La jefa ejecutiva de Hong Kong, Carrie Lam, durante una conferencia de prensa (AP / Jae C. Hong)

La jefa ejecutiva de Hong Kong, Carrie Lam, dijo este martes que nunca ha ofrecido su renuncia a China por las manifestaciones antigubernamentales que agitan el territorio semiautónomo chino desde hace tres meses.

En una conferencia de prensa, Lam fue preguntada repetidamente por un reporte de Reuters de la víspera que citó un audio filtrado en el que recientemente dijo a líderes empresariales que renunciaría “si tuviese oportunidad”.

"Nunca he presentado mi renuncia al gobierno central. Ni siquiera he contemplado discutir una renuncia (...) la opción de no renunciar fue mi propia decisión”, declaró Lam a la pregunta de por qué Beijing se negó a permitirle dejar el cargo.

"Sé que este no va a ser un camino fácil, y por eso he dicho que no me daré la opción de tomar el camino fácil, que es marcharme”.

Lam criticó la grabación y la filtración de sus comentarios durante una reunión privada calificándolo de “inaceptable”.

Lam fue elegida jefa ejecutiva de Hong Kong por un comité proBeijing formado por representantes de las élites de la ciudad, y el gobierno central mostró su respaldo tanto a su gobierno como a la policía de la ciudad durante las protestas, que en algunos casos fueron violentas.

Los manifestantes que han llenado parques y calles de forma regular desde principios de junio exigen reformas en el gobierno de Hong Kong y una investigación independiente sobre las acciones de la policía hacia los asistentes a las movilizaciones.

La dirigente fue objeto de intensas críticas por impulsar un proyecto de ley de extradición que habría permitido que residentes en Hong Kong fuesen enviados a la China continental para ser juzgados allí. Finalmente suspendió la norma, pero los manifestantes piden su retirada completa.

Los enfrentamientos entre la Policía y los inconformes son cada vez más violentos. Los manifestantes arrojaron bombas incendiarias y varas a los agentes durante las movilizaciones del pasado fin de semana, y las autoridades respondieron empleando cañones de agua, gas lacrimógeno, balas de goma y bastones. Más de 1.100 personas fueron detenidas.

Lam dijo el martes que la formula "una China, dos sistemas" impuesta cuando la excolonia británica fue devuelta a Beijing en 1997 debería mantenerse. Este sistema promete mayores derechos civiles en Hong Kong que los que hay en la China continental, pero los residentes en el territorio se mostraron preocupados porque esos compromisos se están erosionando.

El gobierno chino cree además que el ejecutivo local puede superar el conflicto por sí mismo, sin ninguna interferencia, agregó la mandataria.

Algunos habían expresado su temor a una intervención del ejército chino para neutralizar las protestas.


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