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Juan Pablo Escobar, conocido como Juan Sebastián Marroquín desde que llegó a la Argentina en 1994. (EFE)

El 14 y 16 de mayo de 2018 fueron días largos para Victoria Henao, la viuda de Pablo Escobar. Esos dos días estuvo ante un juez federal de Argentina explicando cómo terminó enredada con José Bayron Piedrahíta, un señalado narco que hoy la tiene inmersa en un proceso por lavado de activos que también salpica a su hijo Juan Pablo y al exfutbolista colombiano Mauricio ‘Chicho’ Serna.

Aunque ni ella ni su hijo Juan Pablo accedieron a contestar preguntas, entregaron un escrito con detalles inéditos de cómo acabaron compartiendo almuerzos familiares con Piedrahíta y accedieron a presentarlo como un poderoso inversionista ante el empresario argentino Mateo Corvo, uno de los eslabones de la operación de lavado que supera los $3 millones.

El diario colombiano El Tiempo conoció partes claves del escrito de los herederos de Escobar y estableció que su defensa consistirá en asegurar que a Piedrahíta lo conocieron como un destacado ganadero antioqueño (de la región colombiana de Antioquia) y no como un capo. Además, que si bien pactaron recibir el 4.5% sobre las inversiones que él haría en Argentina, tan solo obtuvieron $102,000 que provenían de Corvo y no de Piedrahíta.

Para explicar cómo resultaron relacionados con un hombre al que la DEA califica de “viejo y poderoso narcotraficante”, la viuda –ahora bajo el nombre de María Isabel Santos– narró que este asistió a un evento que ella organizó en Medellín, el 13 de junio de 2007. 

En efecto, la viuda reveló que volvió a Colombia tras permanecer casi 14 años en exilio, tras la muerte de Escobar. El objetivo: buscar inversionistas para un proyecto inmobiliario que tenía con su hijo en Buenos Aires a través de su empresa Nexo Urbano S.A.

El evento al que se refiere se realizó en el salón Córcega I del Hotel Dann y, según la viuda, echó mano de contactos sociales de su familia a fin de conseguir respaldo económico a sus proyectos e “intermediar en cualquier otra operación para la que hubiera interesados”.

Según los Escobar, Piedrahíta fue invitado por Luz Mariana Henao Vallejo, hermana de Victoria Henao, quien lo confirmó en declaración juramentada. Juan Pablo Escobar –ahora Juan Sebastián Marroquín– agregó que su tía Luz Mariana conocía a Claudia Castillo, esposa de Piedrahíta, porque le había redecorado algunas de sus propiedades. 

La viuda dice que el hombre se presentó como “gerente del frigorífico Subaguaca (sic)”. Al parecer, se trata de la Subasta Ganadera del Cauca (Subacauca), la joya del emporio económico del ahora extraditable, valuada en más de 25,000 millones de pesos (unos $8.7 millones).

Cero audios de la viuda

En su escrito al juez, la mujer sostiene que la solvencia económica de Piedrahíta y la trascendencia de sus negocios eran un hecho público en Colombia. Y narra que los que participaron en la reunión lo conocían y trataban, pues sus negocios ganaderos eran registrados por revistas económicas de Antioquia.

Y su hijo Juan Pablo dijo que un año después conoció en Buenos Aires a Piedrahíta: “Sus hijos eran personas bien educadas; él tampoco parecía guardar algún tipo de semejanza con el estereotipo de narcotraficante colombiano”.

Pero desde finales de los 90 Piedrahíta estaba vinculado al mundo de la droga. Él mismo le admitió a El Tiempo que su hermano era traficante y fue asesinado por Escobar. Además, que cuando se desató la cacería contra el capo, él se fue a refugiar a Cali, donde conoció a varios narcos a los que, dice, solo les vendía carne. Pero ahora va a ser extraditado a Estados Unidos por sobornar al agente del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos) Christopher Ciccione, para que le borrara sus antecedentes.

La viuda refiere en su escrito que en 2007 Piedrahíta fue a una feria ganadera en Buenos Aires, se comunicó con ella y durante una hora le expresó su intención de invertir en ese país, por lo que le encomendó explorar opciones. 

Si bien admite esas conversaciones, El Tiempo estableció que en las pruebas del expediente no existen interceptaciones entre ella y Piedrahíta, como se dijo inicialmente. De hecho, los números de los Escobar no aparecen entre los 9 celulares que la justicia interceptó. 

Además, si bien la DEA le notificó a Argentina en 2016 los movimientos de Piedrahíta y el origen ilícito de su fortuna, no mencionó a los Escobar. 

Mientras se analiza la evidencia, los Escobar y el Serna están acusados de lavado.




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