Piera Aiello (horizontal-x3)
Piera Aiello es entrevistada, de espaldas, por una canal de televisión italiano. (Captura / YouTube)

Entre los 630 diputados que le dieron su un voto de confianza al gobierno populista del premier Giuseppe Conte, hay una legisladora con una historia más que especial: fue electa en los comicios del 4 de marzo pasado sin que nadie conociera su rostro.

Se trata de Piera Aiello, la primera mujer colaboradora de justicia, que por motivos de seguridad fue una candidata oculta durante la campaña electoral.

La ficha oficial de Aiello en el Parlamento, sin foto. (Parlamento italiano)



Pese a no poder mostrar su rostro ni tener encuentros cercanos con los electores, de la mano del antisistema Movimiento Cinco Estrellas (M5E), Aiello arrasó en Marsala, Sicilia, feudo del padrino de la Cosa Nostra, prófugo de la Justicia, Matteo Messina Denaro. Y logró entrar al Parlamento, donde ahora se mueve con inmensa cautela y sigilo: nunca se sienta en el mismo lugar del hemiciclo, las cámaras tienen prohibido filmarla de cerca y obtuvo un permiso especial para tener un pase identificatorio sin foto.

En el sitio de la Cámara baja, donde aparece su nombre, a diferencia de sus colegas, no hay imagen de su cara: una leyenda indica "foto no disponible".

Pese al anonimato obligado, el 4 de marzo pasado Aiello sorprendió a todos al ganar con casi el 52% a sus dos rivales de derecha e izquierda. Y ganó por su historia. Nacida el 2 de julio de 1967 en provincia de Trapani, Sicilia, en 1985 fue obligada a casarse con Nicoló Atria, hijo de Vito, capo de la Cosa Nostra en la localidad de Partanna. Le dijeron que si no aceptaba el enlace sus padres serían asesinados. Ese matrimonio cambió drásticamente su vida: su suegro fue asesinado nueve días después de la boda, mientras que seis años más tarde, el 24 de junio de 1991, fue acribillado ante sus ojos también su marido, en el restaurante que manejaba.

Fue entonces que Piera dijo basta. Y decidió denunciar a los dos asesinos de su marido y comenzar a colaborar con la Policía y con la justicia. Esto lo hizojunto al famoso juez antimafia Paolo Borsellino -asesinado el 19 de julio de 1992 en Palermo- y su cuñada Rita Atria, otra colaboradora de la justicia que se suicidó luego del magnicidio del magistrado.

Durante años Piera vivió como un fantasma, como recordó la revista Elle. Tenía que esconderse para no exponerse al peligro. No podía anotar a su hija en la escuela, abrir una cuenta bancaria o recibir asistencia médica; ni siquiera tenía un código de identificación tributaria. Luego obtuvo una nueva identidad y, si bien de incógnito, pudo voler a vivir: volvió a casarse, pudo votar y hasta pudo ser candidata, como hizo en marzo en las filas del M5E.

En 2012 Piera decidió hacer catarsis y contar su doble vida en "Maldita mafia", libro que escribió junto a un periodista. "Quise contar mi vida porque quisiera que se hablara de los colaboradores de justicia, de esos ciudadanos que han elegido ayudar a la magistratura no para tener un descuento de la pena, sino porque hemos querido cumplir con nuestro deber. Pero cuando ya no somos útiles, el Estado nos tira como si fuésemos un limón exprimido", explicó.

En una entrevista a Repubblica TV, en febrero pasado, en la que apareció de espaldas, sin mostrar el rostro, Piera se presentó así: "Soy una colaboradora de la justicia. Denuncié a varias personas de la zona de Trapani. El 30 de julio de 1991 fue la última vez que dormí en mi cama, en mi casa. Ese día tomé una gran decisión: que ninguna otra mujer iba a tener que sufrir lo que pasé yo. Mi pueblo es un pueblo de viudas y huérfanos. Ese día dije basta".

A Piera Aiello, que preside diversas asociaciones antimafia, muchas veces le preguntaron por qué decidió entrar en política con el M5E. Y su respuesta siempre ha sido la misma: "En este momento es el único movimiento político que me da confianza, que tiene mis mismos ideales, es decir, verdad, justicia, legalidad, transparencia. Es un movimiento joven, con ideas innovadoras y concretas, que piensa en el bien de los ciudadanos en forma concreta, que no hace promesas falsas como hicieron otros. Es un movimiento que no le tiene miedo a nada, como yo y es un movimiento que llevará la cuestión de los colaboradores de justicia a la luz, con mi voz, es decir, la voz de alguien que vive desde hace 26 años las fatigas que enfrenta un testigo, las dificultades, las negaciones, exiliada de su tierra, Sicilia".



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