Los investigadores sospechan que los detenidos habría pagado a unos cincuenta hombres para derribar 20,000 hectáreas más de selva próximas a la propiedad. (AP)

La Policía Civil del estado de Pará, en el norte de Brasil, identificó este jueves y arrestó a tres sospechosos de provocar incendios en áreas de preservación de la selva en esa región de la Amazonía, el pulmón del planeta y que sufre por estos días con el fuego natural y premeditado.

Según comunicó la institución, agentes policiales cumplieron este jueves diversas órdenes de captura y allanamiento en el marco de la operación "Labaredas" en el municipio de Sao Félix do Xingú, en el sur del amazónico estado.

De acuerdo con el comisario José Humberto Melo, dos hermanos que son dueños de la hacienda Ouro Verde y el gerente de la propiedad, localizada dentro del Área de Protección Ambiental Triunfo do Xingú, fueron arrestados, acusados de incendiar 5,000 hectáreas de selva.

Durante el operativo policial, que tenía como objetivo dar con los incendiarios sospechosos, fueron encontrados en la hacienda trabajadores en condiciones análogas con la esclavitud y un revólver sin salvoconducto.

Los sospechosos van a responder ante la Justicia por los cargos de daños al medioambiente, polución, incendio y asociación criminal.

Las autoridades también cumplieron órdenes de allanamiento en otras haciendas de los sospechosos en el estado de Goiás (centro).

Los investigadores sospechan que el trío habría pagado a unos cincuenta hombres para derribar 20,000 hectáreas más de selva próximas a la propiedad.

El caso es uno de los tantos aislados en los que la Policía local de los estados amazónicos buscan encontrar a los responsables de los miles de focos de incendio que se propagaron en los últimos días por la Amazonía y concitaron la atención internacional.

Las acciones del gobierno de Brasil para frenar las llamas en la Amazonía continuaron este jueves con la prohibición del uso de fuego para preparar las tierras para las siembras, una decisión que se extenderá por un período de dos meses.

Aunque la tala y quema de los terrenos en la Amazonía está permitida bajo determinadas normas, y es una práctica común, usada hasta por los indígenas, la medida busca evitar que surjan nuevos focos de incendio, en momentos en que las autoridades empiezan a controlar las llamas.

En Pará, uno del los tres estados más afectados por el fuego, las quemas pasaron de 1,004 el 13 de agosto a 352 el 28 del mismo mes, una reducción del 64.9 %.

Para el Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonía (Ipam), de los 27,000 focos de incendio registrados, solo en agosto, la mayoría están relacionados con la deforestación en la región, que alcanzó los 2.254,8 kilómetros (870 millas cuadradas) cuadrados en julio, un volumen un 278 % superior al del mismo mes del año anterior.

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, fuertemente criticado por su discurso a favor de la agroindustria y la minería en la Amazonía y por una reacción tardía frente a los incendios, volvió a minimizar el impacto de los mismos en su transmisión semanal de los jueves por las redes sociales.

"Ha sido una semana agitada, pero el promedio este año (de incendios) no es el más alto, queríamos que fuese cero, pero no es el más alto como dicen y la selva como tal es difícil que se queme porque es húmeda y alta", afirmó el mandatario.

Para el jefe de Estado, su colega francés Emmanuel Macron, quien condicionó la ayuda del G7 y la ratificación del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) a compromisos medioambientales de Brasil, "colocó en juego la soberanía sobre la Amazonía".

"Agradezco a (el presidente de Chile, Samuel) Piñera, a España a (el presidente de Estados Unidos, Donald) Trump por defender en el G7 a Brasil. El Amazonas es muy importante y el 6 de septiembre en Leticia, Colombia, estaremos con los presidentes de Perú y Ecuador para pensar y discutir sobre ese asunto", apuntó.

Según Bolsonaro, la ayuda ofrecida por Macron "es una limosna. Brasil vale mucho más que veinte millones de dólares. Muéstrenme una hectárea replantada y yo sé que ese dinero en su mayoría es para los "oenegeros" (de ONGs). Es poco lo que se destina para la reforestación".


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