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Familiares lloran la muerte de la pequeña Layila al-Ghandour, de ocho meses, fallecida por inhalación de gas lacrimógeno en las protestas contra el traslado de la Embajada de EE.UU. a Jerusalén (EFE/Haitham Imad).

Más de 60 muertos. Y entre ellos, seis eran pequeñitos. Una de las víctimas tenía tan solo ocho meses. Su vida junto a la de las demás víctimas fueron arrebatadas como consecuencia de la represión del Ejército israelí contra las protestas palestinas en la frontera entre Gaza e Israel.

Su nombre era Layila al-Ghandour. Murió por haber inhalado gases lacrimógenos durante los enfrentamientos entre manifestantes palestinos y soldados israelíes el lunes, cerca de la zona fronteriza. 

Su madre Mariam es una palestina de 17 años y, aunque la familia responsabiliza al Ejército israelí del horror que están viviendo, cuesta entender las causas por las que la bebé se encontraba en el área de conflicto. 

Algunos medios locales han señalado que Mariam la había dejado al cuidado de su hermano, de 11 y que fue este quien se la llevó a la zona de conflicto.

"Apenas podía respirar. Tomó jugo, pero lloraba mucho y de repente se calló", dijo la abuela de Layila a los medios de comunicación después de que la triste noticia se regara por todos lados.

Luego, cuenta, vieron que la niña se estaba poniendo azul. La llevaron de inmediato al hospital, pero ya no se podía hacer nada: la pequeña Layila había muerto desde hace una hora.

Pero Layila no fue la única. Por lo menos otros cinco niños murieron en esta ola de violencia. Así lo denunció la Oficina de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA, en inglés), aunque no dieron detalles sobre sus edades ni las condiciones en las que perdieron la vida.

La causa de estas violentas manifestaciones es el descontento por la inauguración de la Embajada de Estados Unidos en Jerusalén, a 70 años de la creación del Estado de Israel, y en el marco de la Gran Marcha del Retorno palestina.

Más de 2,700 palestinos también resultaron heridos en estos actos, la mitad de ellos cayeron por balas o metrallas. Hoy, los hospitales de Gaza siguen desbordados y los médicos no pueden atender a todas las víctimas. 

A las protestas acudieron familias enteras, atendiendo al llamamiento de Hamás: padres, madres, ancianos y niños.

"Parece que cualquiera puede ser asesinado o herido: mujeres, chicos, periodistas, personal de primeros auxilios, si se acercan a más de 700 metros de la valla. Le dispararon a un amputado doble. ¿Qué amenaza representa un amputado?", se preguntó el vocero de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para Derechos Humanos, Rupert Colville.

Hoy, a dos días de tal espiral, Palestina sigue de luto. Las historias de terror han quedado grabadas no solo en la mente de quienes lo vivieron, sino también en medios de comunicación y en las redes sociales, donde la pequeña Layila ha surgido como un símbolo de hartazgo y condena. Su foto ha sido acompañada del hashtag #FreePalestine.

Para el portavoz de Unicef, Christoph Boulierac, citando a la directora ejecutiva de la entidad, Enrietta H. Fore, este día fue el más violento en Gaza "desde la guerra de 2014".

También recordó que uno de cada cuatro niños en la Franja de Gaza necesita asistencia psicosocial y que la mitad de ellos necesitan ayuda externa para sobrevivir. 

Desde el 30 de marzo las diversas facciones palestinas han convocado manifestaciones semanales para reivindicar su derecho al retorno a las tierras de las que fueron expulsados o huyeron con la guerra y creación del Estado de Israel en 1948, que cumplió 70 años.

Las protestas por el traslado de la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén, supone un cambio en el consenso histórico internacional. Y la orden fue orquestada por el presidente de dicha nación, Donald Trump.

"Hamás está disfrazando acciones terroristas, la intención de penetrar en territorio israelí, de manifestaciones pacíficas a las que lleva mujeres y niños y coloca en primera fila", denunció el general de brigada y portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel, Ronen Manelis.

"Si a pesar de todo van niños, el daño es enteramente responsabilidad de Hamás", agregó.


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