Personas corren luego que protestantes prendieron fuego a varios automóbiles durante los disturbios en Haití por el alza en el precio de los combustibles. (AP / Dieu Nalio Chery) (horizontal-x3)
Personas corren luego que protestantes prendieron fuego a varios automóbiles durante los disturbios en Haití por el alza en el precio de los combustibles. (AP / Dieu Nalio Chery)

Puerto Príncipe - Haití permanece hoy en calma tras la dimisión del primer ministro, Jack Guy Lafontant, y de todo su gabinete, a consecuencia de la crisis desatada en el país por las violentas protestas surgidas del anuncio de un alza en el precio del combustible, que el Gobierno dejó sin efecto posteriormente.

Lafontant se enfrentó ayer en la Cámara de Diputados a una sesión convocada para decidir si el Parlamento le retiraba el voto de confianza, aunque su renuncia al cargo se produjo durante el debate, sin necesidad de que llegara a producirse la votación prevista en este sentido.

Así, el país se levantó hoy sin Gobierno funcional, 17 meses después de que la Administración del presidente haitiano, Jovenel Moise, tomara las riendas de la nación, que recupera la tranquilidad tras los disturbios del fin de semana pasado, que dejaron varios muertos, y a los que siguieron dos jornadas de huelga.

La renuncia de Lafontant y de su equipo, que ha supuesto un freno a la crisis, fue acogida por el mandatario, que se comprometió a buscar un primer ministro de inclusión que va a tener como papel fundamental mejorar las condiciones de la vida de los más vulnerables.

En su mensaje a la Nación, emitido anoche por la televisión nacional, el presidente admitió que el país está en crisis y prometió liderar políticas de mejora, aunque sea un momento duro.

A pesar de acoger la renuncia del primer ministro con satisfacción, la oposición advirtió a Moise que debe tomar nota de lo ocurrido porque, de no atender las demandas de la población, él puede ser el siguiente en caer.

Además, se da la circunstancia de que la ausencia de una Administración operativa se produce en plena temporada de huracanes, y el país, el más pobre de América Latina, es especialmente vulnerable a las catástrofes naturales.

El pasado 6 de julio, el Gobierno anunció aumentos de entre un 37 y un 50 por ciento en los precios de los combustibles en este empobrecido país, donde más de la mitad de su población vive con menos de $2 al día.

La subida del costo de los combustibles, entre ellos, el queroseno, muy utilizado para alumbrar las casas haitianas de amplios sectores de escaso poder adquisitivo, desató violentos disturbios callejeros, en los que varias personas murieron.

La situación obligó un día después al Gobierno a dejar sin efecto la medida, que fue producto de un acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo que esta semana planteó la eliminación gradual de la subvención a estos productos.

La presión ciudadana, además, llevó al Gobierno a retirar del Parlamento (bicameral) el presupuesto general que envió la semana pasada, como una manera de evitar nuevas protestas.


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