Castro murió el 26 de noviembre de 2016. (horizontal-x3)
Castro falleció el 26 de noviembre de 2016. (Archivo)

LA HABANA, Cuba - Cuba conmemora hoy el natalicio 91 de Fidel Castro Ruz, el líder histórico de la revolución cubana que falleció el pasado año, en la antesala de un intenso proceso de transición en la cúpula de dirigencia del gobierno, pero con un reconocimiento casi omnipresente a la polémica figura que comandó el país por casi medio siglo.

La casa que Fidel Castro usó en Sierra Maestra durante la revolución. (Dennis M. Rivera Pichardo/ Especial para El Nuevo Día)

El gobierno ha preparado diversos actos culturales y políticos para rendir tributo al hombre que comandó un ejército de jóvenes idealistas que logró derrocar al gobierno de Fulgencio Batista en 1959 y que cambió el panorama social americano. 

Desde ese año y hasta 2006, cuando entregó el poder a su hermano Raúl por sus problemas de salud, Castro Ruz dirigió los destinos de Cuba. En ese lapso ocurrieron todo tipo de escenarios complicados en la arena política internacional y nacional. 

Brillaron la crisis de los misiles, la invasión a Bahía de Cochinos, el embargo económico de Estados Unidos, intervenciones armadas en África, levantamientos en América Latina, dictaduras militares en la región, la caída de la Unión Soviética, el llamado periodo especial de la economía cubana, sobre 600 intentos de asesinatos en su contra y enconadas polémicas con los vecinos estadounidenses y algunos europeos. 

Castro Ruz sobrevivió a todos esos capítulos y vio pasar por el poder a 10 presidentes de Estados Unidos. Solo el deterioro de su salud lo sacó de la silla presidencial, aunque se mantuvo activo dando opiniones escritas en los medios nacionales o participando en los actos oficiales del Partido Comunista de Cuba (PCC) hasta que murió a los 90 años el 25 de noviembre del año pasado.

Nacido el 13 de agosto de 1926 en Birán, Cuba, su país conmemorará por primera vez su natalicio sin su figura física presente, lo cual da un carácter solemne a la ocasión y para ello las autoridades cubanas se han preparado, no sólo hoy, sino a partir de su muerte, pues desde entonces la presencia de imágenes o la referencia al pensamiento de Castro Ruz es cotidiana en todos los actos oficiales.

Su tumba, localizada en una piedra que guarda sus cenizas en el cementerio Santa Ifigenia en Santiago de Cuba, justo al lado donde yace el prócer cubano José Martí, recibirá hoy a miles de almas que se sumarán a las más de 400,000 que han pasado por allí en menos de un año.

Habrá actos de recordación en todas las provincias y la televisión nacional prepara especiales para mantener el mensaje de Castro Ruz vivo entre el pueblo cubano, el cual atraviesa un proceso de transformación ineludible, marcado por el relevo generacional en la cúpula que gobierna el país.

La habitación que de niño compartió Fidel Castro con su hermano Raúl Castro. (Dennis M. Rivera Pichardo/ Especial para El Nuevo Día)

Este natalicio 91 de Fidel Castro Ruz se da en momentos en que el país se prepara para un proceso electoral que elegirá a un nuevo presidente, puesRaúl Castro Ruz anunció que dejará la dirigencia de la nación en febrero de 2018. 

Igualmente, ocurre de cara al congreso del Partido Comunista de Cuba en el 2021, donde los líderes mayores de 70 años deberán dejar sus cargos y se dará la transición definitiva a una generación que nunca peleó en la guerrilla junto a los hermanos Castro Ruz, ni se ha formado en las estructuras militares del país más allá de cumplir con el servicio obligatorio.

El gobierno ha insistido en proteger el legado ideológico de Fidel Castro Ruz, una práctica que cuenta con sus detractores entre los llamados grupos disidentes del país, que ven esa estrategia como una forma de perpetuar el socialismo y evitar la democracia, pero que igualmente tiene un apoyo amplio entre la población.

Esa visión dividida de la realidad social cubana provoca la pregunta de por qué Fidel Castro Ruz, a pesar de su fallecimiento, sigue siendo tan influyente en Cuba.

La respuesta quizás la tiene Jorge, un habanero de 50 años que vivió la mayor parte de su vida bajo la dirección de Castro Ruz, pero que no experimentó el gobierno de Batista.

“Fidel cometió muchos errores, eso es cierto, pero era un líder, un tipo con los timbales en su sitio, que se le paró de frente a los americanos y se ganó nuestro respeto por su inteligencia y su coraje a la hora de defender este país. De él se dicen y se dirán muchas cosas malas, pero sólo los cubanos que vivimos aquí sabemos por qué Fidel fue y será tan importante para nosotros”, expresó lleno de emoción el dueño de una pequeña cafetería en la capital cubana.

especial el nuevo día/ DENNIS M. RIVERA PICHARDO En el pueblo Birán, se encuentra la casona donde se crió Fidel Castro Ruz. La estructura hoy día es un museo. (Dennis M. Rivera Pichardo/ Especial para El Nuevo Día)

“Yo lo conocí poco, pero creo que Fidel cometió muchos errores y dejó mucha pobreza. Eso sí, le reconozco que fue un líder convincente. Mucha gente en Cuba lo adora y, el que menos, como yo, lo respeta, aunque tengamos diferencias ideológicas con él”, afirmó Pedro, un cubano de unos 30 años que tiene tatuada una pequeña bandera de Estados Unidos en su brazo derecho.

Y es que la figura de Fidel Castro Ruz causa de todo, menos pasar desapercibida.

Para sus detractores fue un tirano, para sus seguidores es el padre de la revolución, para la mayoría del pueblo fue un líder carismático y tozudo, y para sus amigos y compañeros de combate, fue un hermano. Así que la historia que se cuenta sobre Fidel Castro Ruz depende mucho quién sea el que la narra, por lo que generalizar sobre su figura no es lo más inteligente y mantener mente abierta se hace necesario para entender la profundidad de este peculiar personaje.

“Gracias a Fidel Castro Ruz los campesinos pudimos tener dignidad, tierra, alimento, escuela, salud. No todo el mundo estuvo ni estará de acuerdo con las cosas que hizo Fidel, porque él no era un billete de 100 pesos para caerle bien a todo el mundo, pero para mí, Fidel fue un padre, un hermano y así lo recordaré”, dijo Eugenio Medina Muñoz, el integrante del “Quinteto Rebelde”, un grupo de música que emitía su repertorio por la radio de los guerrilleros desde la Sierra Maestra durante la época de la insurgencia.

“Nosotros escribimos aquella canción famosa que se llamaba ‘Hay que cuidar a Fidel’, no porque fuera un anhelo, sino porque era una realidad, si mataban a Fidel, mataban la revolución. Hoy Fidel se fue, pero su legado queda y veremos si la historia lo absolverá”, sostuvo Medina Muñoz al citar la famosa autodefensa que Castro Ruz hizo ante los tribunales batistianos y que tituló “La historia me absolverá”.

Hoy, a menos de un año de su muerte y a 91 años de su nacimiento, ese veredicto final no ha sido consensuado. Y quizás nunca se logre, porque la figura de Fidel Castro Ruz seguirá por años siendo juzgada por crisoles ideológicos polarizados, una realidad que se da sólo con aquellos personajes que no pasan inadvertidos en la historia, sea para bien o sea para mal.


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