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García Pérez promocionaba sus servicios de vidente (semisquare-x3)
Anuncio publicitario con el que la jueza García Pérez promocionaba sus servicios de videncia (Captura / Twitter).

El Consejo General del Poder Judicial, el órgano de gobierno de los jueces españoles, se plantea abrir un expediente disciplinario a una jueza de Lugo (noreste) por compaginar esa tarea con la de tirar las cartas del tarot.

El presidente de la Audiencia Provincial, José Antonio Varela Agrelo, informó hoy que ha comunicado a las autoridades judiciales que la jueza de Vigilancia Penitenciaria de Lugo, María Jesús García Pérez, supuestamente ejercía una actividad paralela a la de su labor como magistrada.

Según los indicios, la jueza, además de decidir sobre la situación penitenciaria de un millar de presos de tres cárceles de Galicia, trabajaba en su tiempo libre como vidente y tarorista en un apartamento de Lugo, en sesiones por las que cobraba entre 15 y 20 euros ($17 y $23).

"Tengo conocimiento de esos hechos, me parece que es una conducta peculiar y no la puedo calificar. Entonces se la envío al órgano de gobierno para que efectúe esa calificación", precisó el presidente de la Audiencia.

"No me corresponde a mí calificar los hechos. Lo remito porque me parece raro", añadió.

Ahora el Consejo General del Poder Judicial decidirá si abre diligencias informativas para investigar esa supuesta actividad paralela por parte de la jueza de Lugo.

En cuanto a la posibilidad de que la jueza sea apartada cautelarmente de sus funciones, dependerá del resultado de las diligencias informativas, que también determinarán la apertura de un expediente disciplinario.

Según informa el diario local El Progreso, la jueza, que fue asignada al juzgado de Lugo en septiembre de 2016, ya había dejado notas de su particular comportamiento en otros destinos: en Santander fue sancionada por el Consejo Genereal del Poder Judicial (CGPJ) con 3,000 euros ($3,500) por una entrevista mientras era responsable de violencia de género, en la que criticaba este tipo de juzgados, la ley contra la violencia de género y llegaba a cuestionar a las víctimas y a relativizar el problema; los abogados de Santiago de Compostela, por su parte, mostraron reiteradamente sus quejas porque María Jesús García acudía a realizar su tarea como jueza con su gato.

Esta actividad ajena a la judicatura puede causar además serios problemas profesionales a la magistrada. Los jueces tienen el régimen de incompatibilidades más estricto de la administración: solo se autorizan segundas actividades de carácter formativo y, en algunos casos, para la gestión del propio patrimonio.


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