campaña de concienciación pública salvó muchas vidas.

Hubo más de 1,000 muertes más que el promedio anual para esa época del año, dijo la ministra Agnes Buzyn en la estación de radio France Inter. Añadió que la mitad de esas muertes fueron de personas de más de 75 años.

La ola de calor en Francia se registró durante 18 días del pasado junio y julio, señaló.

Sin embargo, apuntó que esa cifra representa muchas menos de las 15,000 muertes provocadas por una ola de calor en 2003.

Desde entonces el gobierno ha introducido un sistema de alertas por colores para advertir a la gente cuando se espera que las temperaturas lleguen a niveles peligrosos en su zona y activar medidas gubernamentales de asistencia.

“Hemos tenido éxito, gracias a la prevención, gracias a los mensajes que la población francesa escuchó, para reducir los decesos en un factor de 10”, apuntó Buzyn.

Otras capitales europeas como Londres o Ámsterdam soportaron altas temperaturas este verano.

Los meteorólogos advierten que esto podría empezar a convertirse en lo normal. Pero Europa, acostumbrada a temperaturas moderadas y donde el aire acondicionado es poco habitual, no está totalmente preparada para el calor extremo.


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