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La directora ejecutiva de ICAN Beatriz Fihn con su coordinador Daniel Hogsta y Grethe Ostern, del comité de dirección celebran el premio Nobel de la Paz (EFE).

Copenhague - La Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN) fue galardonada hoy con el premio Nobel de la Paz, anunció el Comité Nobel Noruego, por alertar de "las catastróficas consecuencias humanitarias" de esos arsenales y por sus esfuerzos para lograr un tratado que los prohíba.

Esta coalición de asociaciones que se extiende por unos cien países ha sido una "fuerza motriz" y un "actor líder de la sociedad civil" del movimiento contra las armas nucleares y ha galvanizado esfuerzos para "estigmatizar, prohibir y eliminar" este tipo de armamento, apunta la argumentación del premio.

El Comité subrayó, como "importante argumento" para la prohibición de las armas, el "inaceptable sufrimiento humano" que provocan y destacó que otros tipos de armamento menos destructivo como las minas antipersonas, bombas de racimo y las armas químicas y biológicas ya han sido prohibidas por distintos tratados.

Desde ICAN dijeron que este galardón respalda su lucha por "un mundo sin armas nucleares" y envía una señal muy clara a los Estados que aun las tienen y amenazan con usarlas.

"Es inaceptable que aún haya países que tengan y que amenacen con usar las armas nucleares. El premio, además de un gran honor, es un mensaje muy fuerte a los Estados de que deben sumarse y abandonar las armas nucleares", afirmó en declaraciones a la prensa Beatriz Fihn, la directora ejecutiva de ICAN.

"Estamos en un momento crucial, el riesgo de guerra nuclear está otra vez en la agenda, con la posibilidad de asesinar a civiles, con amenazas por parte de Estados Unidos y de Corea del Norte. Esto debe acabar, y el premio respalda esa posición", agregó Fihn.

La activista es una de las tres personas que trabajan en una pequeña oficina en Ginebra, la sede central de la ICAN, que agrupa a más de 468 entidades y ONG en 101 países del mundo.

ICAN comenzó hace una década, precisamente tras ganar el Premio Nobel de la Paz la campaña para prohibir las minas antipersonales, "lo que dio el impulso a creer y a luchar por prohibir también para siempre las armas nucleares", indicó Fihn.

"Es inaceptable que las armas nucleares sigan existiendo, que se sigan usando para amenazar", aseveró.

Concretamente, consultada sobre el presidente estadounidense, Donald Trump, y sus amenazas, Fihn se limitó a recordar que "nadie se siente más seguro al oír la mención nuclear. Con las armas nucleares no hay más seguridad, no tenemos un mundo más seguro, al revés".

Sostuvo además, que ella, como muchos, está preocupada porque una persona tan impulsiva como Trump pueda tener el poder de apretar el botón nuclear.

"Pero lo que hay que entender es que no sólo hay que estar preocupado con Trump, sino con las armas nucleares. No hay nadie en el mundo al que se pueda confiar para tener en sus manos la capacidad de destruir el mundo", insistió.

Explicó que es por ello que "una mayoría del mundo optó por sumarse al tratado para la prohibición total".

El Nobel destacó que el 7 de julio de este año 122 países firmaron un tratado internacional contra la proliferación nuclear, pero lamentó que ni "los países que tienen armas nucleares ni sus aliados" lo han ratificado, aunque EE.UU., Rusia, Reino Unido, Francia y China han dado un primer paso en este sentido.

Este premio, agregó el fallo, es "también un llamamiento" a estos países para que inicien "negociaciones serias" para la eliminación de las "15,000 armas nucleares que hay en todo el mundo".

ICAN sucede en el palmarés al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, quien fue distinguido por sus "decididos esfuerzos" por llevar la paz a su país tras 52 años de conflicto armado, una decisión que se anunció días después de vencer el "no" en el referéndum colombiano a los acuerdos con la guerrilla de las FARC.

El anuncio de este año era el debut al frente del Comité Nobel de Berit Reiss Andersen, que accedió al cargo tras la muerte de Kaci Kullmann Five, exlíder conservadora noruega, en febrero.

El premio de la Paz cierra los anuncios de los Nobel esta semana, que se abrió el lunes con el de Medicina a los científicos estadounidenses Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young, por descubrir los mecanismos del "reloj biológico interno".

Ayer correspondió el turno al de Literatura, que fue para el escritor británico de origen japonés Kazuo Ishiguro, en reconocimiento a la "fuerza emocional" de sus novelas, mientras que el lunes se dará a conocer el de Economía, último en la secuencia de estos prestigiosos galardones.

La entrega de los premios tendrá lugar el 10 de diciembre, el aniversario de la muerte del fundador de los galardones, Alfred Nobel, en una doble ceremonia en el Ayuntamiento de Oslo, donde se entrega el de la Paz, y en el Konserthus de Estocolmo, para el resto de los galardones.

Como cada uno de los restantes Nobel, el premio de la Paz está dotado con 9 millones de coronas suecas (943,784 euros, 1.1 millones de dólares). 


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